CUADRO PRIMERO
Sala modesta en casa de Sarvaorillo el «Posturas», un novillero flamante, con vistas a fenómeno. El espejo, los cuadros y la lámpara que adornan la habitación están cubiertos por una gasa. Hay una cómoda, sobre ella una urna que guarda una Virgen de los Dolores y delante una mariposa. Un balcón al foro y puertas laterales: la de la izquierda del actor comunica con la calle, las de la derecha con el interior de la casa. Sobre una mesa una botella, vacía y unas copas. La acción en Andalucía.
Escena primera
Señá Dolores, madre del novillero, mujer de unos cincuenta años; dos vecinas de bastante edad, que cuando torea «El Posturas» van a llorar con la madre del astro para consolarla; Respingo, aficionado que peina coleta, y el señor Jurel, hombre de cincuenta años, refractario al toreo moderno y apasionado por los lidiadores de antaño.
(Al levantarse el telón, Dolores, Vieja 1.ª y Vieja 2.ª forman un grupo sentadas, y Tío Jurel y Respingo están aparte junto a una mesa tratando de sacarle todavía alguna gota a una botella de vino que está vacía).
Nº1. Introducción y escena
Vieja 1:
¡Ayl
Vieja 2:
(ídem.) ¡Ay!
Dolores:
(ídem.) jAy, hijo mío!
Jurel:
Que me estáis enterneciendo,
¿queréis no dar más jipíos?
Dolores:
Es que yo no tengo
tu tranquiliá.
¡Hijo de mi arma!
Vieja 1:
(A Dolores).
No yore usté más.
Dolores:
Vamos a resar un poco,
que esto siempre nos consuela.
Tío Jurel:
Y a mí darme un trago e vino,
que estoy ajogao de pena.
(Las tres mujeres se arrodillan de espaldas al público ante la cómoda en que está la Virgen y rezan en voz baja).
Vecina:
(Dentro, entonándose).
¡Ay!…
Siempre que vienes a verme,
moreno del arma mía,
por los poros de mi cuerpo
se me sale la alegría!
¡Ay, mamá, que ya vuerve la esquina!
¡Ay, mamá, que silbándome está!
¡Ay, mamá, que ya toca en mi reja!…
¡Ay, mamá!
¡Ay, mamá!
¡Ay, mamá!
(Durante esta copla, Jurel y Respingo jalean disimuladamente con las palmas para no ser vistos de las tres viejas que rezan. Al terminar su cante la Vecina, las Viejas han terminado también el rezo, se levantan y vuelven al sitio en que aparecieron).
Tío Jurel:
¡Ay su mamá! ¿Pero qué le pasa a esa niña?
Dolores:
También es oportuniá.
Jurel:
Unos tan alegres y otros tan tristes. ¡La vía, Dolores!
Vendedor:
(Pregonando. Dentro).
¡Llevo la hoja suelta extraordinaria! ¡Que acaba de salir ahora! ¡Con la cogía y muerte del Minuto segundo!
(Todos escuchan con terror el pregón, cesa la música y sale por la derecha Sinapismo).
Escena cuarta
Nº2. Cuplés del Tío Jurel
Jurel:
Yo estoy para ir a la compra,
yo pa cuidar del torero.
(Hablado) ¡Mi suerte perra!
Yo pa buscarle contratas,
yo pa servir de niñero.
(Hablado) ¡Mi triste vida!
Y por todo mi trabajo
ni un maravedí cochino,
ni las gracias tan siquiera,
ni siquiera un vasito de vino.
Ya de fijo ustedes se habrán percatao
que yo estoy haciendo el primo,
pero que alumbrao.
II
Hay arriba una vecina
que de guapa es un deleite.
(Hablado) ¡Más guapa que es!
Pero si la piropeo
se me derrama el aceite.
(Hablado) ¡Las cosas!
La otra tarde en la escalera
me topé con la chiquilla
y me quedé con las ganas
por cuidarme de la lamparilla.
Y yo dije viendo este resurtao:
ahora sí que he sío un primo,
pero que alumbrao.
III
Cuando tuve pocos años
cortejé a una buena moza
y no pude conseguirla
hasta que la hice mi esposa;
pero supe de un amigo
que con ella se entendía
y que a mí me traicionaba,
sin pasarse por la sacristía.
Y yo dije viendo cosa tan villana:
ahora sí que he sío un primo
a la veneciana.
Escena X
Nº3. Cante de Milagritos (con la guitarra de Pionono)
(Pionono figura tocar la guitarra. Yerbabuena lleva el compás con una varita y Milagros canta, sentada en una silla).
Milagritos:
Dile a tu madre que calle,
que yo te tengo tapá
una fartita mu grande.
Una fartita mu grande,
yo te tengo a ti tapá;
dile que no sea más tonta,
que no me publique más.
Yerbabuena:
Eso, Milagritos, está superior,
tú en cante flamenco me jase doctor.
Milagritos:
Pues no seas permazo
y no olvides más
este nuevo estilo
que te vi á cantar.
No lo olvides más.
(Cesa la orquesta y canta Milagros acompañada solamente por la guitarra que toca Pionono. Si no hay un actor que toque bien la guitarra, o no se contrata un tocaor, en la partitura está todo el número instrumentado para orquesta; pero como el efecto del número está en que cante esta parte con guitarra, no se debe recurrir a la orquesta, sino en un caso de verdadera imposibilidad).
Yerbabuena:
(Por el tocaor, que hace unas falsetas).
¡Vaya unos deos!
Milagritos:
(Levantándose).
¡Ayayay!…
No le pegue usté a mi pare
que es un pobrecito viejo
que no se mete con nadie.
Por la calle yo te vi,
duquitas te dio al hablarme,
lo mismo me pasó a mí.
¡Sereno, sereno…
(Yerbabuena, al oír por fin lo que desea, pone una cara de satisfacción que ha de resultar cómica).
no dé usté la voz tan arta,
que de noche me da miedo.
(Cesa la guitarra y vuelve la orquesta hasta el final).
Gitano, mátame ya
y mírame siempre así,
que están repicando a Gloria
las campanitas del Albaicín.
Yerbabuena
Gitano, mátala ya
y mírala siempre así,
que están repicando a Gloria
las campanitas del Albaicín.
Milagritos
Llévame junto a ti,
que en un cuarto los dos,
veneno que tú me dieras,
veneno tomara yo.
Ay! llévame junto a ti
que en un cuarto los dos,
veneno que tú me dieras,
veneno tomara yo.
Última escena
Nº4. Recitado sobre la orquesta – Aire de calesera
Milagritos:
Adiós, Sarvaoriyo, que tengas mucha suerte.
El Posturas:
¡Adiós, Milagros!
Milagritos:
¡A ver cómo te portas!
El Posturas:
Sabiendo que tú me miras, tengo que quear mu bien.
Tío Jurel:
¡Digo! ¿Qué le parese a usté? Esta quiere que se arrime.
Milagritos:
Yo me voy con Rosariyo, que ya me estará esperando. No me he querío ir sin verte. (Sale).
Vieja 1:
¡Mirarlo qué hermoso va, que parese un San Luis Gonzaga! (Lo abraza). ¡Suerte! (Le da otro abrazo). ¡Suerte!
Sinapismo:
¡Suerte… suerte usté que lo va a esnuar!
Dolores:
Si su padre levantara la cabeza y lo viera vestío e luces, se gurvía a morir.
Tío Jurel:
¡Verdá! Como que una vez que lo vio con una tabla de cuernos, de la guantá que le pegó le salió un uñero.
El Posturas:
¡Ea, con Dios, madre!
Dolores:
¡Adiós, hijo mío, que güervas con bien!
Aficionado 1:
Adiós, mucha suerte.
Aficionado 2:
¡Que haya una buena tarde!
Tío Jurel:
¡Que te traigas las dos orejas!
El Posturas:
Se hará lo que se puea.
Sinapismo:
Vaya, quearse con Dios. Hasta luego.
(Hacen mutis El Posturas, Sinapismo, el Mozo de estoques y los Aficionados. Soledad, las tres viejas y el tío Jurel se asoman al balcón).
Voces:
(Dentro).
¡Viva el Posturas! ¡Vivaaa!
Soledad:
(Desde el balcón).
Adiós, Sarvaó.
Vieja 1 y 2:
Adiós…
Tío Jurel:
Ya arranca el coche.
(Se oye dentro el sonido de las colleras, el murmullo de la gente, y el chasquido del látigo).
Dolores:
¡Con qué tranquiliá va a la plaza!
Tío Jurel:
¡Niño, lo quiés dejar, que te va a pillar el coche!
Vieja 1:
¡Adiós, Sarvaor!
Dolores:
¡Adiós, hijo mío!
Voces:
(En la calle).
¡Viva Sarvaor! ¡Viva el «Posturas»!
Vieja 2:
¡Hasta los chiquillos se lo quién comer!
Dolores:
¡Ya va a volver la esquina!
Tío Jurel:
¡Adiós!
Dolores:
¡Adiós!
(Todos quedan en el balcón, saludando con el pañuelo. Dolores se arrodilla delante de la Virgen y en todos hay un momento de emoción).
(Orquesta y Telón).
CUADRO SEGUNDO
(Telón corto de calle en los alrededores de la plaza de toros. Antes de levantarse el telón de boca se oyen las voces y pregones propios del sitio y de la fiesta, y al hacerse la mutación aparece por la izquierda un Marido, vestido con traje corto y sombrero ancho; trae una bota de vino al hombro y en la mano un abanico de papel muy llamativo, y sale llevando a la rastra a su señora, una cursilona romántica que se resiste a ir a los toros).
Nº5. Introducción y escena y coro de niños con Respingo – pasodoble
Voces dentro:
¡A la plaza! ¡Sol y sombra! ¿Quién quiere? ¡A dos reales!
¡Abanicos pa los toros!
Marido:
¡Auriga! ¡Cochero!
Corre condená.
Señora:
Por Dios, Baldomero,
que no estoy pa ná.
Marido:
¿Por qué de la capa
nos han desahuciao?
¡Pues hoy a la plaza
y hemos terminao!
Señora:
Sí, ¿pero y mañana?
¡Jesús, madre mía!
Marido:
¡Viva la jarana!
Y anda a la corría.
Ya estará empezando.
Allá va un piquero.
Vienes arrastrando.
¡Auriga! ¡Cochero!
Escena II
Respingo:
Que no me olvidéis
lo que os he encargao,
conque ya sabéis
y tener cuidao.
Chicos:
Ya verá, señor,
que no lo olvidé,
puede preguntarme
y contestaré.
Respingo:
¿Si barre con la muleta
desde el hocico hasta el rabo?
Chicos:
¡Bravo!
Respingo:
¿Si dibuja un molinete
y al citarle mete el pie?
Chicos:
¡O… lé!
Respingo:
¿Si le mete hasta la bola
cuando el bicho se le cuadre?
(Tirándole las boinas).
Chicos:
¡Tu madre!
Respingo:
¿Y si no le dan la oreja
y el edil se hace el cazurro?
Chicos:
Burro, burro, bu… rro.
Respingo:
Lo sacáis en hombros
y yo os aseguro
que pasao mañana
os ganáis un duro.
Chicos:
Pues a cuenta de eso,
si es que puede ser,
denos treinta reales
y lo apunta usted.
Todos:
Ole ya este cuerpo serrano.
¡Arsa!
¡Soy un tío pa la organisasión,
por mis oles, bravos y vivas
debieran premiarme con tres exclusivas
y un cuerno de honor.
Chicos:
En peso a la plaza
le voy a llevar.
Respingo:
Que vais a matarme,
dejarme por Dios.
Chicos:
No tenga usté miedo
que no pasa na.
Que vivan los toros y el gran Sarvaor.
(Se lo llevan en hombros con mucha animación).
CUADRO TERCERO
(La misma decoración del primero. Todas las luces que hay en la cómoda están encendidas. Tras las escenas habladas iniciales y la lección de música, el Tío Jurel busca una banderilla que hay colgada en la pared y se dispone a dirigirlos).
Nº6. Polka del Tío Jurel
Tío Jurel:
Con esta polka
que me he inventao
tener, muchachos,
un grandísimo cuidao.
Crespo y Calero:
Usté no sabe
lo que ha gustao
y el alboroto
que ha levantao.
Tío Jurel:
Es que pa la melodía
tengo gran disposisión
y me brota cada piesa
que es una exajeración.
¡Afinasión
y presisión!
Al llegar al seis por ocho
con la prima y el bordón,
Calero, a ver cómo trinas.
(Se sientan los dos. El Tío Jurel los dirige con la banderilla y los tocadores demuestran a cada momento el miedo de que se la clave).
¡Irobustese!
Anda, Calero,
que estás alelao.
¡Crespo, más marcao!
Poner más cuidado
que os habéis colado;
y si os volvéis a equivocar
sus clavo este medio par.
¡Los dos conmigo!
Y ya os podéis marchar.
Crespo:
Qué bien nos va a salir.
Tío Jurel:
(A Calero, sacándole un puro que le asoma en el bolsillo).
Se te ha olvidao darme el puro.
Calero:
Pero…
Tío Jurel:
Calla, que os van a oír.
(Mutis de Crespo y Calero).
ESCENA ÚLTIMA
(Aparece en la puerta Antonio muy emocionado. Tras los últimos reproches y discusiones entre la familia por el desastre de la corrida, Milagritos toma la palabra de forma definitiva).
Nº8. Escena Final
Milagritos:
No te responderá nadie; pero yo te digo que tiés razón, y que por mi parte se ha acabao la afisión a los toros y el pintarla por esas calles. Si ese me quiere, que trabaje en un ofisio honrao y desente aunque no gane más que pa unas patatas cochinas.
Soledad:
¡Bendita sea tu boca!
Antonio:
Pero no insurtes a las patatas por si acaso. Se acabó er sordao de Nápoles, se acabó Sarvaó er Posturas, se acabó er mosito pinturero.
Sinapismo:
¡Ay! Y yo no vuelvo a montarme en un caballo, ni en el Tío vivo.
Soledad:
Madre, ¿ve usté cómo era yo quien tenía razón?
Dolores:
Sí, hija, sí. Después de este ridículo nos vamos a tener que mudar del barrio.
Milagritos:
(Al público).
Ya sabéis cómo me han puesto
a Sarvaoriyo esta tarde.
Sed vosotros compasivos
con El Soldado de Nápoles.
(Orquesta y telón).
FIN DEL SAINETE
