CUADRO PRIMERO
Interior de una tienda de compra-venta mercantil en los barrios bajos. Tienda donde se empeña y vende, desde alhajas hasta ropas, colchones, etc., etc. AI foro derecha, escaparate; al foro izquierda puerta de entrada. En ambos costados, anaquelerías con infinidad de objetos distintos, y un pequeño mostrador en cada lado, perpendicular a la batería. En el centro y pendiente del techo, un aparato de luz eléctrica, que no se enciende pues figura ser de día. Delante de cada mostrador, dos sillas. En el costado derecho, una puerta. Preludio corto antes de levantarse el telón.
Preludio
Escena V
Nº1. Luciendo el mantón airoso
Diana y Cucú:
Buenas tardes.
Acislo:
(Qué dos hembras, santo Dios.)
Diana:
Anda, chica.
Cucú:
Tú primero.
Acislo:
(Son guapísimas las dos.)
Diana:
Pues venimos…
Cucú:
Pues venimos…
Acislo:
Sin temor pueden hablar.
Diana:
Pues venimos con objeto…
Cucú:
Con objetos que empeñar.
Acislo:
¿Y siendo tan bonitas
así se ven?
Diana:
Amor es un tirano.
Cucú:
Dices muy bien.
Acislo:
Vengan, pues, esos objetos
que desean pignorar.
Diana:
Dos mantones de Manila
de primera calidad.
(Cada una trae un mantón de Manila envuelto en un periódico.)
Cucú:
Fíjese que peso tiene.
(Por el suyo que deslía.)
Diana:
Este mío es superior. (ídem.)
Acislo:
No es posible así tasarlos.
Verlos puestos es mejor.
Diana y Cucú:
Si no hay otro remedio,
me lo pondré.
(Se ponen los mantones.)
Acislo:
Estaba por gritarles…
¡Alza y ole!
Diana y Cucú:
Luciendo el mantón airoso,
cuántos triunfos he logrado,
lo mismo yendo a la playa
que cantando en un tablado.
Porque, aparte la belleza,
que ya en sí tiene el mantón,
este cuerpo y esta cara
hay que ver con atención.
¿Le gustan, le gustan,
le gustan los mantoncitos?
Acislo:
Y los cuerpos que los lucen
que son mucho más bonitos.
Ellas:
¡Aparte, aparte!
Acislo:
¡Qué clase más superior!
Ellas:
Pues debajo hay otra tela
que es muchísimo mejor.
Adiós, mantoncito mío,
prenda de mis alegrías,
que como brazos amantes
a mi cuerpo te ceñías.
Tú que sabes con la pena
que a dejarte voy aquí,
pide a Dios, como yo pido
volver pronto junto a mí.
Escena VII
Nº2. Cuplet de la negrita Rosalía
Negrita:
Cuando al alba la negra Rosalía
en su casa barría y sacudía,
a su puerta llegaba un pastorcillo
a tocar a la negra el caramillo.
(Figura que Crick toca el caramillo con el plumero. Mímica de la negra.)
Y al escuchar el grato son,
era de ver su animación.
Crick y Crack:
Y su manera de barrer,
era también digna de ver.
(Figura que Crick vuelve a tocar el caramillo con el plumero y baila la negrita exageradamente, figurando, que barre al mismo tiempo.)
Negrita:
Por la tarde y estando en la cocina,
restregando los platos en la tina,
Antolín, sacristán de buen cogote,
iba a darla un concierto de fagote.
(Crack ha cogido la escoba y figura que con ella toce el fagot. Mímica de la Negra, como si estando en la faena de fregar, oyese la música.)
Y la neguita al escuchar
aquel concierto singular…
Crick y Crack:
No se podia contener
y su faena era de ver.
(Crack vuelve a tocar el fagote y baila la Negrita, figurando que al propio tiempo está fregando platos.)
Negrita:
Poco antes de la hora de retreta
iba a verla un muchacho que es corneta,
y entre tanto la cena ella servía
él soplaba más fuerte cada día.
(Crick figura tocar la corneta con los zorros. Mímica de la Negrita al oír la corneta.)
Y aquellas notas al oir,
era de verla a ella servir.
Crick y Crack:
Y hasta sus amos, sin querer,
no se podían contener.
(Los tres tocan y bailan al mismo tiempo. Crick, el caramillo con el plumero; Crack, el fagot con la escoba y la Negrita, la corneta con los zorros.)
Escena XIV
Aparece en la puerta Minglanilla con su familia, mira al interior de la tienda, ve que no hay nadie y hace señas a todos de que se callen y le sigan: todos traen perolas, sartenes y tapaderas de metal en la mano izquierda y en la derecha badilas, tenazas, cazos, etc. Ya en el centro de la escena, Minglanilla alza un dedo, luego dos y luego tres, y en ese mismo momento, rompen todos a tocar y la orquesta también.
Nº3. Suenen las sartenes
Minglanilla y familia:
¡Suenen las sartenes,
suenen las perolas
y las tapaderas
y las cacerolas!
CUADRO SEGUNDO
El cuarto de Diana y Cu-cú en el Salón Rojo. Habitación cerrada, con una sola puerta, practicable, al foro. En cada pared lateral, un tocador con espejo y brazos de luz eléctrica, en la misma forma que se usan en los cuartos de las artistas. Percheros con trajes. Delante de cada tocador, un parabán perpendicular a la batería y lo suficientemente grandes para que detrás de ellos se resguarden dos personas. Dos butacas pequeñas en el centro de la escena. Cuatro sillas: una delante de cada parabán y otra detrás. Pendiente del techo, una bombilla de luz eléctrica, esmerilada, con pantalla modernista de tela. Las luces, encendidas.
Nº4. Mazurca
Acislo y Gregorio:
Muy buenas noches.
Diana y Cucú:
Muy buenas noches.
Acislo y Gregorio:
Se están vistiendo.
(Sin verlas)
Diana y Cucú:
Pueden pasar.
Acislo y Gregorio:
(Si me atreviera…)
Diana y Cucú:
(Qué desahogados)
Acislo y Gregorio:
No se den prisa por terminar.
(Yo me decido).
(Coge cada uno una silla, que pone junto al parabán)
Diana y Cucú:
¿Qué es lo que intentan?
Periquín y Silverio:
(Los dos abuelos, a qué vendrán?)
Diana y Cucú:
(No nos han visto.)
Gregorio:
(Soy un Tenorio!)
Diana y Cucú:
¡Plancha, mi amigo!
Acislo y Gregorio:
¡Fenomenal!
(Al subir ellos, e intentar asomarse por el parabán para verlas, alzan ellas la cabeza y se encuentran cara a cara: sorpresa de ellos.)
Diana y Cucú:
Baje de la silla
que eso no está bien.
Acislo y Gregorio:
Esto es la impaciencia,
no lo dude usté.
Diana y Cucú:
Si desciende, al punto
le perdonaré.
Acislo y Gregorio:
Sea como quiere.
Diana y Cucú:
Yo lo haré también.
(Al bajar ellas de las sillas, las abrazan los novios.)
¡Ay!
Acislo y Gregorio:
¿Qué les sucede?
¿Se han hecho daño?
Cucú:
Eres un tunante.
Periquín:
¡Cállate, por Dios!
Silverio:
¡Mira que es … mi tío!
Diana:
¿Que es tu tío?
Periquín y Silverio:
Sí.
Diana y Cucú:
¡Ay qué gracia tiene!
Periquín y Silverio:
¡No me la hace a mí!
Acislo y Gregorio:
Permítame, hermosa cupletera,
que pase la frontera
que quise yo asaltar,
o asome usted su rostro soberano,
o bien su linda mano
concédame besar.
(Durante esto, ellas se ponen un kimono cada una.)
Diana y Cucú:
Espérese, amable comerciante,
que tengo en este instante
urgente ocupación;
de aquí saldré, cuando haya terminado
y espere usted sentado
que es buena posición.
Periquín y Silverio:
Perdóname, hermosa cupletera,
que un tío yo fingiera
de la alta sociedad,
yo te haré, juro que no es guasa
la reina de mi casa
si me amas con lealtad.
Diana y Cucú:
¡Déjame que salga!
Periquín y Silverio:
No, no has de salir.
Acislo y Gregorio:
Sale usted o paso.
Diana y Cucú:
¡Hay que transigir!
(Se dejan abrazar por sus novios y sacan una mano por delante del parabán, de la que se apodera cada uno de los viejos.)
Periquín, Silverio, Acislo y Gregorio:
¡Déjame, déjame, nena;
déjame darte un besito,
que desahogar este fuego
es lo que yo necesito!
¡Déjame déjame, nena;
no la retires, por Dios;
y tú verás lo dichosos
que al fin seremos los dos!
Diana y Cucú:
¡Déjame, déjame, basta;
ya nada más te permito,
que eres tú fuego y yo cera
y junto a ti me derrito!
¡Déjeme, déjeme, basta;
suelte la mano por Dios!
(¡No sé, entre el joven y el viejo,
cuál es peor de los dos!)
Nº5. En mis tiempos – one step
Acislo:
En mis tiempos la gente era calmosa
y el baile era otra cosa
distinta a la que hoy es.
Gregorio:
Era moda bailar en los salones
los cultos rigodones
y el fino vals vienes.
Acislo:
Pero hoy día que el mundo ha progresado,
al colmo se ha llegado
de la dislocación.
Gregorio:
Y hase puesto de moda un bailecito
que al baile de San Vito
lo deja en un rincón.
Los dos:
Parecen hoy moviéndose
en contra de la estética,
los hombres epilépticos,
las niñas neurasténicas.
No existen danzas típicas
aquí ni en otro lao,
por bailes estrambóticos
a todos nos ha dao.
(A cada esdrújulo hacen una contorsión ridicula.)
Diana:
Como ahora, también antiguamente
gustábale a la gente
del mundo disfrutar.
Cucú:
Pero entonces es fama que se hacía
con más hipocresía,
bailando y sin bailar.
Diana:
La cachucha, lo mismo que el fandango,
peores son que el tango
según está probao.
Cu-cú:
Y el can-can es también un bailecito
que deja tamañito
al chotis agarrao.
Las dos:
Hoy todo es rapidísimo,
y pobre del apático
que en la época del vértigo
se quede como estático.
(Los seis bacen contorsiones.)
Lo clásico y lo típico
no tienen ya interés.
¡El padre de lo exótico
el siglo nuestro es!
(Bailan Diana con don Acisclo y Cu cú con don Gregorio, del modo más ridículo posible, soltándose, volviendo a reunirse y siempre dando saltos; mientras, cantan Periquin y Silverio, que contagiados no dejan
un momento de saltar.)
Periquín y Silverio:
¡Qué viejos más asmáticos,
qué niñas más histéricas,
qué danzas más ridiculas
nos traen de las Américas!
¡A impulsos de la cólera
también yo saltos doy,
y a causa de esa pérfida
haciendo el oso estoy!
(Al terminar el baile caen rendidos, cada uno en una butaca, don Acisclo y don Gregorio.)
CUADRO TERCERO
Salón de fiestas en el Palace o donde sea. Gran salón, con todas las cajas libres y profusamente alumbrado. Al foro, el estrado para los Tziganes *; delante de él y a los lados, mesitas con manteles y aparatos de luz. El centro de la escena libre.
Escena I
Público (señoritas y caballeros) a las mesas; los tziganes en sus puestos. La negrita, de odalisca, y Crack y Crick de moros, con un tamboril cada uno. Estos hacen salida por la izquierda, y viene ella bailando y ellos tocando el tamboril con un solo palillo
Nº6. La perla negra del Oriente
Crack:
La perla negra de Oriente
le llaman a Rosalía.
Crick:
Una negra que aun siendo de noche
cuando abre los ojos parece de día.
Crack:
Muley el Sultán famoso
le tiene a la negra ley.
Crick:
Y a su harén se ha propuesto llevarla
¡mas ella no quiere que ia den Muley!
Crack:
(Dando golpes en el tamboril)
Y está el Sultán, tan, tan,
tan azarao
y tan desesperao…
Crick:
Que al gran Santón, ton, ton,
(ídem.)
ha consultao
si está o no está chalao.
Negra:
Y al gran Santón
te ha contestao
¡es que la negra ya,
te ha entrao!
Crack y Crick:
¡Encógetel
¡Estírate!
¡Perfílate!
¡No dejes de bailar, linda criatura!
¡Agítatel
¡Cimbréate!
|ColúmpiateI
¡El verte así danzar es gloria pura!
Crick:
Un negro con muchas onzas
prendóse de una blanquita.
Crack:
Con dos ojos azules muy grandes
y una boca muy chiquirritita.
Crick:
Casáronse, y en un año
tal maña en gastar se dio,
Crack:
Que perdió con las onzas seis kilos,
y al cabo sin blanca también se quedó.
Crick:
Y hoy el ton tí ti, tin, tin,
dice acharao
y hasta desesperao…
Crack:
Soy un atún, tun, tun
recién pescao
y casi escabechao.
Negra:
¡El juego a hlancas se ha cerrao,
y al negro doble lo han ahorcado!
Crack y Crick:
¡Encógete!
¡Estírale!
¡Perfílate!
¡No dejes de bailar, linda criatura!
¡Agítatel
¡Cimbréate!
|ColúmpiateI
¡El verte así danzar es gloria pura!
(La Negra no ha dejado de bailar. Ellos tocan el tamboril durante todo el estribillo. Al acabar el número se van del mismo modo que vinieron.)
Escena IV
Dichas, El velo blanco, el velo negro, coro de señoras y después Diana y Cu-cú, con parte del coro de señoras. Todas salen vestidas con trajes de odaliscas, de forma igual, pero de colores diferentes, o sea con arreglo a los velos que llevan. Las del velo blanco, de blanco; las del velo negro, de negro; Diana con traje y velo verde, y Cu-cú con traje y velo rojos.
Nº7 Con este velo – galop
Velo blanco:
(Hace salida seguida de tres o cuatro Coristas, vestidas iguales a ella y con velos que las cubren.)
Con este velo la virgen cubre
cuando se casa su linda faz.
Velo negro:
(Lo mismo que la anterior)
Tras este velo la viuda triste
llora en silencio su soledad.
Las dos y el Coro:
Y así la vida vemos
según el velo es:
Si es negro, ¡qué tristezal
Si es blanco, ¡qué placerl
Diana:
Y aquí está el velo verde
siempre de actualidad,
y en un couplet que os cante
lo voy a demostrar.
Tiene un novio chofer Mari-Juana,
según ella de muy buena mano,
que en invierno a sus amos atiende,
pero libre se queda en verano.
Y cuando ella nota la velocidad,
a él, muy asustada, diciéndole va…
¡Con tiento, con tiento,
con tiento, José María,
que siempre que voy contigo
me expones a una avería!
¡Con tiento, con tiento,
con tiento, por caridad!
¡Por Dios no metas la cuarta…
la cuarta velocidad!
Una noche con otros amigos
en la Puerta de Hierro cenaron,
y según malas lenguas afirman
todos ellos allí se achisparon.
Mari -Juana y su novio, en el auto
a la Corte querían tornar,
pero estando los dos como estaban
al fin decidieron
allí pernoctar.
Y cuentan que era
cosa de reír
a ella, a medios pelos,
oírla decir…
¡Con tiento, con tiento,
con tiento, José María,
que siempre que voy contigo
me expones a una avería!
¡Con tiento, con tiento,
con tiento, por caridad!
¡Por Dios no metas la cuarta…
la cuarta velocidad!
Cucú:
Y tras de lo verde
nadie dudará
que es pasar al rojo
lo más natural.
Todas:
¡Reine la alegría,
todos a bailar!
*: El término tzigane (gitano en francés) se utilizaba en toda Europa para referirse a un estilo específico de orquesta de cuerda muy refinada, inspirada libremente en el folklore centroeuropeo (húngaro, rumano y bohemio). Estaban formadas por músicos de conservatorio muy virtuosos (violines, pianos, cellos). Curiosamente, muchas de estas bandas ni siquiera eran extranjeras. Eran músicos españoles de gran nivel que se ponían nombres artísticos exóticos porque lo francés y lo cosmopolita vendía muchísimo. Por ejemplo, en el propio Hotel Palace triunfaba por esos años la famosa Orquesta Tziganes Ibarra, capitaneada por músicos locales. En Barcelona nació la Orquestrina Tziganes Americana Nic-Fusly, formada por catalanes que, además, fueron de los primeros en meter ritmos de jazz
Estas bandas salen tanto en Los sabios doctores como en La danza de los velos
