Acción: La del primer cuadro en Madrid; la del segundo en el Océano Atlántico; la del tercero en la imaginaria república de Guacamayo (América del Sur).—Epoca actual
Indumentaria:
CUADRO PRIMERO
Etelvina: Traje de calle con sombrero.
Otilia: Traje corte de sastre, de aspecto varonil; sombrero explorador, cuello, corbata de nudo y bastón.
Ladislao: Traje de calle.
Húsares: Uniforme, primera puesta sin armamento.
CUADRO SEGUNDO
Todos los personajes trajes de a bordo.
Los marinos, traje de chupa y pantalón de boca manga, azul oscuro, como los marinos ingleses.
Las camareras, trajes negros y delantal blanco.
Advertencia: A bordo no se lleva guardapolvo.
CUADRO TERCERO
Menelao: Guerrera blanca recargada de galones, y pantalón caki.
Moisés: Uniforme raro de ministro.
Revolucionarios: Pantalón blanco y guerrera roja.
Gauchas: Blusa-camisa roja, falda y media caki, zapato de color, pañuelo pequeño de seda, azul o rosa, al cuello, y sombrero pampero.
Gauchos: Traje pampero
Los demás, traje de sociedad.
Los personajes no indicados, conforme marca la situación.
CUADRO PRIMERO
Una calle cualquiera de Madrid. Eu el primer término izquierda un Bar que tiene colocadas en la vía pública dos o tres mesas con sus correspondientes sillas. El rótulo del Bar dice: Bar Niza.
Nº1. Introducción y chotis
El tío de la caja:
Anden, anden, caballeros.
al barato sin igual,
por diez céntimos regalo
una pieza musical.
Una sortija y una sonata,
unos gemelos y un dulce vals,
que para música y para regalos
este aparato no tiene igual.
Hay cosas demodé
y música de Grieg,
sortijas de doublé
y valses de Chopin
que son la hige life.
Echen una perra,
saldrá un regalito,
y oirán en el acto
tocar un tanguito,
polka, mazurka,
o una pavana,
o lo que a ustedes
les dé la gana.
Chula:
|EchaseláI
Chulo:
jQue no y que no!
Chula:
Pues si no quieres
se la echo yo.
(Hablado.) Oiga, el del armonium.
El tío de la caja:
¿Quién llama a la Sinfónica?
Chula:
Yo, que voy a echar una perra para que toque algo bonito.
El tío de la caja:
Eche la joven. La última palabra en melodía. (Echa la moneda y le da al resorte.) Un dedal plata inglesa inoxidable, garantizada por la casa.
Voces:
¡Música! ¡Música!
El tío de la caja:
Ahí va música.
(Le rodean todos escuchando con gran atención y marcando con los cuerpos el compás.)
Ellos:
(Cantado.)
Acércate, chica,
que oyendo estas notas
no sé qué deseos
despiertan en mí.
Ellas:
También escuchando
su ritmo amoroso,
yo creo que me pasa
como a ti.
(Bailan todos, hasta el Tío de la Caja.)
Escena V
Entran las domésticas evolucionando graciosamente. Detrás los húsares que a su tiempo se encuentran «tete a tete» con ellas y las cierran el paso.
Nº2. Los húsares – pasacalle
Ellos:
¿Dónde va ustez
cacho de sal?
Ellas:
Dejadme el paso franco,
señor militar.
Ellos:
¿Pero por qué?
Ellas:
Pues porque si.
Ellos:
Pues cuanto más me digas
más me acerco a ti.
Ellas:
Quítate ya de mi verita, so truhán,
porque yo ya no te puedo soportar.
Ellos:
Déjame, que quio abrazarte contra mí,
que me gusta más que el rancho mi gachí.
Ellas:
No me diga usted ni media, so pasmao
Ellos:
¡Yo pasmao!
Ellas:
Porque su comportamiento m‘ha indiznao.
Ellos:
jMe has matao!
No te pongas tú, negrales, indizná.
Ellas:
¡Casi ná!
Ellos:
Que te quiero con la mente najená.
Ellas:
¡Agua va!
Ellos:
(Registrándolas las cestas.)
Alcachofas, espinacas, coliflor
¡qué verdor!
Ellas:
Se desvive por el verde mi señor.
Ellos:
Zanahorias, tres pepinos y un enorme salchichón.
Ellas:
Tiénenles las señoritingas
afición.
Militar, militar,
por ti sufro y cavilo la mar
Ellos:
Por tu amor soy ahora un histérico
cadavérico
y famélico.
Ellas:
Militar, militar,
en la vida te dejo de amar.
Ellos:
Con arsénico
me mato, chulapa, por ti;
que sí.
Húsares 1:
¡Cosmográfica!
Húsares 2:
¡Topográfica!
Húsares 3:
¡Fotográfica!
CUADRO SEGUNDO
La escena representa un detalle del Alcázar o sea alta cubierta o toldilla central de un trasatlántico de lujo. A la izquierda un pabellón con puerta que se supone es el salón de fumar. A la derecha una escotilla. A todo foro telón de mar y horizonte. Desde luego todos los detalles del decorado son a capricho del pintor. Anochece lentamente.
Escena X
Camareras y marineros.
Nº3. Bailable de marineros y camareras
Número mímico
Escena XVIII
Nº4. Dúo de Otilia y Celedonio y Orquesta sola
Otilia:
Armada de todas armas
al bosque siempre he marchado.
Celedonio:
Y si yo me voy con ella,
pues me voy… también armado.
Los dos:
Soy atroz,
soy feroz,
nada iguala mi valor
y no tiemblo jamás en la vida.
Todos:
¡Es atroz, es feroz!
Los dos:
Pues soy más valiente
que el Cid Campeador.
Otilia:
Cazando una vez un tigre
audaz expuse el pellejo.
Celedonio:
Yo también la piel expuse
por cazar… solo un conejo.
Los dos:
Soy atroz, etc.
CUADRO TERCERO
Salón en el Palacio presidencial de Guacamayo. Decorado de rompimientos.
Escena XXVII
Nº5. Melenao y revolucionarios
Los cuatro:
¡Sublevación!
¡Revolución!
Menelao:
Y que la sangre
se vierta a torrentes,
por campos y villas
en toa la nación.
Todos:
Somos cinco guacamayos
de la piel de Satanás
que en la lucha y el peligro
no se vuelven nunca atrás.
¡No se vuelven nunca atrás!
Menelao:
¡Y ahora vigilad!
Las riendas del gobierno
yo quiero conseguir,
porque yo tengo un fárrago
de planes hasta allí;
pues siendo presidente
jamás nadie robó,
no se sustrajo un pápiro,
¡para eso estaba yo!
Los cuatro:
Hay que ser épicos,
hay que ser bélicos
y ser intrépidos
para luchar,
y a ese gran zángano
romper el trépano,
sacarle el tuétano
y así triunfar.
¡Guerra salvágica hay que gritar!
Menelao:
¡Guerra!
gritemos todos ¡guerra!,
aunque se hunda la tierra
de espanto y de terror.
Todos:
¡Guerra!
gritemos todos ¡guerra!,
aunque se hunda la tierra,
por espanto y por terror
y estupor.
Menelao:
El día que gobierne
en Jauja viviréis,
porque las subsistencias
ya de balde las tendréis;
jamón a cinco el kilo,
chuletas regalás,
no os subirán los pájaros
ni el pavo os subirá.
Los cuatro:
Hay que ser épicos,
etc., etc.
Menelao:
¡Guerra!
etc., etc.
Escena XXXII
Nº6. La gauchita
Coro:
Viva, viva el presidente
que nos brinda este festín,
y a la patria su gobierno
haga grande y muy feliz.
Ladislao:
Agradezco de corazón
vuestra franca salutación.
Coro:
Que la boda de sus hijas
sea la felicidad,
el placer y la alegría
de su vida y de su hogar.
Etelvina:
Y ahora escuchad
una canción
que de las Pampas
conozco yo.
Una gauchita, que es
tesoro de juventud,
poseía un amuleto,
amuleto de virtud.
Y la gauchita, una vez
de un gaucho se enamoró,
y el gaucho, entre beso y beso,
su amuleto la pidió.
No logró
resistir,
que a la niña se oyó
suspirar y decir…
¡Ah!…
Mi gaucho, yo te lo doy,
que siempre tuya seré,
porque, de veras
te quiero,
pampero;
te quiero,
mi bien,
¡ay, ven!
Todos:
Mi gaucho, yo te lo doy,
que siempre tuya seré…
Etelvina:
(Hablado.) ¡Mándate mudar, compadrito!
.. porque, de veras
te quiero,
pampero,
te quiero,
mi bien.
Y la gauchita, que es
tesoro de juventud,
se quedó sin amuleto,
amuleto de virtud.
Y el gaucho, con loco afán,
caña dulce la ofreció,
que al principio a la pampera
dulce no la pareció.
Más lueguito ya sí,
que a la niña se oyó
suspirar y decir…
¡Ah!…
Mi gaucho, yo te lo doy,
etc., etc.
Ladislao:
Siga la fiesta
con esplendor,
venga la clásica
danza de honor.
Ellas:
Mírame,
bésame,
dame ya calorcito
cholito
de amor.
Ven aquí,
ven a mí,
que yo quiero en tus brazos morir.
Anda, negro,
ven cholito,
ven, por favor,
que yo te quiero,
nene mío,
con ilusión.
Ellos:
Mírame,
bésame,
dame ya fiebrecita,
cholita
de amor.
Ven aquí,
ven a mí.
que yo quiero en tus brazos morir.
Anda, negra,
ven cholita,
ven, por favor,
que ye te quiero,
nena mía,
con ilusión.
