La escena representa una sala, convertida en una academia de cupletistas. En el foro y los laterales, affiches, cuadros, retratos de artistas, etc., etc. Al foro, dos balcones con cortinas blancas y entre los dos un biombo de varias hojas, lo suficientemente alto para que tras él se oculte una persona; delante del biombo, diván largo con asiento de cuero, sin respaldo. Delante del balcón de la izquierda, centro de madera, y sobre él un loro disecado sujeto a un pie pequeño, negro. En la derecha de la escena, entre ambas puertas, un poco escorzado, piano de verdad con el teclado hacia escena; banqueta giratoria y papeles de música. Sillas repartidas por la escena. Puertas practicables, con cortinajes; la segunda izquierda es la de la calle. Es de día.
Preludio e improvisación
Nº1. Couplet del jamón
Marina:
Al ver esta figurita,
todos dicen: «qué bonita,
qué bonita, qué bonita
que es usté».
Y el piropo yo agradezco,
porque al fin, no lo merezco,
pues que yo no soy bonita
ya lo sé.
Graciosilla, quizá
que lo pueda ser yo,
y burlona, no digo que no;
y otras cosas que no digo aquí.
Y suerte con los hombres
nunca me falta,
porque muchos me ofrecen
minas de plata.
«Yo le compro a usted un auto que haga paf,
o, si a usté le gusta más, una charret,
y en Burdeos o en París
le regalo a usté un chalet,
con tres pisos, de esos que quitan la tet,
y además la compro a usted un pandantif
y los trajes más bonitos de Londón».
Y yo entonces, digo así
con malísima intención:
¿Usté me va a comprar eso?
|Y un jamón!
¡Y un jamón
de Trevelez o de Vich
y una chica de Munich!
¡Y un jamón!
Todas:
¡Y un jamón!
¡Y un jamón!
Marina:
Que alimenta más que un traje
de Londón.
No hay un rubio, ni un moreno,
ni hombre malo, ni hombre bueno,
que no diga, al ver mi gracia
sin igual:
«Usté vale más millones
que hay en dos o tres naciones
y es más viva que el gachó
que es concejal.
Haga usted el favor,
saladísima hurí,
de entornarme los ojos así,
pues si no lo hace usted,
juro por mi salud,
que mañana me voy a Cebú».
Y hay muchos pretendientes
tan exaltados,
que dicen que se matan
si no les amo.
«Yo me pego cuatro tiros en la sien,
o me voy al viaducto de rondón,
o me tomo sublimao
o petróleo refinao,
o me pongo yo delante de un cañón.
Si usted, niña, no me llega a dar el sí,
yo me compro dinamita y hago ¡plón!».
Y yo entonces digo así,
con malísima intención:
¿Usté va a hacer todo eso?
¡Y un jamón!
¡Y un jamónl
etc., etc.
Nº2. Schottisch
Marina:
Si no es un gilí
y se fija en mí,
ya comprenderá que esta gachí
es hija de Madrí,
nacida en Lavapiés,
Tres Peces, 1 y 3,
y bautizá castizamente
en San Andrés.
Y no ha nacido aún
ningún coifer que a mí
me tome del cabello ni tanto así.
Por eso si un guasón
me quiere a mí embromar,
como una exhalación sé contestar
¡Qué inocentón!
¡Ay, qué pipí!
Yo soy la trucha más bonita
de Madrí.
La trucha morucha
me llama la gente,
y bien llamá, porque
aquí hay mucho quinqué.
Es mucha morucha,
por viva, por trucha,
pa que ningún gaché…
ya me comprende usté,
Las otras:
La trucha morucha
la llama la gente, etc.
Marina:
Oiga usté, alelao,
pollito pelao,
no me mire usté tan atontao
y tan aplatanao;
pa camelarme a mí
hay que tener de aquí,
que yo no quiero por marido
un maniquí.
Yo quiero un tío chulón
y usted es un guasón,
pero un guasón para una perdición.
¿Me dice usté que sí?
Usté se ha examinao
y por casualidá le han apróbao.
¡Qué inocentón!
¡Ay, qué pipí!
etc., etc.
Nº3. Guaracha, baile y final
Dacapo:
La bonita guaracha del gringo
que se canta ná más que en Domingo,
pues Domingo Gutiérrez Chinchao
es el negro que la ha improvisao.
Marina:
Y es lo cierto que estuvo inspirao
Dominguito Gutiérrez Chinchao.
Emilio:
¡Es una preciosidadl
Señoritas:
Vamos a ver la verdad.
Dacapo:
Un neguito se prendó
de una nega simarrona,
que a pesar de su coló,
era mu mala presona.
Chacha,
la dijo en su covacha,
si no bailas, guaracha,
con este chacho,
no tienes lacha.
Marina:
Chacho,
le respondió al guaracho,
a mi me gusta mucho
pero la bailo
con mi morucho.
Dacapo:
¡Pues si no te mataré!
Marina:
Mátame con un machete,
(Bailan los dos.)
que si no no me conformo.
Dacapo:
Pero antes de que te mate
he de darte el cloroformo.
Marina:
Mátame con tu mirada,
porque así me das más gusto.
Dacapo:
Me parece, chacha mía,
que te mato de un disgusto.
Marina:
Pues si quieres matarme,
sé criminal.
Dacapo:
Pero antes bailemos
un cake-wal.
