Ladronas de amor partitura

Nº1. Seguidillas y pasacalle

Invitadas:
Al bajar por la cuesta
de San Vicente,

Todos:
¡Vicente!

Invitadas:
en el riper camino
de los viveros,

Todos:
¡Salero!

Invitadas:
De seguro la envidia de mucha gente,
al verle de mi bracero,
va a ser usted.

Todos:
¡Olé!

Invitados:
Esta tar de a los toros,
chulapa mía,

Todos:
¡Su tía!

Invitados:
a aplaudir al Reverte
te llevaré.
Y, aunque a algún envidioso,
pué que le duela,
juntitos en la manuela
conmigo me luciré.

Todas:
Yo con mi mantón
qué orgullosa iré.

Tiple:
Pañolón chulapón de Manila
que acaricia mi carne morena
y a los hombres de amor encandila
cuando en la verbena terciarlo me ven.

Todos:
Pañolón chulapón de Manila
que en las bodas se estila también,
en tus flecos prendidos van mis pesares
por la culpa de los achares
que siento por tu desdén.
Tiene mi mantón
gracia de Madrid,
garbo rechulón
diga usté que sí.

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Mazurca-tanguillo Zapatero a tus zapatos (nº2)

Parroquianas:
Este par es muy bonito,
pero no me sienta bien.

Dependientes:
Pruébese otro numerito,
que aún va a hacerle el pie
más chiquitito.

Parroquiana 1:
¡Cómo aprieta la puntita!

Dependienta:
¿La puntita nada más?

Parroquiana 1:
El talón también me aprieta
y hasta la lengüeta,
conque tú verás…

Antolino:
¡¡Ay, mi madre, qué gachís…
pa ponerle a uno en un tris!!

Parroquianas:
Será mejor
que me las pruebe ahora
con el calzador.

Dependientes:
¡Qué guapa está!
¡Es un primor!

Parroquiana 1:
Este par me está justito.

Antolino:
Se lo voy a regalar…

Parroquiana 1:
¡No me sea tan locatis!

Antolino:
Es que yo a usté gratis
la voy a calzar.

Parroquiana 1:
Una mujer bien calzada
tiene toda la gracia de Dios…
Al cruzar por Madrí
soy orgullo de toos,
¡a unos digo que sí
y a otros digo que no!…
Y al recogerme el vestido
y enseñar de la enagua el bordao…

Parroquianas:
Un poquito na más
y con mucho cuidao.

Dependientes:
¡Qué bonita que vas!
¡Ay, quién fuera a tu lao!

Parroquiana 1:
…Solicitan aquí un huequecito
y me ofrecen cariño y parné.

Antolino:
Yo te doy un cariño muy grande.

Parroquiana 1:
¡Amos, ande,
cállese…!
Zapa–zapa–zapatero,
calme usté sus arrebatos;
no se meta a farolero,
zapatero, a sus zapatos;
que cuando un hombre me gusta
no se me escapa jamás:
con que le enseñe un palmito
y apriete el pasito
se viene detrás.

Parroquianas:
Zapa–zapa–zapatero.

Dependientes:
¿Qué?

Parroquianas:
Calme usté sus arrebatos.

Dependientes:
Es que de veras te quiero.

Parroquiana 1:
¡Zapatero, a tus zapatos!

Parroquianas:
Que cuando un hombre me gusta
no se me escapa jamás:
¡con que le enseñe un palmito
y apriete el pasito
se viene detrás!

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Fox-Horas locas de pasión (nº3)

Alabardero:
Llega la ministra a parlamentar
para el incidente tratar de arreglar;
si los hombres nos viene a devolver,
¡qué dichosa voy a ser con su querer!

Cleo:
Mujeres de la tierra
yo vengo aquí a evitar
que estalle la gran guerra
que empieza a amenazar.

Alabardero:
¡Con vuestra escolta penetrad!

Cleo:
Todo se resuelve;
es cuestión de audacia
y de usar el arma femenina
de la diplomacia.

Escolta:
Piden que los hombres
vuelvan a la Tierra.

Cleo:
¡A saber
si ahora alguno va a querer volver!
Venus es de los hombres
el paraíso tentador;
todo está en mi planeta
sólo dispuesto para el amor.
Bocas que sonríen
para que sonrías
y ojos que prometen, cariñosos,
dulces alegrías.
Un feliz ensueño
lleno de quimera,
que ha de ser
eterna primavera
del placer.

Escolta:
Quiero
ver en ti grabadas
plácidas sonrisas,
lánguidas miradas,
tímidas caricias
y un suspiro que se escapa
desde el fondo de tu ser,
que al ver, mujer, tu boca
siento
pícaros anhelos,
ímpetu amoroso,
vértigo de celos,
cálidas delicias
y un deseo de tus besos
que hasta el alma me hace arder.

Cleo:
¡Horas locas de pasión
en que creí
morirme de ilusión
y a ti te di
con ciego frenesí
mi corazón!…

Escolta:
Horas locas de pasión
en que viví
por una eternidad,
y tuyo fui
temblando de ansiedad.

Cleo:
Horas locas de pasión
que son pecado y tentación.
Horas locas de pasión
en que creí
morirme de ilusión;
y a ti te di
con ciego frenesí
mi corazón
en horas de pasión
que son pecado y tentación.

Escolta:
Horas locas
que perfuman
nuestra vida…
Horas locas
que se esfuman
sin querer
nunca más volver.

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Chotis-El último barón sobre la tierra (nº 4)

Cleo:
¡Tú vas a ser para mí, chulapo!…

Marciala:
¡Por ti yo empeño el somier, so guapo!

Ministras:
Dueño serás
de mi querer,
chulo castizo.

Atilano:
Si hay quien dé más;
yo estoy de non
y me cotizo…

Marciala:
¿Qué precio te aplicarás?

Atilano:
La tasa.

Cleo:
Doy doble que las demás.

Ministras:
¡Yo por ti voy
a hipotecar
hasta mi casa!

Atilano:
¿Qué pasa?

Atilano:
¡¡Mucho cuidao,
porque ya estoy
muy trabajao!!…

Mujeres:
La comisión
de un barrio popular
al último varón
viene a admirar.
Y ha reclamao,
al ver que estás jamón,
que si te han racionao
nos den ración.

Marciala:
¡Vaya un mirar
que tiene este manús!…

Cleo:
¡Lo voy a conquistar
en un decir Jesús!…

Atilano:
¡Están por mi pa un patatús!

Cleo:
A ti, a ti, Atilano,
a ti te quiero, moreno,
y a ti te pido, tirano,
de tus besos el veneno.

Marciala:
A ti, a ti, Atilano,
te miro y quedo alelá…

Atilano:
A mí, a mí, si seguís así,
la avitaminosis me da.

Todas:
¡¡Atilano!!
¡¡Mi moreno!
¡¡A ti te pido, tirano,
de tus besos el veneno!!

Atilano:
A mí, a mí, amigüitas,
cuidao con un servidor.

Cleo, Marciala y ministras:
A ti, a ti, Atilano, a ti
te daré mi encanto mejor.

Mujeres:
¡Eres chulo, mi flagelador!

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Cleo:
Cuando un amor quiero lograr,
si me lo niegan lo salgo a robar,
porque yo sé qué es lo mejor,
aunque por eso me llamen
ladrona de amor.

Antolino:
¡Qué mujer más varonil!

Atilano:
¡Vete a avisar a la guardia civil!

Cleo:
Vuestro querer me lo voy a quedar,
que en el amor no es delito robar.
Aquéllos besos que se roban dan
tal ilusión que a enloquecerte van.

Antolino:
Con esta socia me veo en globo.

Atilano:
¡Me haré un seguro contra el robo!

Cleo:
Yo quiero entero tu cariño, ¡ven!,
y, a cambio, el mío para siempre ten.

Antolino:
¡Qué caprichosa!

Atilano:
¡Es una ansiosa!

Cleo:
¡Tan sólo en mí tu loco afán pondrás también!
Sabré robar tu corazón
con mis caricias de mujer,
y en mis suspiros tu ilusión
sabré prender,
y así de tus besos ladrona he de ser.

Los dos:
No sé por qué, por qué querrá
robar así mi corazón.

Cleo:
Porque del mío ya eres tú
ladrón.

Antolino:
¿Ladrón?

Cleo:
¡Ladrón!

Atilano:
¡Ladrón!

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Fox-Maridito mío (nº 5 bis)

Profesora:
Debe estudiar
esta lección
la que pretenda conquistar
de su marido el corazón.

Alumnas:
Hay que saber…,
no hay que olvidar…,
que con sus mimos la mujer
consigue al hombre esclavizar.

Profesora:
Toda la que quiera a su marido retener,
siempre cariñosa y zalamera debe ser.
Maridito sí,
maridito, no,
no me dejes si ves que suspiro;
Maridito, no,
maridito, sí,
si, gachona, en tus ojos me miro;
que atraerte
sólo espero…
¡Quiéreme con fatigas de muerte,
que es así
como a ti
yo te quiero…! ¡Ay!

Alumnas:
Maridito, sí,
maridito, no;
no te vayas que muero de celos…
Maridito, no,
maridito, sí,
si no apagas mis locos anhelos.

Profesora:
El consuelo
de mis penas
es que el ansia que abrasa mis venas
con tus besos vendrás a calmar.

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Rumba-El achicharren (nº 6)

Venusiana:
Achichárrame tú,
con tu ardiente mirar;
calma ya la inquietud
que me quiere matar.
¡Achichárrame tú!…
ponte serca, sielo mío,
porque siento mucho frío;
no me trates con desvío
que yo sueño con tu amor.
Soñé
que una noche de amor
y delirio sensual
de mi boca eras dueño.
Sentí
de tu cuerpo el calor,
y en pecado mortal
desperté de aquel sueño.
Mi bien,
ven aquí junto a mí
porque lejos de ti
yo me muero de frío.
Tu amor su calor me dará…
¡Anda, apaga la lú
y achichárrame ya,
achichárrame tú!…

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Nº7. El cuerpo de las urbanas

Inspectora:
¡Qué bien se luce el cuerpo
de las Urbanas
de mi sección
cuando va al relevo
por las mañanas
en formación!

Marciala:
He pensado modificar
la ley de circulación.

Inspectora:
Con mucha atención
escucharemos la innovación.

I

Melasio:
Son un atentao a la moral
esas parejitas que hasta en medio de la calle
se acarician sin respeto a los demás.

Atilano:
Pa solucionar ese atentao
debe decretarse que circule por la calle,
desde ahora, cada sexo por un lao.

Marciala:
A partir de hoy mismo
podrán las mujeres
por la acera izquierda
solamente ir.

Melasio:
Y a los caballeros
también desde ahora
llevar la otra mano
debes exigir.

Inspectora:
Las agentes de circulación
inflexibles todas han de ser,
y al que falte al Reglamento
se debe al momento
mandar detener.

Marciala:
Hay que hacer cumplir al peatón
todo cuanto esté reglamentao.

Melasio y Atilano:
¡Si no vas con cuidadito
te tocan el pito,
y estás arreglao!

II

Atilano:
Al que en los tranvías va colgao
hay que recordarle que se expone a resbalarse
y se puede dar un golpe en el torrao.

Melasio:
Y más cuando viaja una mujer
de ésas que te miran y, aunque no se lo propongan,
los estribos a cualquiera hacen perder.

Marciala:
Pa salir al paso
de tales desgracias
todos los tranvías
marcharán cerrados.

Atilano:
Pero que no sean
igual que el mil uno,
porque te lo venden
y te han arruinao.

Inspectora:
Las agentes de circulación
inflexibles todas han de ser,
etcetera, etc.

III

Atilano:
Las que delinquieron en amor
viven ahora en Venus, y te encuentras aquí muchas
que en la Tierra presumían de pudor

Melasio:
Yo he visto a la esposa de Gaspar
que tenía tienda de instrumentos musicales
y ayudaba a su marido a despachar.

Marciala:
Por vender guitarras,
violines y tubas,
nadie se condena,
me figuro yo…

Atilano:
Es que no eran solo
violines y tubas,
¡que hay que ver los cornos
que le colocó!

Inspectora:
Las agentes de circulación
inflexibles todas han de ser,
etcetera, etc.

IV

Atilano:
Como aquí cada una es de un país,
hay que estudiar todos los idiomas conocidos
si te quieres entender con las gachis.

Melasio:
Ayer me pusieron de lección
cómo dan las gracias los franceses, los ingleses,
los noruegos y hasta en Rusia y en Japón.

Marciala:
Yo ya sé que dicen
«mersi» los franceses,
«senquiu» los ingleses,
«tanque» en alemán;
como se incomoden
¡no te digo na!
Las agentes de circulación,
etcétera, etc.

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Nº8. hablado sobre la música

Nunca tan ardiente
la noche africana:
brasas de impaciencia
consumen el alma,
y en los campamentos
ya nadie descansa,
que hay fuego en la sangre
y hasta las palabras
salen encendidas
como llamaradas..

De pronto, el silencio
de la noche rasga
un viento que viene
del lado de España,
y, veloz, se esparce
por las tierras de Africa…
Ruge por los valles,
aúlla entre montanas
y hasta a los poblados
sus clamores bajan
que en la voz del viento,
húmedo de lágrimas,
se juntan millones
de voces humanas…
¡Son gritos de angustia
que lanza la Patria…!
Siente que la quieren
herir en la entraña
y que desfallece…
y que se desangra…
y al ver que la humillan
banderas extrañas
llama a sus soldados
con voz desgarrada:
¡España peligra!…
¡Soldado, a las armas!…
Y el soldado moro,
de tez bronceada,
de áspera sonrisa,
de mirada cálida,
siente como todos
el dolor de España,
se une a sus hermanos
y corre a salvarla…

Hoy que aquella fecha
parece lejana;
hoy que, tras la lucha,
alegre descansas
en tu campamento
oye estas palabras:
Si igual que a una madre, defendiste a España;
si tu sangre mora
ayudó a salvarla,
¡ya eres como un hijo
de la Madre Patria!,
soldadito moro,
de tez bronceada;
y Ella, en su regazo
maternal, te aguarda
que una madre a un hijo
nunca desampara,
y España no olvida,
¡¡España es España!!

(Fuerte en la orquesta. Se levanta el telón corto, apareciendo decoración de Tetuán a todo foro. Cuando lo indica la partitura empiezan a desfilar los Moros del Rif.)

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Moros del Rif (nº 8A)

Moro 1:
Moro del Rif
batallador,
me cantaba mi mora al formar
en el tabor;
moro del Rif,
vete a luchar,
que la vida no tiene valor
sin pelear.

Todos:
Moro del Rif
batallador,
no te pienses que al verte marchar
voy a echarme a llorar de dolor.
¡Ve valiente a luchar,
que sabré yo esperar,
y al volver vencedor,
darte, moro del Rif, mi amor!…
Lleno de fe por el honor
de España combatí,
bajo los rayos de aquel sol
pensando siempre en ti.

Moro 1:
Vuelvo, morita,
de la campaña
para decirte
que el suelo de España
supe regarlo
con sangre mora
bajo la enseña bendita
de la Cruzada Salvadora.

Todos:
Vuelvo, morita,
para ser tuyo
ahora que puedes
decir con orgullo
que por España,
Madre querida
dimos la vida
los moros del Rif.

Moro 1:
Por tu cariño
quise la gloria
y entraba en combate
pensando en la victoria.

Todos:
Fue tu recuerdo
dentro del alma,
como la estrella
que a mí en el combate
me guiaba.
Vuelvo, morita,
de la campaña,
etc., etc.

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Blues-La negra (nº 9)

Venusiana:
Sonó en el jazz
de tu canción
el ritmo loco y burlón…
¡Ay, negro!…,
¿por qué te di
mi corazón
al son de aquella canción,
que con su melodía
me despertó en el alma
una pasión
por la que fui
tan sólo para ti?
Y hoy siento al escucharla
honda melancolía,
pues la canción
hoy trae a mí
ecos de tu traición.
Olvidar…, olvidar quisiera yo;
olvidar que mi vida destrozó
aquella melodía,
que despertó en mi alma
una pasión, por la que fui
tan sólo para ti.
¡Ay, negro!

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Nº10. Final

Venusiana:
Sonó en el jazz
de tu canción
el ritmo loco y burlón…
¡Ay, negro!…,
¿por qué te di
mi corazón
al son de aquella canción,
que con su melodía
me despertó en el alma
una pasión
por la que fui
tan sólo para ti?
Y hoy siento al escucharla
honda melancolía,
pues la canción
hoy trae a mí
ecos de tu traición.
Olvidar…, olvidar quisiera yo;
olvidar que mi vida destrozó
aquella melodía,
que despertó en mi alma
una pasión, por la que fui
tan sólo para ti.
¡Ay, negro!

(Salen los Boys y las Girls. Estas con trajes blancos. Aquéllos de frac negros y sombrero de copa. Repiten un motivo del número y en el momento que indica la partitura van saliendo las primeras figuras.)

Todas:
Horas locas de pasión
en que creí
morirme de ilusión,
y a ti te di
con ciego frenesí
mi corazón.

Boys:
¡Horas locas que perfuman
nuestra vida!…
¡Horas locas que se esfuman
sin querer,
nunca más volver…!

Todas:
En un suspiro he de prender
de mis encantos tu ilusión,
y con mis besos de mujer
sabré robar tu corazón.

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