Nº1. Introducción y canción andaluza
Tiple:
Entre la sierra nevada
y la simpar sierra Elvira
es tú, mi alegre Granada,
por quien mi pecho suspira.
Quién estuviera en su vega
oyendo sus ruiseñores,
siempre esmaltada de flores
que el Darro y Genil las riega.
¡Ay!
Al ausentarme de ti
perdí la dicha, la calma
y la mitad de mi alma
y el corazón dejé allí.
¡Ay!
Que allí vive la pasión
de este pobre pecho mío,
por eso volver ansío
donde dejé el corazón.
Nº2. Dúo de Pepito e Irene
Pepito:
Haga el favor señora,
escúcheme.
Irene:
Me es imposible ahora.
dispénseme.
Pepito:
Si usted no sube pronto
estoy perdido.
Irene:
Es hora de que vuelva
ya mi marido.
Y si, al entrar en casa,
nota mi ausencia,
¡Jesús la que armaría!
Tenga paciencia.
Pepito:
Si usted me sonriera…
Irene:
Tenga usted calma.
Pepito:
Yo se lo agradeciera
con toda el alma.
Sálveme usted, señora,
de un compromiso,
pues salir a la calle
me es muy preciso.
Si no sube me pone
en grave apuro,
es cuestión de un momento
se lo aseguro.
Irene:
Pues si el caso es urgente,
lo siento mucho,
perdóneme usted joven
si más no escucho.
Ya sabe que carácter
tiene mi esposo,
aunque me quiere mucho
es muy celoso.
ya le consta que siempre
le he socorrido.
Pepito:
Es que si usted no sube
estoy perdido.
Irene:
Ya haré dentro de un rato
por complacerle. Adiós.
En cuanto pueda
subiré a verle.
Pepito:
Al fin no hay esperanza,
suerte traidora,
¡No cierre usted! Escuche,
por Dios señora.
Nº3. Intermedio
Nº4. Terceto
Irene:
Sálveme caballero,
se lo suplico.
Si nos pillara juntos,
nos mataría.
Restituto:
Si Dios no me socorre
doblo aquí el pico.
Pues maldita la gracia
que me haría.
Agapito:
Abra pronto,
abra pronto.
Irene:
¡Ay qué fiera!.
Restituto:
Por qué no habrá caído
por la escalera,
seguro la echaría
sin gran trabajo.
Agapito:
Si no me abren
echo la puerta abajo.
Irene :
¡Jesús bendito!
¿Por qué he subido?
Agapito:
¿Por qué se me ocurriría
ver el cuartito?
Restituto:
Abra usted caballero,
abran, abran.
Agapito:
Yo no lo dudo,
para darme un disgusto
morrocotudo.
Irene:
Nos mata,
se lo aseguro.
¿Cómo salvarse?
Agapito:
Pero no abren,
infames.
Restituto:
Las piernas me tiemblan,
valiente apuro.
¿Cómo salvarse?
Restituto:
Abran,
abran pronto canallas.
Agapito:
¿Cómo salvarse?
En este cuarto oscuro
puede ocultarse.
Irene:
Si le mata
rezarle mucho le ofrezco.
Restituto:
Muchas gracias señora
se lo agradezco.
¡Qué malcriado!
El señor me coja
bien confesado.
Agapito:
Abran pronto las vallas,
por favor abran.
Irene:
Salvadme caballero,
¡Señor, piedad!
Agapito:
Abra pronto canallas,
abran, por favor, abran.
Restituto:
Las piernas me tiemblan,
valiente apuro.
