Ladronas de amor partitura

Mazurca-tanguillo Zapatero a tus zapatos (nº2)

Parroquianas:
Este par es muy bonito,
pero no me sienta bien.

Dependientes:
Pruébese otro numerito,
que aún va a hacerle el pie
más chiquitito.

Parroquiana 1:
¡Cómo aprieta la puntita!

Dependienta:
¿La puntita nada más?

Parroquiana 1:
El talón también me aprieta
y hasta la lengüeta,
conque tú verás…

Antolino:
¡¡Ay, mi madre, qué gachís…
pa ponerle a uno en un tris!!

Parroquianas:
Será mejor
que me las pruebe ahora
con el calzador.

Dependientes:
¡Qué guapa está!
¡Es un primor!

Parroquiana 1:
Este par me está justito.

Antolino:
Se lo voy a regalar…

Parroquiana 1:
¡No me sea tan locatis!

Antolino:
Es que yo a usté gratis
la voy a calzar.

Parroquiana 1:
Una mujer bien calzada
tiene toda la gracia de Dios…
Al cruzar por Madrí
soy orgullo de toos,
¡a unos digo que sí
y a otros digo que no!…
Y al recogerme el vestido
y enseñar de la enagua el bordao…

Parroquianas:
Un poquito na más
y con mucho cuidao.

Dependientes:
¡Qué bonita que vas!
¡Ay, quién fuera a tu lao!

Parroquiana 1:
…Solicitan aquí un huequecito
y me ofrecen cariño y parné.

Antolino:
Yo te doy un cariño muy grande.

Parroquiana 1:
¡Amos, ande,
cállese…!
Zapa–zapa–zapatero,
calme usté sus arrebatos;
no se meta a farolero,
zapatero, a sus zapatos;
que cuando un hombre me gusta
no se me escapa jamás:
con que le enseñe un palmito
y apriete el pasito
se viene detrás.

Parroquianas:
Zapa–zapa–zapatero.

Dependientes:
¿Qué?

Parroquianas:
Calme usté sus arrebatos.

Dependientes:
Es que de veras te quiero.

Parroquiana 1:
¡Zapatero, a tus zapatos!

Parroquianas:
Que cuando un hombre me gusta
no se me escapa jamás:
¡con que le enseñe un palmito
y apriete el pasito
se viene detrás!

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Fox-Horas locas de pasión (nº3)

Cleo:
Todo se resuelve;
es cuestión de audacia
y de usar el arma femenina
de la diplomacia.

Escolta:
Piden que los hombres
vuelvan a la Tierra.

Cleo:
¡A saber
si ahora alguno va a querer volver!
Venus es de los hombres
el paraíso tentador;
todo está en mi planeta
sólo dispuesto para el amor.
Bocas que sonríen
para que sonrías
y ojos que prometen, cariñosos,
dulces alegrías.
Un feliz ensueño
lleno de quimera,
que ha de ser
eterna primavera
del placer.

Escolta:
Quiero
ver en ti grabadas
plácidas sonrisas,
lánguidas miradas,
tímidas caricias
y un suspiro que se escapa
desde el fondo de tu ser,
que al ver, mujer, tu boca
siento
pícaros anhelos,
ímpetu amoroso,
vértigo de celos,
cálidas delicias
y un deseo de tus besos
que hasta el alma me hace arder.

Cleo:
¡Horas locas de pasión
en que creí
morirme de ilusión
y a ti te di
con ciego frenesí
mi corazón!…

Escolta:
Horas locas de pasión
en que viví
por una eternidad,
y tuyo fui
temblando de ansiedad.

Cleo:
Horas locas de pasión
que son pecado y tentación.
Horas locas de pasión
en que creí
morirme de ilusión;
y a ti te di
con ciego frenesí
mi corazón
en horas de pasión
que son pecado y tentación.

Escolta:
Horas locas
que perfuman
nuestra vida…
Horas locas
que se esfuman
sin querer
nunca más volver.

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Chotis-El último barón sobre la tierra (nº 4)

Cleo:
¡Tú vas a ser para mí, chulapo!…

Marciala:
¡Por ti yo empeño el somier, so guapo!

Ministras:
Dueño serás
de mi querer,
chulo castizo.

Atilano:
Si hay quien dé más;
yo estoy de non
y me cotizo…

Marciala:
¿Qué precio te aplicarás?

Atilano:
La tasa.

Cleo:
Doy doble que las demás.

Atilano:
¿Qué pasa?

Ministras:
¡Yo por ti voy
a hipotecar
hasta mi casa!

Atilano:
¡¡Mucho cuidao,
porque ya estoy
muy trabajao!!…

Mujeres:
La comisión
de un barrio popular
al último varón
viene a admirar.
Y ha reclamao,
al ver que estás jamón,
que si te han racionao
nos den ración.

Marciala:
¡Vaya un mirar
que tiene este manús!…

Cleo:
¡Lo voy a conquistar
en un decir Jesús!…

Atilano:
¡Están por mi pa un patatús!

Cleo:
A ti, a ti, Atilano,
a ti te quiero, moreno,
y a ti te pido, tirano,
de tus besos el veneno.

Marciala:
A ti, a ti, Atilano,
te miro y quedo alelá…

Atilano:
A mí, a mí, si seguís así,
la avitaminosis me da.

Todas:
¡¡Atilano!!
¡¡Mi moreno!
¡¡A ti te pido, tirano,
de tus besos el veneno!!

Atilano:
A mí, a mí, amigüitas,
cuidao con un servidor.

Cleo, Marciala y ministras:
A ti, a ti, Atilano, a ti
te daré mi encanto mejor.

Mujeres:
¡Eres chulo, mi flagelador!

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Fox-Maridito mío (nº 5 bis)

Profesora:
Debe estudiar
esta lección
la que pretenda conquistar
de su marido el corazón.

Alumnas:
Hay que saber…,
no hay que olvidar…,
que con sus mimos la mujer
consigue al hombre esclavizar.

Profesora:
Toda la que quiera a su marido retener,
siempre cariñosa y zalamera debe ser.
Maridito sí,
maridito, no,
no me dejes si ves que suspiro;
Maridito, no,
maridito, sí,
si, gachona, en tus ojos me miro;
que atraerte
sólo espero…
¡Quiéreme con fatigas de muerte,
que es así
como a ti
yo te quiero…! ¡Ay!

Alumnas:
Maridito, sí,
maridito, no;
no te vayas que muero de celos…
Maridito, no,
maridito, sí,
si no apagas mis locos anhelos.

Profesora:
El consuelo
de mis penas
es que el ansia que abrasa mis venas
con tus besos vendrás a calmar.

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Rumba-El achicharren (nº 6)

Venusiana:
Achichárrame tú,
con tu ardiente mirar;
calma ya la inquietud
que me quiere matar.
¡Achichárrame tú!…
ponte serca, sielo mío,
porque siento mucho frío;
no me trates con desvío
que yo sueño con tu amor.
Soñé
que una noche de amor
y delirio sensual
de mi boca eras dueño.
Sentí
de tu cuerpo el calor,
y en pecado mortal
desperté de aquel sueño.
Mi bien,
ven aquí junto a mí
porque lejos de ti
yo me muero de frío.
Tu amor su calor me dará…
¡Anda, apaga la lú
y achichárrame ya,
achichárrame tú!…
Moros del Rif (nº 8)

Moro 1:
Moro del Rif
batallador,
me cantaba mi mora al formar
en el tabor;
moro del Rif,
vete a luchar,
que la vida no tiene valor
sin pelear.

Todos:
Moro del Rif
batallador,
no te pienses que al verte marchar
voy a echarme a llorar de dolor.
¡Ve valiente a luchar,
que sabré yo esperar,
y al volver vencedor,
darte, moro del Rif, mi amor!…
Lleno de fe por el honor
de España combatí,
bajo los rayos de aquel sol
pensando siempre en ti.

Moro 1:
Vuelvo, morita,
de la campaña
para decirte
que el suelo de España
supe regarlo
con sangre mora
bajo la enseña bendita
de la Cruzada Salvadora.

Todos:
Vuelvo, morita,
para ser tuyo
ahora que puedes
decir con orgullo
que por España,
Madre querida
dimos la vida
los moros del Rif.

Moro 1:
Por tu cariño
quise la gloria
y entraba en combate
pensando en la victoria.

Todos:
Fue tu recuerdo
dentro del alma,
como la estrella
que a mí en el combate
me guiaba.
Vuelvo, morita,
de la campaña,
etc., etc.

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Blues-La negra (nº 9)

Venusiana:
Sonó en el jazz
de tu canción
el ritmo loco y burlón…
¡Ay, negro!…,
¿por qué te di
mi corazón
al son de aquella canción,
que con su melodía
me despertó en el alma
una pasión
por la que fui
tan sólo para ti?
Y hoy siento al escucharla
honda melancolía,
pues la canción
hoy trae a mí
ecos de tu traición.
Olvidar…, olvidar quisiera yo;
olvidar que mi vida destrozó
aquella melodía,
que despertó en mi alma
una pasión, por la que fui
tan sólo para ti.
¡Ay, negro!