ACTO PRIMERO
La acción en una noche, en Madrid, durante el reinado de Carlos IV.
Patio cubierto de un mesón. Al fondo, portalón que comunica con la
calle. Salidas en los laterales. La decoración se apoya en unas fuertes
columnas o machos cuadrados. En la escena, mesas y taburetes. Es de noche, pero el patio está profusamente iluminado con grandes faroles, uno de ellos central.
Al levantarse el talón, están en escena: El rondeño, torero viejo, de unos cincuenta años, pelo canoso y patillas, que viste de torero de la época. Con él, toreros, majos, manolas, algún petimetre, algún gitano, bailadoras y tocadores con guitarras y bandurrias. Colasilla es quien lleva la voz cantante. Vestido de majo, Diego. Mucha animación.
Nº1.Introducción, coro y seguidillas – La capa es para el chispero
Todos:
Pica que pica y repica
vuelve otra vez a picar,
porque con las castañuelas
sales mejor a bailar.
Baila manola a su son,
baila deprisa mi bien,
baila picando muy alto
que picaré yo también.
Colasa:
Se dice que Maria Luisa
va siempre con don Manuel,
Todos:
Loca no des la matraca
que toma, que daca, con el chachipé.
Colasa:
Pues no le da la real gana
de que se enamore de él.
Todos:
Toma paloma que es broma,
que toma paloma, que toma rapé.
Colasa:
Carlitos lo sabe todo
y exclama con majestad:
«Mira que tienes poquísima,
poquísima formalidad».
Todos:
Pica y que pica y repica
vuelve otra vez a picar,
porque con las castañuelas
sales mejor a bailar.
Baila manola a su son,
baila deprisa mi bien,
baila picando muy alto
que picaré yo también.
Majo, canta una coplilla,
o bolero, o seguidilla.
Diego
No he de hacerme de rogar.
(Seguidilla)
La capa es para el chispero,
compañera en el amor;
templa el brío de su acero
y es escudo de su valor,
El majo, cuando sufre
desdenes de una maja,
se emboza con sus vuelos
y aprieta la navaja.
El majo la capa tira
al paso de su manola;
si él la pisa, es reliquia
la capa española.
Mi capa es de color grana,
como la boca encendida,
de la manola barbiana
que ha puesto en mí su querer.
Mi capa sabe el secreto
de aquella reja de flores,
donde prendió mis amores
un beso que robé.
Todos:
La capa es para el chispero,
compañera en el amor;
templa el brío de su acero
y es escudo de su valor.
Diego:
Da brío al que es cobarde
y al triste, compañía;
igual oculta un llanto,
que alienta una alegría.
¡La capa al reñir, defiende…
y al bravo, dá gallardía!
Todos:
¡La capa es para el chispero,
compañera en el amor!
Nº2. Pavana de Lolo – Por una linda joven la paz perdí
(Aparece don Lolo en el foro y se detiene en la puerta. Es un viejo currutaco, vestido de verde)
Don Lolo:
Muy buenas noches, y perdonad,
hermosas damas, mi cortedad.
Es mi candor
impropio de mi edad,
pues me dejó el amor
sin voluntad.
Comediantas:
No vi un usía mejor que vos
si se prescinde de vuestra tos,
si bien toser, roncar o estornudar
no empecen nunca para enamorar.
Don Lolo:
Por una linda joven la paz perdí,
y loco estoy de amores y frenesí.
Yo rezo a todas horas,
por verme así a sus pies,
en las Comendadoras,
San Luis o San Ginés.
Colasilla:
Tenéis con las hermosas tal distinción,
que les robáis a todas el corazón.
Lanzáis con la mirada
un fuego que hace arder,
y queda chamuscada
cuando os mira, una mujer.
Comediantas:
¡Ay, no me miréis,
por favor, don Lolo!…
¡Ya me lo diréis
cuando estéis más solo!
¡Por Dios, don Lolo!…
¡Por caridad!…
Colasilla:
Su mercé, su mercé, su mercé…
la encontró, la miró, la rindió…
¡Qué elegante!
¡Qué arrogante!
¡Ay, don Lolo, me enamora
ser señora
de hombre tan galante!
Comediantas:
Su mercé, su mercé, su mercé…
yo no sé, yo no sé qué tendrá,
que suspira
la que os mira…
Colasilla:
¿Qué les dá, qué les dá
su mercé?…
(Evolución llena de coqueterías)
Don Lolo:
¡Ay!, ¿qué les daré?
¡Ya las chamusqué!
Comediantas:
Y suspira
la que os mira…
Colasilla:
¿Qué les dá, qué les dá
su mercé?
(Mutis las comediantes por la izquierda soltando la carcajada.)
Nº3. Tonadilla de Castañuela – Por alegre me busca la gente
Coros:
(Saliendo a escena)
Ya está aquí la Castañuela;
del sarao viene aquí.
Se conoce desde lejos
su manera de reír.
Hombres:
Ya está aquí nuestra tirana,
nuestra maja ya llegó.
Con sus risas y donaires
nos alegra el corazón.
Castañuela:
(Sale con otras majas)
¡Qué bonito fué el sarao!
¡Y cómo me divertí!
Majas:
¡Qué de damas elegantes
y qué trajes los que vi!
Castañuela:
Todos venían
a saludarme;
todos soñaban
con mi amistad;
los pisaverdes,
los currucatos,
las petimetras,
Su Majestad.
Coro:
Habrás cantado tu tonadilla
mientras quedamos pensando en ti.
Castañuela:
Sólo por eso viene al instante
por repetirla después aquí.
Coro:
iCallad y oíd!
Castañuela:
Porque nadie consigue que llore,
ni que me enamore,
me dicen que no soy formal.
Mujeres:
iNo hay otra igual!
Hombres:
lOlé tu sal!
Castañuela:
Pero sigo cantando y riendo
porque es que comprendo
que todo en la vida da igual.
Mujeres:
¡Pues haces bien!
Hombres:
iPues haces mal!
Castañuela:
Por alegre me busca la gente,
porque a todas horas estoy sonriente.
Van aprisa
tras de mi sonrisa,
y me dicen: ¡Castañuela,
tu canción nos ayuda a soñar!..
¡Castañuela! ¡Castañuelal
es tu voz pajarillo que vuela;
busca el nido del oído
y allí deja su alegre canción.
¡Castañuela! ¡Castañuela!
Tu alegría, pesar y dolores
alivia y consuela
en el corazón.
Todos:
¡Castañuela! ¡Castañuela!
etc. etc..
Castañuela:
¡Castañuela, canta tu canción!
Nº4. Dúo de Diego y Castañuela – Mis brazos cadenas de amor serán
Diego:
Castañuela, no llores
por culpa mía.
Haz que vuelvan las flores
de tu alegría.
Castañuela:
El saber que mentiste
me apena tanto,
que mi pena no sale
si no es con llanto.
Diego:
Tus ojos negros me esquivan.
¿Por qué no me han de mirar?
Castañuela:
Es que temen si te miran
que los vuelvas a engañar.
Diego:
¡Ah!…
(Canta piano, al oído de ella.)
Escondida entre rosales
en un soto junto al río,
una quinta nos espera
para la luna de miel…
y un cuartito blanco y rosa
que es el tuyo y es el mío
y al abrirse las ventanas
huele a nardo y a clavel.
iMis brazos, cadenas de amor serán!
¡Mis besos amantes, te guardarán!
Y allí en nuestro nido, la reina has de ser,
¡porque eso y mi vida te ofrezco, mujer!
Castañuela:
El cariño que tú sientes
va muy lejos, como el río;
pasa el agua entre las flores
y ya no vuelve jamás.
Y mi amor es como el llanto
de las gotas de rocío.
Sólo con el beso ardiente
del amor se secará.
Diego:
Enjuaga tu llanto;
no debes sufrir…
¡Tú eres Castañuela,
siempre has de reír!
Castañuela:
iLas penas y los dolores
en mi corazón golpean
y todos creen que son,
repique de castañuelas!
Diego:
¡Yo te lo juro!
Mi reina has de ser.
Castañuela:
No me vuelvas a engañar.
Diego:
No te engaña mi querer.
Castañuela:
¡Aah!
Mis brazos, cadenas de amor serán,
mis besos amantes, te guardarán;
y allí en nuestro nido, la reina he de ser
porque eso me ofrece su firme querer.
Diego:
¡Aah!
Mis brazos, cadenas de amor serán,
mis besos amantes, te guardarán;
y allí en nuestro nido, la reina has de ser
porque eso y mi vida te ofrezco, mujer.
Nº5. Paso al alegre estudiante – Pasacalle
Godoy:
¡No!
No dejéis vuestra alegría,
que eso es lo que busco yo.
Continuad esa fiesta
que interrumpí;
por verla y compartirla
vine hoy aquí.
(Se oye dentro sonar de guitarras y bandurrias)
Golas:
(Recitado)
¡Los estudiantes!
Godoy:
Abrid las puertas de par en par,
que si estudiantes son los que llegan…
¡Ah!, más alegría nos han de dar.
(Entra por eI foro la rondalla, seguida del coro de estudiantes. Cada estudiante trae cogida por la cintura a una maja. Gran animación y alegría. Los estudiantes de la rondalla y algunos majos (comparsas) se suben en las mesas del fondo. Fórmese un cuadro muy artístico.)
Castañuela:
Paso al alegre estudiante,
que sólo tiene una pena:
que no le miren bastante
los ojos de su morena.
Estudiantes:
Brilla la luna de plata,
y no podemos dormir;
que hemos de dar serenata
a las majas hermosas
que tiene Madrid.
Godoy:
De las flores del camino,
las más bellas deshojad,
que aprendéis en sus amores
más que en la Universidad.
Estudiantes:
Ay, manola, cuando quieras
gano borla de doctor,
si cursamos los dos juntos
la carrera del amor.
Castañuela:
¡No seas pícaro, pícaro, pícaro
o en mis jácaras te cantaré!..
¡Ay qué trápala, trápala, trápala
que vendrá el dómine,
pórtate bien!
Estudiantes:
No seas pícara, pícara, pícara
que romántico me he de sentir,
y soy tímido, tímido, tímido…
Castañuela:
iSi eres tan tímido, vete a dormir!
Estudiante de la tuna,
no te puede ninguna creer…
pues mentiste tantas veces el amor,
que en engaños, estudiante, ya eres profesor.
Godoy:
Esta noche… yo quisiera
estudiar en tus ojos, mujer…
Castañuela:
Va a quitaros esas ganas de estudiar,
si se entera una real hembra que yo sé.
Todos:
Busca la sabiduría
en las aulas de Alcalá,
y en la Corte, la alegría,
porque aquí el amor está.
Allí son los profesores
los que me hacen aprender,
y aquí aprendemos el amor
en unos ojos de mujer.
¡En unos ojos de mujer!
Estudiante de la tuna,
no te puede ninguna creer
pues mentiste tantas veces el amor,
que en engaños, estudiante, ya eres profesor.
Castañuela y Godoy:
Pensad, pensad que es el querer
misterio hermoso y tentador;
y como la mujer
no hay profesor
que enseñe amor.
Castañuela:
Estudiante de la tuna,
ya no engañas a ninguna;
si no dices en amores la verdad,
te suspenden como en la Universidad.
Todos:
¡Ya no engañas a ninguna,
estudiante de la tuna!
Nº6. Final del primer acto
(Recitado sobre la orquesta.)
Diego:
¡Cobarde!
Godoy:
(Asombrado.)
¿Eh? ¿Yo?
(Los coros les sujetan.)
Castañuela:
(A Diego)
¡Quieto,
por favor!
Diego:
¡Tú, calla!
Alifonso:
(Por la derecha, seguido de Agustina, Colasilla y Teófilo. Quedan los cuatro aterrados)
¡Juntos! ¡Cielo Santo,
lo que me faltaba!
Godoy:
Me miras de arriba a abajo,
mas tu gesto no me asusta.
pues yo sé también ser majo
cuando una maja me gusta.
Diego:
¡Probad, pues!
Alifonso:
(a Godoy)
Señor, dejadla.
Godoy:
¡Juro que mía será!
Diego:
¿Vuestra? Venid a tomarla
si os atrevéis, iAquí está!
Godoy:
¡A mí!
Hinojosa:
(Tratando de llevarse a Godoy)
¿Veis? ¿No os lo decía?
Vamos, señor.
Godoy:
¡Por quien soy,
que has de pagar tu osadía
muy cara!…
(al desembozarse, como para echar mano a la espada, queda visible su uniforme de general.)
Hinojosa:
¡Señor!
Todos:
(Asombrados.)
¡¡Godoy!!
(Rompe la pausa, la entrada por el foro de Don Lolo con los golillas.)
Golilla 1:
¡Nadie se mueva!
Don Lolo:
¡Prendedle!
¡Ese hombre es Diego de Mora!
Todos:
¿Eh?
Diego:
¿Qué dice?
Don Lolo:
¡Y no tenedle
duelo!
Godoy:
(Aparte a Hinojosa.) ¡Es él!
Hinojosa:
Callad ahora.
Agustín:
Ah, don Lolo… ¿Sabéis bien
el mal que hacéis?
Don Lolo:
Sí, por cierto.
Castañuela:
iCobarde!
Don Lolo:
¡Prended también
a los que le han encubierto!
Agustín:
¡Por tal traición, merecía!..
Don Lolo:
Tal traición, por tal desdén.
Alifonso:
¿Por tal?..
Don Lolo:
¡Por tal!..
Alifonso:
¡Ya decía
que se iba a armar un belén!
Golilla 1:
(Empujando a don Diego, que se resiste.)
¡Andando!
Castañuela:
(Suplicante, a Godoy.)
¡Piedad, señor!
Diego:
(al verla.)
¡Soltadme!
Golilla 1:
¡Quieto!
Castañuela:
(Como antes.)
¡Favor!
Perdón para él. Escuchad:
Su vida y su libertad…
tienen un precio: mi amor.
(Cae de rodillas ante Godoy. Empieza a descender muy lentamente el telón. Cuadro.)
Godoy:
Levanta del suelo,
maja desdeñosa;
la altiva tirana,
la brava manola,
la maja más maja…
Ya lo ves: ahora
de tus tiranías
se acaban las glorias.
Fuerte en la orquesta y telón rápido
SEGUNDO ACTO
Una plazuela. En primer término de la izquierda, la puerta de entrada al mesón del acto anterior. Libre el segundo término. En el fondo, gran arco practicable que une los edificios. Perspectiva de callejas en el telón forillo. En la derecha, casa y arranque de calle. Detalles a gusto del pintor. Es de noche.
AI alzarse el telón, aparecen en escena el Rondeño y el Caireles, embozados en sus capas. Aquel observa desde la puerta lo que ocurre en el interior del mesón, suponiéndose que en ese momento se desarrolla dentro la acción del final del primer acto.
Nº7. Introducción y escena – Hablado sobre la orquesta
Rondeño:
¡Silencio!… ¡Eso don Lolo de los demonios
lo ha delatao!
Caireles:
¡A don Diego!…
Rondeño:
¡Y le prenden!
Caireles:
¿A ver?
(Se asoma. Ligera pausa)
La Castañuela pide clemencia a Godoy… ¡Él se burla!…
Rondeño:
¡Maldito!… (Hace ademán de entrar violentamente).
Caireles:
(Sujetándole) ¿Qué vas a hacer, Rondeño?
¡Vamos de aquí!
Rondeño:
Sí; es preciso salvarle.
(Vánse los dos por la izquierda. Empiezan a sonar las campanas de un reloj de torre. Por la lateral derecha, llegan doña Mariquita y don Agustín. Ella es una colegiala ñoñita. Don Agustín, es su tutor.)
Mariquita:
iAy, tutor, qué derroche de luces en esa plazuela donde nos ha dejado la diligencia!… ¡Y cuántas literas frente a aquella casona!…
Agustín:
Es el palacio de los Ledesma, donde dan uno de sus célebres saraos.
Mariquita:
¿Lo ves, tutor? ¡Todo lo confundo! No sirvo para las cosas mundanas. ¿Por qué no me has dejado en el convento, junto a mis buenas madres, tan cariñosas?…
Agustín:
Anda, anda, hijita; vamos a casa y allí conocerás a Agustinín, que también es muy cariñoso. (Aparte) Bueno, a esta niña la caso con mi hijo, o a la hora de rendir cuentas, me llevan a la cárcel.
Mariquita:
Vamos, tutor; pero no olvides que siempre he de echar de menos la santa paz del convento.
Agustín:
¡No lo creas! No hay barrio más tranquilo que éste. Jamás se oye un grito más alto que otro. Aquí todo es recogimiento y paz.
Mariquita:
Pero yo quiero volver al convento…
Agustín:
Vamos, vamos. En cuanto hables con Agustinín, te hará desistir…
Mariquita:
¡Es que yo sueño con ser madre!
Agustín:
Bueno…, tú díselo a Agustinín, y… ya veremos
(Suenan dentro unas campanillas, a la vez que una voz entona lúgubremente.)
Voz: (Dentro)
Almas que andáis a estas horas
en pos de la perdición,
quardáos en la oración.
Mariquita:
(Sobrecogida) ¡Ay, tutor, que miedo!…
Agustín:
No te asustes, hijita. Son los hermanos del Pecado Mortal, que recorren las calles para salvar a las almas descarriadas.
(Cesa la orquesta.)
Nº8. Dúo de Godoy y Castañuela
Castañuela:
No sé si sabréis las cosas
que para ir a la verbena,
necesita toda maja,
cuando es maja madrileña.
Godoy:
Puedes decirlas.
Castañuela:
Vais a saberlas.
Un caballo enjaezado
que tire de la calesa,
y un calesero manolo
que sepa llevar las riendas.
Claveles en el corpino,
claveles en la peineta,
para que rabien de envidia
manolas y petimetras.
Mucha alegría en el alma,
y, caso de no tenerla,
un hombre que me enamore,
y que me quite las penas.
¡Ah!
Mas no olvidéis que, ante todo,
necesita ir con vergüenza,
y con la cara más alta
que la lleve una Duquesa.
¡Conque ya sabéis las cosas
que para ir a la verbena
necesita toda maja,
cuando es maja madrileña!
Godoy:
Pues no han de faltarte
caballo y calesa,
y el amor de un hombre
que a ti te defienda.
Castañuela:
¡Os ha vuelto loco
la fiesta del Prado!
Godoy:
¡Más loco me vuelve
la flor de tus labios!
Para ti soy majo,
y por la majeza,
quiero entre los tuyos,
brillar en la fiesta.
Si hay otro más bravo
que salga y se vea;
que en coplas o en riñas,
en burlas o en veras…
¡sabré yo ganarte,
mi maja morena!
Castañuela:
Eso se dice…
Godoy:
¡Eso se prueba!
Tendrás más de lo que pides,
serás más de lo que sueñas,
si bajas conmigo al Prado
esta noche de verbena.
Castañuela:
Un caballo enjaezado
que tire de la calesa,
y un calesero manolo,
que sepa llevar las riendas,
Claveles en el corpiño,
claveles en la peineta,
para que rabien de envidia
manolas y petimetras
Ah… Por mi amor,
quiere entre los míos,
brillar en la fiesta.
Si hay otro más bravo
que salga y se vea,
y en coplas o én riñas
en burlas o en veras…
que sepa ganarse
la maja morena
Godoy:
Eres, mujer,
el ansia loca de mi querer…
y en la cárcel de mis brazos
tú has de ser la prisionera.
Para ti soy majo,
y por la majeza,
quiero entre los tuyos,
brillar en la fiesta.
Si hay otro más bravo
que salga y se vea;
que en coplas o en riñas,
en burlas o en veras…
¡sabré yo ganarte,
mi maja morena!
Godoy:
¡Mi maja!
Castañuela:
(Burlona.)
¿Su maja?
Godoy:
¡Mi maja morena!
Nº9. Dúo de Colasilla y Teófilo
(Por la derecha del arco, vienen Colasilla y Teófilo, disfrazados de criados de casa grande. Traen un cesto. Entran recelosos y mirando a los laterales.)
Teófilo:
¡Ten cuidado, Colasilla!
Colasilla:
¡Por favor, no me hables alto!
Teófilo:
¡Cada piedra hoy es un golilla
que nos llena de sobresalto!
Colasilla:
Nos miraban…
Teófilo:
Nos miraban…
Colasilla:
Nos miraban de través…
Los dos:
Y decían: ¡Vigila y atrápales
cógeles, átales
y enciérrales!
Colasilla:
Agáchate, que te han visto,
agáchate, que te dan;
agáchate que es lo práctico,
si no esos vándalos
te atraparán.
Teófilo:
Agáchate que nos miran;
agáchate sin temor.
Los dos:
La sombra vendrán ya pisándonos,
pero agachándonos
vamos mejor.
Colasilla:
Nos metemos en el cesto.
Teófilo:
Anda ya, si estás dispuesta.
Colasilla:
De ese modo tienes pretexto
de que el cesto lleve la cesta.
(Se meten en el cesto)
Teófilo:
Con la tapa
Colasilla:
¡Sin la tapa!
Teófilo:
Lo decía por tu bien.
Los dos:
Anda ya, no seas tont@ decídete
tápate, tápate
y yo también.
(Cantan el estribillo metidos en el cesto, subiendo y bajando la tapa. Por detrás del arco, cruzan los golillas 1 y 2, los cuales al creer que el cesto se abre y cierra solo, después de observar un momento cómicamente salen huyendo.)
Colasilla:
Acáchate, que te han visto;
agáchate, que te dan;
agáchate, que es lo práctico,
si no esos vándalos
te atraparán.
Teófilo:
Agáchate, que nos miran,
agáchate sin temor.
Los dos:
La sombra vendrán ya pisándonos,
pero agachándonos
vamos mejor.
Nº10. Couplets de los golillas
(Entran por la derecha ocho golillas; evolucionan)
Golilla 1:
¡Señor, señor!
Alifonso:
¡Me da temblor!
Golilla 2:
¡Un superior aquí!
Alifonso:
Han de tomarme
por un golilla,
o hacen que baile
de coronilla…
Si me descubren
me hacen papilla;
pero si puedo,
me escapo, y de perilla.
Golillas:
Duerme la Villa
con sueño grato;
la luna brilla
con rostro chato;
pero el golilla
va despacito,
como una sombra
de la ley, que toca pito.
Alifonso:
Soy al rondar mastín feroz;
Sólo al mirar, infundo un miedo atroz.
Vigilo audaz, doy en el quid
y duerme en paz Madrid.
Hoy en fin de cuentas ¿qué es lo que ocurrió?
¿Quién lo puede decir? Cuénte lo quien lo vio.
Golillas:
Yo…
Alifonso:
Lo diré yo.
Siete robos con escalo,
un ataque a mano armada,
veinte raptos, diez incendios.,.
Hoy no ocurre casi nada.
Dos suicidios, cien reyertas,
de borrachos, una pila,
veintitrés personas muertas.
Hoy la noche fue tranquila.
Y aún hay gentes alarmistas
que hablan luego por aquí,
pero yo seguí las pistas
y el misterio descubrí.
¡Ah!
Villa alegre y confiada,
no te debes inquietar;
en Madrid no pasa nada,
nada de particular.
Golillas:
Es un necio el que se inquieta
Alifonso:
¡Lo hay! ¡Lo hay!
Golillas:
Porque nada hay que temer.
Alifonso:
¡Caray! ¡Caray!
Ya nos hace la Gaceta
el relato de lo que ha de ser.
Hay quien sólo da noticias
de las malas, que molestan,
y si dice: ¡hoy se levantan!
sólo es cierto que se acuestan.
Otro en predecir se empeña
la catástrofe horrorosa;
y la gente madrileña
sigue como si tal cosa.
Cuatro locos al solfeo
le dedican su atención,
al decir que viene la re
la re la re sol si do.
¡Ah!
Villa alegre y confiada,
no te debes inquietar;
en Madrid no pasa nada,
nada de particular.
Todos:
No hay que temer…
Nº11. Marcha de los dragones del Rey
(Suenan dentro redobles de tambores. Entran en escena por las bocacalles, vecinas y vecinos que se disponen a escuchar la serenata y que al final hacen mutis delante de los soldados. Por la izquierda del arco, llega la banda de cornetas y tambores y después los soldados, que llevan farolillos de retreta. Entre ellos, don Diego de Mora.)
Dragones:
Dragones del Rey,
serenata damos hoy,
porque es ley
un capricho de Godoy;
y yo soy
cumplidor de la ordenanza,
como buen dragón del Rey.
El mirar
de unos ojos de mujer,
ha de hacer
que canten hoy la serenata.
los dragones del Rey.
Diego:
Sé que expongo mi vida por verte.
mi vida por verte,
a la luz de la luna.
¿Qué me importa
buscar hoy la muerte,
buscar hoy la muerte,
si hallé mi fortuna…
Porque toda mi suerte es quererte
como sólo se quiere una vez…
Sé que expongo mi vida por verte,
mi vida por verte,
divina mujer.
Dragones:
Dragones del Rey,
serenata damos hoy,
porque es ley
un capricho de Godoy;
y yo soy
cumplidor de la ordenanza,
como buen dragón del Rey.
Diego:
Dragones del Rey
a unos ojos mujer,
me rendí,
y para siempre en sus miradas
prisionero me vi.
Todos:
Dragones del Rey;
del amor esclavo soy,
y es mi ley;
porque siendo Amor el rey,
hoy por hoy
manda el amor más que Godoy.
Nº12. Coro – Abajo los golillas – Fin del segundo acto
(Cruzan por detrás del arco—de izquierda a derecha—como huyendo cómicamente, los golillas 1 y 2 y más tarde Alifonso, al que se le caen, casi por completo los pantalones. Figura que el pueblo les persigue, arrojándoles piedras. En seguida, por la derecha del arco, entran en escena majos, toreros, estudiantes, mujeres, todos en actitud de revuelta.)
Coro:
¡Abajo los golillas
que sirven al tirano;
los quiero ver con tejas
colgados de un tejado!
¡Aquí no hay quien imponga
su voluntad al barrio!
¡Abajo el Choricero,
y todos sus lacayos!
Recitado con la orquesta
(Aparecen unos golillas con las espadas desenvainadas)
Golillas:
¡A ellos!
Pueblo:
¡Fuera!… ¡Fuera!
Godoy:
(Por la derecha)
¡¡Quietos!! ¿A qué son los gritos?
(Dominando la situación)
Majos, ¿por qué es la revuelta?
Rondeño:
No es revuelta, don Manuel;
es que venimos… ¡por ella!
Godoy:
¿Y si os la entregara yo,
qué haríais?
Rondeño:
Lo que ella quiera.
Godoy:
Entonces tú eres quien manda;
contéstales. Castañuela.
Castañuela:
Pues ya está dicho: ¡que bajo
esta noche a la verbena!
Rondeño:
A la verbena irás hoy,
por tu gusto, no a la fuerza.
Rodeada de los tuyos,
como maja y como reina;
que el corazón de los majos,
y la sangre de sus venas,
irán a tu lao, pa darte
su compaña y su defensa.
¡Pena a la vida al usía,
si pa ofenderte se acerca!
(Murmullos de asentimiento, que corta Godoy.)
Godoy:
Llevadla a la fiesta, majos;
llevadla como a una reina.
Caleseros, preparadle
como un trono, su calesa;
que iluminen los balcones,
que resuenen las cometas;
llenad de flores la calle,
para que pise sobre ellas…
Pero dejadme decirle:
¡Hasta luego, Castañuela!
Que no hay majo que me impida,
como hombre, ir también por ella,
y bajar, para ganarla,
esta noche a la verbena.
(Fuerte en la orquesta. Godoy ofrece el brazo a Castañuela para conducirla hasta la calesa que le han preparado en el fondo. Castañuela le rechaza, cogiéndose del brazo del Rondeño.)
Dragones:
(Cantan dentro)
Dragones del Rey,
serenata damos hoy,
porque es ley
un capricho de Godoy;
y yo soy
cumplidor de la ordenanza,
como buen dragón del Rey.
(Salen a escena y forman.)
Castañuela:
(Desde la calesa.)
Dragones del Rey,
al amor que va a triunfar, saludad;
y suenen hoy en la verbena
cantos de libertad. ¡Ah!
Todos:
Dragones del Rey;
del amor esclavo soy,
y es mi ley;
¡porque siendo Amor, el rey,
hoy por hoy
manda el amor más que Godoy!
(Todos despiden a Castañuela. Los hombres, agitando sus sombrero. Cuadro y telón.)
FIN DEL ACTO SEGUNDO
ACTO TERCERO
Patio del Parador de Pedro el Naranjero, durante la noche en que se celebra en el Prado la verbena de San Juan. Al foro derecha, gran puerta el paseo, que se ve vivamente iluminado con farolillos y adornos de fiesta popular. En el foro izquierda, otro portón que comunica con la sala baja, donde se canta, se baila y se bebe. El forillo de ésta, vivamente iluminado. En los laterales cuerpos del edificio. En la derecha, en primer término, puerta de dos hojas que abre hacia el público, y otra a continuación. En primer término de la izquierda, puerta baja de una carbonera y en segundo, escalerilla y puerta, todas practicables. Emparrado, tiestos, mesas, taburetes, etc. Aunque es de noche, mucha luz de dos grandes farolas, adosadas a las paredes laterales. En el transcurso del acto, amanece.
Nº13. Seguidillas – Si vas a la verbena
(Cantan a telón corrido, lo siguiente)
Si vas a la verbena
buscando novia,
ten cuidao, que hay mujeres
muy engañosas.
Si hace al fin que visites
la Vicaría,
¡si San Juan te la dio,
que San Pedro te la bendiga!
(Se levanta el telón, ofreciéndose un cuadro animadísimo de color. En escena manolas, majos, chisperos, estudiantes, etc.)
Todos:
Bebamos y cantemos,
que es noche de San Juan;
si el santo nos ve tristes, se molestará.
(Rumor de voces dentro, risas, pregones, etc.)
Ya están las aguadoras
de vuelta para acá.
¡A ver qué maña tienen para sonsacar!
¡Míralas aquí!
¡Valen un platal!
(Por el foro entran Colasilla y aguadoras)
Colasilla:
Dá el agua tan fresca la fuente del Prado,
que todo sediento la quiere beber.
Y algunos me dicen que no se han calmado,
que sólo mis besos les quitan la sed.
Aguadoras:
Aguadora—nos dice la gente-
si logro en la Fuente
calmar este ardor,
bien podrás pregonar por el Prado
que el agua ha logrado
milagros de amor.
Colasilla:
Es mejor vuestra sed no apagar,
es mejor el miraros pasar…
pues no sé si después,
saldríais al mes
por pies.
Aguadoras:
Es mejor vuestra sed no apagar,
es mejor el miraros pasar…
pues no sé si después,
saldríais al mes
por pies.
Colasilla:
Oculta secretos la Fuente del Prado,
y tienen sus aguas extraña virtud
que alivia las penas y borra el picado
y da la alegría de la juventud.
Aguadoras:
Los secretos que dice la gente
que sabe la Fuente,
son todos de amor,
y los hombres acuden por eso,
en busca de un beso
que calme su ardor.
Colasilla:
Es mejor vuestra sed no apagar,
es mejor el miraros pasar…
pues no sé si después,
saldríais al mes
por pies.
(Repitan y mutis de Colasilla y aguadoras, por el foro)
Nº14. Bolero de la Castañuela
Castañuela:
Pregunto muy quedito a mi corazón,
si es que le quiero…
Sueño embustero,
¡huye, vaya, quítate!,
que quiero a mi chispero,
y jamás le olvidaré,
¡no, no, no, no, no, no, no, no le olvidaré!..
¡Vete ya! ¡Déjame!
No fue su gallardía lo que me rindió,
ni su bravura…
Honda amargura,
¡huye, vaya, déjame!,
Ha sido una locura
que mañana olvidaré,
¡No, no, no, no, no, no, no la recordaré!…
¡Vete ya! ¡Déjame!
Mañana su recuerdo se me borrará
con la alegría…
¡Ay, pena mía,
Huye, vaya, déjame!…
Adiós sueño de un día,
nunca te recordaré…
¡no, no, no, no, no, no,
no te recordaré!…
¡Vete ya! ¡Déjame!
¡Ay, malhaya mis ojos
que le miraron!
¡ay, malhaya los suyos
que me engañaron!…
Olvidar quiero ahora
la pena mía…
(casi llorando.)
¡Venga alegría!
¡Venga alegría!
Olvidar quiero ahora
la pena mía!…
¡Venga alegría!
¡Venga alegría!
Sueño de un día,
que amor mentía…
¡ah, huye, vaya, quítate!
¡Reír, y no soñar!
(Vase por foro izquierdo)
Nº15. Canción de la guitarra – Romanza de Godoy
Godoy:
Yo quisiera decirte
que son tus ojos
fuego que abrasa;
que tu boca es un nido,
donde los besos
buscan el alma.
¡Yo quisiera decirte lo que te quiero
con mi guitarra!
Óyela como suspira;
mi corazón puse en ella,
y por eso cuando canta,
de amor y deseo, tiembla.
Óyela como bravía,
ruge de celos y llora,
si piensa que otro hombre puede
dar un beso en esa boca…
Mi maja morena,
la de ojos color de pena;
manola bravía,
la reina que yo querría,
y en la verbena
la enlazaría
con la cadena
de mi querer.
Mi maja morena,
la de ojos color de pena…
Si logro tus besos tener,
con un gesto fiero,
hoy al mundo entero
le diré que muero
por tu amor, mujer.
¡No seas ingrata, que mata
con sus desdenes una mujer!
