La linda tapada partituras

CANTABLES Y PARTITURAS DE LA LINDA TAPADA

PRIMER ACTO

Patio de un mesón de Castilla de principios del siglo XVII.
Puerta grande de dos hojas a foro, con forillo de calle. El patio está formado con columnas, que sostienen un corredor practicable con barandilla de madera, y en cuyo comedor aparecen figuradas algunas puertas, que simulan ser de habitaciones o estancias no practicables. Una puerta en primer término izquierda y dos practicables, también en primero y segundo término derecha. Una escalera practicable del corredor al patio y otros detalles a gusto del pintor. En la escena, mesas y banquetas. Al comenzar el acto, es el atardecer, debiendo ir bajando la luz en el transcurso del mismo, hasta el momento en que se indica que es de noche. Según va anocheciendo se encenderán candiles y velones.

Al levantarse el telón aparece Inés en el centro de la escena, vestida, con traje de gitanilla. Sentados sobre las mesas y bancos, soldados, estudiantes, arrieros y pulidos caballeros, Jerónimo, en pie y en primer término. En una mesa de las de primer término izquierda, el Capitán don Íñigo, Andrés, don Luis, vestido de caballeros de la época. El licenciado García, con un traje característico. En otras mesas, soldados y estudiantes. Ambrosio y las segundas tiples, que visten trajes de charras, no rico, completan el cuadro, que ha de procurar el director de escena sea lo más artístico posible.

Nº1. Introducción y coro

Todos:
Una canción alegre
canta, Inesilla, canta,
que penas no conoce
quien vive en Salamanca.

Ambrosio:
Las jácaras que sabes
o alguna tonadilla
canta, y alegra a todos,
Inés de Cantarilla.

Todos:
Baila ahí,
que pendientes estamos de ti,
y ya así
no nos tengas más tiempo, chiquilla.
Vengan ya las clásicas jácaras, jácaras.
Vengan las clásicas jacarandillas.

Inés:
Yo, con mucho gusto,
nobles caballeros,
cantaré esas jácaras
que queréis oír.
Siempre que a Chinchilla,
que es mi amante esposo,
no le cause duelo
lo que me pedís.

Todos:
Diga sin tardar.
Conteste al momento.
Diga sin tardar.

Jerónimo:
Digo que Chinchilla
jura que Inesilla
bailar puede siempre
que no dé lugar
a que algún menguado
o algún deslenguado
piense que Chinchilla
consiente algo más.

Todos:
Pues venga de ahí.

Jerónimo:
Antes, advertid
que soy el que acepta
y cuenta y recuenta
lo que esta real hembra
recoge al bailar.

Íñigo:
Tomad y callad.

Jerónimo:
Inés, a bailar.

Inés:
Allá vas, jacarandina,
apicarada de tonos,
donosuras y donaires,
perdónemelos Dios todos.

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Nº1 bis. Jácara – Casose una moza

Inés:
Casóse una moza
joven y graciosa
con un viejo avaro,
mal genio y muy raro.
Y quiso la moza
salir en carroza,
y tuvo su coche
de día y de noche.
Sospecha el marido,
que es viejo y ladino,
que un amante tiene
la moza a quien quiere.
Y así de este modo,
muy fino y cortés,
la dijo el vejete
lo que ahora me oiréis.
Mi coche,
de noche,
va de troche
en moche,
y en coche,
de noche
no sales
ni al porche,
pues siempre que sales
regresa chafao,
y ya huele el coche
a cuerno quemao.

Todos:
Su coche,
de noche, etc.

Inés:
Esta jácara,
jacarandina,
ten presente
mujer salmantina,
y de viejos
no fíes jamás,
que por viejos
siempre saben más.

Todos:
Esta jácara, etc.

Inés:
¡Ay!
Cuando se quieren
dos corazones
ya no se escuchan
razones.

Todos:
¡Ay!
Cuando se quieren, etc.

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Nº2. Escena y dúo – Castellana, castellana

Íñigo:
La tapada que aquí llega,
al fin la voy a ver.

Todos:
La tapada,
la tapada,
cuán linda debe ser.

Ambrosio:
Pasad, ilustre señora,
pasad sin ningún temor,
que todos son caballeros
y huéspedes del mesón.

Íñigo:
Si es bella cual me dijeron,
¿por qué su rostro ocultó?

Jerónimo:
Gentil señora mía,
ilustre cual ninguna,
Jerónimo Chinchilla
os rinde admiración.

Inés:
Y yo, que no soy menos,
os rindo pleitesía,
y pongo cuanto valgo
a vuestra devoción.

Soldados:
También estos soldados
os quieren saludar,
y quieren presentaros
a su bravo capitán.

Laura:
Al verle frente a frente
valor me falta ya.

Íñigo:
Capitán de los Tercios de Flandes,
luché con denuedo.
Y es mi orgullo mi espada gloriosa
bruñida en Toledo.
Junto al Tajo, en su limpia ribera,
forjaron su hierro
y cual sol que despunta a la aurora
brillante es su acero.
Más brillantes tus ojos serán
y caeré prisionero.
Español de tizona y chambergo,
en guerras osado,
hoy en guerra de amor me ha vencido
tu rostro tapado.
Castellana,
castellana,
hoy loco de amores
llego a tu ventana.
Castellana,
castellana,
no ocultes tu rostro
ni tus labios grana;
no ocultes tu rostro,
clara luz de la mañana.

Todos:
Castellana,
castellana,
hoy loco de amores
llega a tu ventana.

Íñigo:
Flor galana,
mi tirana,
luz de la mañana,
loco de ilusión.

Todos:
La tapada quién será
que así intriga al Capitán.

Íñigo:
Quisiera decirte
palabras de amor.

Laura:
Capitán de los Tercios de Flandes
que humilde te postras,
ante dama que ignoras su nombre,
su nombre y su historia.
Yo te pido que no me detengas
ni digas ya nada,
y no intentes saber el motivo
porque voy tapada,
pues no soy, como buena española,
mujer casquivana.
Hace tiempo que llora tu orgullo
una dama que un día soñó
que tu amor fuera suyo, muy suyo,
y por tus desdenes la dama lloró.

Jerónimo:
De aquí no me muevo,
pues negocio he visto.

Inés:
Nada se te escapa.

Jerónimo:
Es que soy muy listo.

Todos:
La tapada, etc.

Íñigo:
Flor galana, etc.

Laura:
Muriéndome de amores
y de celos
soñé con un querer
que me negabas,
jamás distes aliento
a mis desvelos,
pues nunca en mí pusiste
tu mirada.
Y yo te digo, digo,
mi amor no es para ti,
y en cambio tú has de penar
y tú has de sufrir
llorando por mí.

Íñigo:
Y yo te digo, digo,
si amor no es para mí.

Laura:
Y en cambio tú has de penar
y tú has de sufrir
llorando por mí.

Íñigo:
Moriré por ti.

Todos:
Castellana, etc.

Laura:
Feliz yo sería
logrando su amor.

Íñigo:
Castellana.

Todos:
Castellana.

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Nº3. Terceto de los pícaros

Inés:
En la Corte,
yo fui comedianta.
En Segovia,
moza de mesón.
Azafata
de una gran señora
y otras cosas…
fui y yo en Aragón.
Traje en jaque
a los hombres en Cádiz,
y en Toledo
gané un dineral
por oficios
que hice de tercera…
a una dama
de aquella ciudad.

Jerónimo:
Me fugué
de mi casa muy joven,
y a un obispo
serví en Alcalá;
en Madrid
fui barbero, y en Cuenca
después cuadrillero
en la Santa Hermandad.
Soy amigo
de Gil Santillana,
y en su cofradía
juré profesar.

Ambrosio:
De alguacil
empecé en Salamanca,
y en Granada
de albéitar serví,
y corriendo
de un Jado’ hacia otro
contento y alegre
yo siempre viví.

Jerónimo:
Los alguaciles
fracasarán,
y aprisionarme
jamás lograrán.

Ambrosio:
A un escribano
burlar,
ese es mi más
grande afán.

Inés:
Al escapar,
me sé burlar.

Los tres:
Por villas y aldeas,
por montes y valles,
por pueblos pequeños,
por grandes, ciudades.
El pícaro pasa
y deja al pasar
recuerdos alegres
de sus travesuras,
que a veces le cuestan
la cárcel pisar.

Inés:
¡Pícaros,
más que pícaros!,
¡Como Rinconete,
como Cortadillo !
iPícaros,
más que pícaros!,
nos llaman siempre las gentes
al ver nuestros tipos.
¡Pícaro,
pícaro soy !

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Nº4. Mazurca – Romanza de Inés Moza de Salamanca

Inés:
Del amor de un estudiante,
moza, tú no has de fiar,
pues son falsos y embusteros,
trapalones y algo más.

Estudiante 1:
No es verdad tal opinión,
que en amor constante soy.

Charras:
Tus palabras engañosas,
frases amorosas
no las quiero yo.

Inés:
No te fíes de los estudiantes
que te olvidarán,
que el querer, que nunca fue constante,
pronto pasará.

Estudiantes:
No creas tal cosa
y óyeme la trova
que voy a entonar.

Inés:
Ni así os querrán.

Charras:
Compañeras, escuchad.

Inés:
Ya, sabéis que mentirán.

Estudiantes:
Compañeros, a cantar.
Con canciones alegres
voy a arrullarte,
y mis frases de amores
para siempre te harán
olvidar tu pesar.

Charras:
Estudiante, estudiante,
vas a engañarme,
y tus frases no creo,
pues no dicen verdad
al quererme arrullar.

Inés:
Yo recuerdo que un día
aquel mal hombre que me engañó,
me llamó vida mía,
y en su porfía le di mi amor.
Si en amor has pensado, ten gran cuidado,
pues el querer
tiene espinas dañosas
como las rosas, linda mujer.
Moza de Salamanca,
de un estudiante tendrás que huir,
pues nunca sus palabras
ni sus lamentos serán por ti.

Estudiantes:
Charra, tú no hagas caso,
que mis arrullos son de verdad.

Charras:
Calla, mal estudiante.

Inés:
De él no serán jamás

Charras:
No me hables nunca más.

Estudiantes:
Mía serás, mía serás.
Salmantina graciosa,
tú aquí me tienes
por lograr tu cariño,
pues tan sólo eres tú
mi ilusión y mi amor.

Charras:
Estudiante, estudiante,
tú no me quieres,
y al marchar de mi lado
no te vas a acordar
y me vas a olvidar.

Inés:
En amor de estudiante
nunca te fíes, que no es verdad,
que es amor que da vueltas
como veleta que al viento va.
Si amorosos te dicen que eres su vida,
ríe, mujer,
que ellos tienen cien vidas,
como los gatos del cuento aquél.
Moza de Salamanca, etc.
Siempre yo me he reído
del juego del amor.

Charras:
Es falsa tu pasión.

Estudiantes:
Tuyo es mi corazón.

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Nº5. Coro de alguaciles

(Comienza a oírse la ronda del Corregidor. Recitado sobre la música)

Inés:
¿Pero no oís?

Triguillos:
Sí, es la ronda del Corregidor, que se acerca; viene en vuestra busca.

Inés:
¡Pues amparadme!

Triguillos:
¡Contad conmigo y… contad con los doblones, señora!
(Llevándose el velón que alumbra la escena en la mesa izquierda.) ¡Caballero alguacil!

Inés:
A este alguacil le desplumo. Dejaría yo de ser Inés la de Cantarilla.(Hace mutis y queda la escena a obscuras.)

Cantado

Alguaciles:
Vigila la ronda
toda la ciudad.
Las encrucijadas
debemos guardar.
La ronda, la ronda
llegando al mesón;
la ronda, la ronda
del Corregidor.

Triguillos:
Ya pasa la ronda,
¡calla, corazón!,
y a cumplir el deber
de ayudar
al Corregidor.

Recitado

Corregidor:
Abra al punto a la justicia,
yo soy el Corregidor,
y mientras que aquí me encuentre
no entre nadie en el mesón.

Cantado

Alguaciles y Triguillos:
Con mucho cuidado
debemos entrar,
pues es nuestro oficio
oler y mirar.
Cuidado, cuidado,
tened discreción,
que de «caza» viene
el Corregidor.

Corregidor:
Por ella,
que aquí se oculta,
por ella,
que me enamora,
por ella
yo ya no vivo,
yo ya no vivo,
por ella sola.
Tapada
que así te ocultas,
tapada,
ya no te tapes,
tapada,
pues yo he dispuesto,
pues yo he dispuesto
que te destapes.

Triguillos:
Por lograr este deseo
ha llegado hasta el mesón,
y no hay nada que no logre
el señor Corregidor.

Alguaciles:
¡El señor Corregidor!

Triguillos:
Busquemos despacio.

Corregidor:
¡Mirar por allí!

Dos Alguaciles:
¡Yo nada distingo!

Otros dos:
¡Un bulto hay allí!

Corregidor:
¡Un gato ha maullado!
¿Por qué maullará?

Triguillos:
Buscando la gata
de fijo estará.

Alguaciles y Triguillos:
Busquemos, busquemos,
no sé para qué,
la linda tapada,
la linda tapada,
desea su mercé,
desea su mercé.
Veréis, compañeros,
en esta ocasión
qué bien se la juegan
al Corregidor.

Triguillos:
Ninguna
se le resiste,
a todas
ha enamorado,
por ese
tipo garboso,
tipo garboso,
que Dios le ha dado.
Le gusta
cambiar de amores
lo mismo
que de gorguera.
Le gustan
igual las rubias,
que las castañas,
que las morenas.
Por lograr, etc.

(Se oye un doble maullido y ruido como de riña de gatos.)

Corregidor:
¡Demonio de gato!
¡Ha vuelto a maullar !

Triguillos:
El gato y la gata
ya juntos están.

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Nº6a. Libre y soldado con ambición – Dúo y rondalla

Laura:
A mi prima Laura,
que tanto os intriga,
debe respetarla vuestra señoría.

Íñigo:
Yo juro que siempre la respetaré,
y por ver su rostro
su esclavo seré.

Laura:
(Debo de seguir la intriga.)

Íñigo:
Mas decidme, sin tardar,
si sus ojos negros son
y sus labios de coral.

Laura:
Mucho os interesa.

Íñigo:
Ella es mi tormento.

Laura:
El amor cual fuego
arde en vuestro pecho.

Íñigo:
No sé por qué tiemblo
en ella pensando,
no sé por qué tiembla
cual niño un soldado.
Yo nunca supe lo que es amor,
y hoy tan tapado su rostro vi,
que sólo vivo con la ilusión
de ver sus ojos mirando en mí.

Laura:
Libre y soldado con ambición
fue vuestro lema jamás sufrir,
y en cambio, quiere hoy el amor
por castigaros también reír.

Íñigo:
¡Será mía!

Laura:
¡Qué pasión ponéis, capitán!

Íñigo:
En amor no sabré engañar.

Laura:
Él me querrá.
Libre y soldado, etc.

Íñigo:
No sé olvidar.
Yo nunca supe, etc.
Mi loco afán no sé explicar,
yo no lo sé por qué será,
pues olvidé lo que es amar.
Amar.

Laura:
Corazón enamorado,
sufre y calla tu pesar,
que con tesón tú lograrás
enamorar al capitán.
Aún más.

Recitado sobre la orquesta

Laura:
Y ahora, con vuestro permiso, capitán, me retiro…

Íñigo:
¿Volvéis a su lado?

Laura:
Quizá.

Íñigo:
Pues decidla… (Laura, hace mutis.) Me intriga en demasía la tapada. (Mirando a la puerta por donde hizo mutis Laura y en ademán de entrar.) ¡ Si yo pudiera !… Pero no, no es digno de un soldado1. (Sube al foro y queda inmóvil al oír a Laura que canta.)

Laura:
Muriéndome de amores
y de celos
soñé con un querer
que me negabas.
Jamás distes aliento
a mis desvelos,
pues nunca en mí pusiste
tus miradas.
Y yo te digo, digo,
mi amor no es para ti,
y en cambio, tú has de penar
y tú has de sufrir
llorando por mí.

Íñigo:
De nuevo al escucharla
aumenta mi pasión;
si no ha de ser para mí tu amor
deja viva en mí la ilusión.

Recitado sobre la música

Íñigo:
¿Qué es eso?¡Andrés! ¡Andrés!

Andrés:
¡Mi capitán…!

Íñigo:
¿Esas guitarras?

Andrés:
Son los estudiantes, que recorren la ciudad cantando a las mozas.
¿Pero si queréis?…

Íñigo:
¡No, déjalos; cantaré con ellos a la linda tapada!

Cantado

Estudiantes:
Consiguió un estudiante
con su guitarra
doctorarse de amores
en Salamanca.
La estudiantina,
la estudiantina
oye tras de su reja
la salmantina.

Todos:
Ya vienen los estudiantes,
y al aire dan sus canciones,
que amores dicen
y celos, un día serán.
De las orillas del Tormes
llegaron a la posada
cantando coplas
y alegres jotas
de las guitarras al rasguear.
Consiguió un estudiante, etc.

Un estudiante:
Y ahora, compañeros,
antes de marchar,
cantemos la jota,
las guitarras preparar.

Íñigo:
¡Por España y por mi dama he de cantar!

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Nº6b. Jota castellana. A España llegué de Flandes

Todos:
Mi jota es alegre,
pues es de estudiantes,
que no tienen duelos
ni tienen pesares.
Es jota de charras,
también de pasión,
desdenes y celos
y hechizos de amor.

Íñigo:
A España llegué de Flandes
y a Flandes me volveré,
y en Flandes por su desprecio,
la muerte allí buscaré.

Todos:
Mi jota es alegre, etc.

Íñigo:
En el pasar de los años…

Todos:
En el pasar de los años,
por tierras de Salamanca,
cantarán las picardías
de estudiantes y de charras.
Cantarán las picardías
de estudiantes y de charras.
En el pasar de los años
en la docta Salamanca.
Cuando se canta la jota
las penas se olvidan,
y pasa el dolor;
quiero cantarle a mi dama
la jota bravía,
la jota de amor.

Ellos:
Siempre el estudiante con afán
quiere las mujeres conseguir,
y con las guitarras logrará
de las bellas charras su sentir.

Ellas:
Tristes desengaños de mi afán,
yo quiero olvidar,
y penas de amor
yo quiero olvidar.

Todos:
Por tierras de Salamanca
la jota se canta al enamorar.

Recitado

(Al entrar el Corregidor dice Ambrosio):

Ambrosio:
¡Paso al Corregidor !

Todos:
¡Eh!

Corregidor:
¡El Corregidor, sí; que os asusta (A los estudiantes.) ¡Vosotros, salid de la posada.
(Comienzan a salir pausadamente los estudiantes con la rondalla.) Señor capitán, he de hablaros.

Íñigo:
Os escucho, señor Corregidor.
(Jerónimo, saliendo sigilosamente.)

Jerónimo:
¡Cesó la pendencia!
Ya todo está en paz,
ya los alguaciles
alternando están
junto a los soldados,
junto al capitán.
La linda tapada
su amor va a lograr
gracias a una intriga
que supe idear.
¡Chiquilla, eres grande !
Tu fama inmortal
de pícaro insigne
nadie ha de borrar.
Siga, pues, la farsa,
porque al terminar,
cobrados los diezmos
volveré a marchar.
Que es esa mi vida,
vida de ansiedad,
de correr el mundo,
luchar y volar.
(Mientras tanto, se oye dentro a la rondalla y los estudiantes que cantan.)

Estudiantes:
(Dentro.)
En el pasar de los años, etc.

Laura:
(Hablado. Saliendo con Inés.) Y ahora, doña Laura, dadme el brazo.

(Hacen mutis por el foro lentamente, mientras cae también lento el telón.)

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ACTO SEGUNDO

Plazoleta en Salamanca. Segundo término izquierda, fachada de la Posada del Caballo Negro, con puerta practicable; formando un ángulo muy abierto con dicha fachada sigue el mismo edificio hacia el foro; esta parte aneja a la Posada lleva en el centro y en su parte baja una reja con ventana practicable de dos hojas. Segundo término derecha, fachada de la Posada de Ambrosio, donde se ha desarrollado el primer acto. En el foro, y dejando salidas por detrás de ambas edificaciones, telón que representa, a ser posible, la fachada de la Universidad de Salamanca u otro edificio análogo; libres los primeros términos izquierda y derecha.Luz de la tarde. Los comediantes vestirán del siguiente modo: Gil Pérez, de bufón; Isabel, con manto y corona; Teodora, de gitanilla, y Beltrán, con casco y coraza.

Nº7A. Comediantes hoy llegaron

Todos:
Comediantes hoy llegaron
y recorren la ciudad.
Las farsas y comedias
quiero ver representar.
Es la dama linda moza,
es muy feo y raro su galán,
qué bonita es la graciosa,
ver al barba miedo da.

Comediantes:
Muy largo fue el camino,
fué larga la jornada,
pero hasta aquí llegamos
y no hemos de pasar.

Isabel:
¡Yo soy la dama
y hago de Reina!

Gil:
¡Yo soy Gil Pérez
y hago reír!

Beltrán:
¡Yo soy el barba,
hombre iracundo,
que al fin del drama
debo morir!

Teodora:
Y después que acaba el drama
da comienzo el entremés,
y en él bailo zarabandas
y chaconas y otras danzas,
que es lo que les gusta ver.

Los cuatro:
Y ahora callad,
que la farsa enseguida
va a comenzar.
(Gil hace como que toca la trompeta. Algazara y contento en el pueblo por ver a los comediantes. Ruido y voces dentro.)

Recitado sobre la música

Varios:
¡Eh! ¿ Qué ocurre?

Otros:
¿Qué pasa?

Teodora:
¿Qué sucede?

Estudiante 1:
No os apuréis; es un malhechor que recibe el castigo que merece. Mató a la mujer que con él vivía en las Cuevas del Sotillo. Un gitano, muy conocido por tierras andaluzas.

Teodora:
Ahí viene. ¡Da lástima verle!

Beltrán:
Siempre ha de ser una mujer la que pierda a un hombre.

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Nº7B. Canción del gitano

(Sale el Gitano marchando al lado de un borrico; le acompañan un alguacil y un carcelero.)

Gitano:
En la cárcel de Villa
hoy me van a encerrar,
pues los jueces castigan
el delito de amar.
Ella fue mi tormento,
ella fue mi pasión,
pero un día la ingrata
de mi amor se rió.
Cuando lejos de ella estaba,
¡ay, de mí!,
en mi borriquillo tordo
hacia su reja marchaba,
¡ay de mí!,
y, alegre, cantaba así:
Borrico, corre ligero,
anda y no mires atrás,
lo que importa,
lo que importa es el camino
que falta para llegar.
Por sus malas acciones
la partí el corazón,
pues el mío partío
me dejó su traición.
Y los hombres ahora
me querrán castigar,
¡qué me importa el castigo
si no la he de ver más!
Me castigan por matarla,
¡ay de mí!,
sin saber que ya no vivo
y llorando está mi alma,
¡ay de mí!,
y triste yo canto así:
Borrico, no andes ligero,
no tengas prisa en llegar,
lo que importa,
lo que importa es el camino
que nos dejamos atrás.
Lo que importa, etc.

Recitado

Teodora:
La mató por quererla mucho.

Mujer 1:
Es un pajarraco de cuidado.

Soldado 1:
¡Allá se las entienda con él el Santo Oficio !

Estudiante 1:
¡Pero basta de penas! (A Teodora.) Tú, muchacha, luce tu garbo como lo haces en los Corrales.

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Nº7c. Chacona si te encuentro sola

Varios:
¡Que cante, que cante!

Gil Pérez:
¡Canta y baila ante estos señores una chacona, que ellos sabrán
pagar con esplendidez tu trabajo!

Estudiante:
¡La chacona!

Teodora:
Chacona,
si te encuentro sola
juro he de robarte
un beso en la boca
que te ha de gustar.
Chacona,
deja que mi boca
a tus labios rojos
se acerque rabiosa
y pueda besar.
Me siento morir
cuando estoy junto a ti.

Todos:
En el Soto ayer,
sin querer,
nos besamos solo
una vez.
Si hoy al Soto vas,
ya verás
cómo sin querer
besarás.
Chacona,
si te encuentro sola, etc.
Me siento morir
cuando estoy junto a ti.
Hoy al Soto ven
tú, mi bien,
y los dos allí,
sin querer,
queriendo besarnos así
y después morir.

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Nº8. Pavana – De vuestra mano cogida

Corregidor:
Permitidme, señora,
un momento,
permitid, permitid,
por favor,
que os salude con
un gran respeto
y os ofrezca todo
lo que valgo yo.

Triguillos:
(Cuando sepa quién es
la tapada,
Dios me valga la que
se va a armar,
pero yo no le digo
ahora nada,
pues mi bolso antes
quisiera salvar.)

Mencía:
(No sé qué va a ocurrir.)

Jerónimo:
(No sé qué va a pasar.)

Inés:
(Tendré ahora que fingir.)

Triguillos:
(No te me escaparás.)

Inés:
A vuestro saludo,
gran Corregidor,
voy a responderos
también cual soy yo.
Mi mano os ofrezco.

Corregidor:
¡Su mano me da!

Inés:
No la apretéis tanto.

Corregidor:
(La apretara más.)

Inés:
De vuestra mano cogida
donde me llevéis iré.

Corregidor:
Quisiera veros la cara.

Inés:
Eso no va a poder ser.

Triguillos:
Por Dios,
no finjáis así, mujer,
que caro,
muy caro, os va a costar.

Mencía:
No sé lo que
de pronto pueda suceder.

Jerónimo:
Callad, por Dios,
que no sospechen
que esta dama es mi mujer.

Inés:
Triguillos, dadme la mano.

Triguillos:
(Los doblones dadme, Inés.)

Inés:
(Os los daré, yo os lo juro,
pero no me delatéis.)

Corregidor:
Quisiera de amor
con vos hablar.

Mencía:
(De fijo nos van
aquí a prender.)

Jerónimo:
(La vieja
lo puede estropear.)

Triguillos:
¡Cuán grande
es su desfachatez!

Inés:
Enamorado está
ya su mercé.

Mencía:
Yo muerta estoy.
¡Ay, San Andrés!

Corregidor:
Yo loco estoy.
¡Qué linda es!

Triguillos:
Mi bolso yo
quiero tener.

Jerónimo:
Tranquilo estoy,
cuán lista es.

Inés:
¡Señor, señor, señor,
señor Corregidor,
yo soy una chiquilla con rubor
que nada sé de amor.

Triguillos:
¡Inés, Inés, Inés!

Corregidor:
(¡Cuán linda debe ser!)

Inés:
(Aquí hay que aprovechar
y enseguidita hay que escapar
sin vacilar.)

Mencía:
(Si él sabe la verdad,
hasta la cárcel del lugar
iré a parar.)

Triguillos:
(Triguillos, a callar,
porque tu bolso
te interesa recobrar.)

Jerónimo:
(Aquí hay que aprovechar,
y enseguidita hay que escapar
sin vacilar.)

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Nº9. Canción portuguesa. Romanza de Laura

Laura:

Escucha este cantar de amores,
cantar de amor que hace llorar,
sus quejas llegan al alma
Saudades de Portugal.
Me mata el querer,
sin nunca obtener
consuelo a mi triste afán.
¡Suspiros y lamentos al cantar
ahogan hoy el eco de mi voz,
y triste el alma ya no encontrará
reposo para mi dolor
si al fin tu amor no he de lograr.
En mi canción
no dejaré
decir al corazón
lo que es este amor,
que mi llanto yo he de ahogar
y debo siempre renunciar a él
y no volver a amar.

Íñigo, Coello y García:
Es su cantar
la serenata ideal,
y al escuchar
un no sé qué siento en mí.
Es su cantar
la sed de amar.
Es su canción
cual flor de aquel
madrigal.

Laura:
Por un amor
suspiro con pasión,
amor aquel
que en mí murió;
lo que fue risa
es hoy mi llanto;
con mi canto
voy llorando
las tristezas de mi amor.
Con una flor
comparan al amor,
y el parecido
es tan igual,
que flor y amor
yo vi morir de un beso,
cuyos ecos
sufro al recordar.

Los tres:
Su canción de amor
jamás podremos olvidar.

Laura:
El querer es ilusión,
ilusión es el amar,
y el anhelo de tu amor
ilusión será.

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Nº10. Marcha de los alguaciles

Alguaciles:
Prendámosla, cojámosla,
y no saldrá de aquí;
busquémosla, cerquémosla,
pues tratará de huir.
Muy cándidos estábamos,
sin nada sospechar,
y rápida marchábase
dejando la ciudad.

Inés:
(Haciéndoles uno a uno cariñosas coqueterías.)
Por Dios, no ser tan ásperos,
ni de miradas trágicas,
alguaciles simpáticos simpáticos,
que os juro no escapar.
Poned el gesto plácido
v la mirada lánguida,
alguaciles simpáticos,
pues yo no sé engañar.

Unos:
(Muy tiernos)
¡Ven hacia acá!

Otros:
(Idem.)
¡Fíjate en mí!

Unos:
(Idem.)
¡Ven hacia acá!

Otros:
¡Mírame así!

Todos:
¡Fíjate en mí!
(A parte.)
Con mi maña y con mis mimos
los corchetes callarán
y yo podré salir de aquí.
Acércate, arrúllame,
que aquí te has de quedar.
Bellísima, simpática.
Inés, mi amor tendrás.
Finísimos mostrémonos,
magnánimos portémonos
y rápidos postrémonos
que el gran Corregidor
carnbiáranos las órdenes
ante esta seducción.
(Evoluciona cómicamente Inés acariciándoles.)

Alguacil:
Acércate y arrúllame,
que aquí te has de quedar.

Inés:
No lo verán tus ojos,
porque al fin he de escapar.
(Inés escapa, riendo a carcajadas seguida de los Alguaciles.)

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Nº11. Final – De España son los soldados

Íñigo:
Por el Rey,
por su bandera,
por Castilla
y por mi bien.
Otra vez en las lides
de guerra,
por mi dama y mi rey
he de vencer.
Al volver a las Dunas de Flandes
serás mi tormento,
altiva mujer.

Todos:
Por el Rey, etc.

Íñigo:
En la guerra el soldado español
hasta el sol intentó hacer parar,
y al querer rendir su espada
hace falta ser titán.
Los dominios de mi patria
quiero agrandar.

Todos:
En la guerra, etc.

Íñigo:
De España son los soldados
que al entrar en la batalla
solo piensan en la madre,
en su dama y en su patria.
Son bravos y aventureros,
tienen desprecio a la vida,
y al morir se ve en su rostro
dibujarse la sonrisa.
En el puño de mi espada
este lema he de poner,
por España, por mi dama,
por Castilla y por el Rey

Todos:
De España, etc.
Es mi divisa al luchar
las ilusiones de amar.

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