PARTITURAS Y CANTABLES DE LAS CASTIGADORAS
Cuadro primero
Despacho del juez de Villafogosa. Puertas foro derecha y una en cada lateral. Ventanal con vidriera al foro centro.
Moncheta abre la maleta y saca un aparato radiofónico con altavoz, que coloca sobre una mesita, pulsando los condensadores. Queda la cortina a obscuras. Cae en primer término un telón o lujosa cortina.
Cuadro segundo
Fox-trot – Noches de cabaret (Nº1)
Garçonas:
Al ritmo alegre del jazz-band
es delicioso así bailar:
hoy todo el mundo está contento
con tan continuo movimiento,
y aquel que quiera triunfar
se tiene que agitar.
Una orquestina de Zigans,
mucho derroche de champán,
y una pareja, que se jura
gozar un sueño de locura;
entre perfumes de flor
todo lo envuelve amor.
Ella:
Noche de cabaret,
cuando le conocí,
nunca la olvidaré,
porque me hizo feliz.
Mientras sonaba un fox
en sus brazos me vi,
y ya loca de amor
toda suya yo fui.
Garçonas:
Para las penas olvidar
un cigarrillo has de fumar,
pues en el humo los pesares
envueltos van en espirales.
Y es que al fumar la mujer
no piensa en su querer.
Él:
Noche de cabaret,
cuando la conocí,
nunca la olvidaré,
porque me hizo sufrir;
mientras sonaba un fox
en sus brazos soñé,
y al hacerme traición
despreciarla juré.
(Al terminar se hace de nuevo el obscuro. Desaparece el telón y queda la escena como antes)
One-step de las castigadoras (nº2)

Castigadoras:
Vienen las castigadoras
de esta villa de ilusiones,
con sus gracias seductoras,
a ofreceros sus canciones.
Angelita:
Rebosamos de alegría,
de locura y ansiedad,
pues su simpatía
falta nos hacía
en esta localidad.
Todas:
Las castigadoras
vienen por usted.
Moncheta:
Como se propasen,
las castigaré.
Angelita:
Ay, señor Juez
castigador,
son mis delitos
por el amor.
A su querer
me he de entregar.
Moncheta:
Con estas noyas
la voy a hincar.
Angelita:
Nos han dicho malas lenguas
que es usted muy casquivano,
y en amor, como en el cine,
tiene usted muy buena mano.
Todas:
Es de fuego su mirada;
la sonrisa es un edén;
luego esa importancia
le da una elegancia
que es un pollo flauta «bien».
Angelita:
¡Ay, negrazo mío,
estás matador!
Moncheta:
Miri, no ambuliqui,
hágame el favor…
Todas:
Ay, señor Juez
castigador,
etc., etc.
Cuadro tercero
Canción romántica – El jardín enamorado (nº3)
Decoración de jardín ultramoderno en color blanco y negro.

Mimí:
El jardín es un gentil testigo.
El jardín es mi mejor amigo.
Escuchó tus besos soñadores.
y los secretos de mis amores triunfadores
La embriaguez de la noche me da
un deseo inefable de amor,
y, rendida al placer, te dará
mi rosal una flor.
Seré la esclava
de tus amores;
serán mis besos
fascinadores,
y de la fuente al rumor,
con su canción de cristal,
se hará más firme el amor
seductor
que nos eleve al soñar.
Damas y románticos:
Seré/Serás la esclava
de tus/mis amores;
serán mis besos
fascinadores,
y de la fuente al rumor,
con su canción de cristal.
Mimí
Bella ilusión
que, el corazón,
tú has logrado conquistarme
y a tus besos entregarme.
Quiéreme, mi bien, pues al fin
se hará más firme el amor
que nos eleve al soñar.
Cuadro cuarto
Al levantarse la cortina, un policía urbano se halla de espaldas al público con el brazo extendido, simulando detener la circulación de automóviles que representa el decorado.
Schottisch de las taquimecas (nº4)

Las taquimecas:
Con la falda muy cortita, muy cortita,
ajustadita, luciendo el talle,
y el pelito muy cortito, muy cortito,
yo, muy airosa, voy por la calle.
Todas:
Los zapatos muy chiquitos, muy chiquitos;
las medias finas a lo Rebeca,
las muchachas taquimecas, mecas, mecas,
son la admiración
de los chicos ¡cañón!
Taquimeca 1:
A un frutal
le dije ayer jovial:
¡Qué brutal! ¡Guayabo, estás mollar!
Me miró, y al cabo me objetó:
¡Qué pochez! ¡Eres una idiotez!
Todas:
Tú a mi me gustas la mar.
Pollos:
La mar, la mar, la mar, la mar.
Todas:
Y lo repito en francés.
Pollos:
Le mer, le mer, le mer, le mer.
Taquimeca 1:
Quiero
que mi novio sea portero
de un equipo de fútbol.
Y si es boxeador,
grogui ha de quedar
al lograr mi amor.
Todas:
Quiero
que mi novio, etc., etc.
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Cuadro quinto
Decoración fantástica. Bailarín, bailarinas, Angelita, tiples, vestidas originalmente. Músicos cantantes en la orquesta (actores).
Charlestón del pingüino (nº5)

Músicos (desde la orquesta):
Biutiful yu leter
moter day sober
wonderful maylou
fritú ye bu reley.
Peryful ye leter
moter day sober
fritú ye furciatez
petisú.
Angelita:
Baila, Jacobo, muy fino,
el charles del Pingüino;
de prisa, Jacobo,
que se desinfla el globo;
aviva, pelmazo,
que al verte me arrobo.
¡Jacobo, cobo, cobo,
no seas tumbón
y baila hasta la descoyuntación!
Antes de finalizar el número, Moncheta, Casiano y Cornelio suben al escenario por las escalerillas laterales y bailan también desenfrenadamente el Charlestón, terminando el número con gran alegría y griterío, arrojando las chicas al público profusión de globos de varios colores.
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Cuadro sexto
Gabinete coquetón en la planta baja de la casa de don Cornelio. Puertas laterales. La de la izquierda comunica con la escalera y portal; la de la derecha, da acceso a una alcoba. Cama turca al centro de la escena, adornada con cojines, etc. A los pies de la misma, una piel de oso o de otro animal, que jugará cuando se indique. Decoración transformable para la mutación del último cuadro.
Mazurca (Nº6)
Cornelio:
¿Se puede entrar?
Pachón:
¡Jolín, qué situación!
Moncheta:
Me va a brotar
de fijo el sarampión
Cornelio:
Aquí les vengo a interrumpir…
Moncheta y Pachón:
Pues ya podría irse a dormir.
Cornelio:
Tomé café,
y me despabilé.
Moncheta y Pachón:
Café tomó,
y no se envenenó.
Cornelio:
Y aquí le traigo este edredón.
Moncheta y Pachón:
¡Qué tío moscardón!
Robustiana:
(Aparte). Sálveme, señor Moncheta,
que estoy muy inquieta…,
si me logran ver.
Moncheta:
¡Chitón! Tápese usté
con discresión
el paroné…
Cornelio:
Sé que está usted muy resfriao,
y ahora le vengo yo a arropar,
para que sude el costipao.
Moncheta:
¡Sí que voy a sudar!
Pachón:
si el bulto logra ver al fin,
se va a armar un jollín.
Cornelio:
Es usté un pirandón.
Moncheta:
Sufre equivocasión.
Pachón y Moncheta:
Tiene usted todo el aire
de un calaverón.
Moncheta:
Yo estoy sujeto a buenas costumbres.
Pachón y Moncheta:
De buenas costumbres.
Moncheta:
Y seno de noche tan sólo legumbres.
Pachón y Moncheta:
¡Tan sólo legumbres!
Moncheta:
La carne de falda no pruebo en verano.
Pachón y Moncheta:
¡Es vege… tariano!
Moncheta:
Ni bebo, ni fumo, y de amor nada sé.
Pachón y Moncheta:
Resulta este juez
el Casto José.
Cuadro séptimo
Pasodoble – Claveles rojos (nº7)
Fantástica decoración a todo foro que representa una gran mantilla blanca de encaje calado, sobre fondo morado que ocupa todo el escenario donde se hallarán colocadas artísticamente Las de los claveles rojos vestidas de blanco con grandes mantillas blancas. Como nota de color, adornarán sobre el pecho una hilera de grandes claveles rojos. llevarán en las manos, unas, castañuelas y otras, panderetas plateadas con cintas blancas.

Practicable al que da subida una escalera de siete peldaños que ocupa todo el ancho del escenario, en la cual aparecen cuatro filas de mujeres de a ocho cada una, dando el costado derecho al público, la primera fila con el pie derecho en el escenario y el izquierdo en el primer escalón; la segunda con el pie derecho en el segundo escalón y el izquierdo en el tercero; la tercera con el pie derecho en el cuarto y el izquierdo en el quinto; la cuarta con el pie derecho en el sexto y el izquierdo en el séptimo. remata el grupo tres trapecios sobre los que hay sentadas tres mujeres de mallot y mantilla que descansan sobre el practicable.
Se hace la aparición después de la mutación al oscuro y al dieciocho compás, o sea al empezar a cantar las tiples, se destacan estas del grupo avanzando hacia la batería y el grupo, a la vez, levanta el pie derecho quedando sobre el escalón que tienen el pie izquierdo de frente al público y empiezan a bajar uniformemente y marcando el pasodoble hacia la batería evolucionando mientras cantan las tiples «Claveles, claveles rojos…», al cantar el grupo el fuerte de «Claveles, claveles rojos…» forman un cuadro en la misma batería, levantándose al final para terminar el número con los cuatro acordes finales.
Para final, al atacar el bis, se vuelven de espaldas al público y, marcando el paso muy despacio, empiezan a subir las escaleras cuidando que suban iguales los peldaños las filas, pues desde el público da la sensación de que es una mantilla gigantesca que sube hacia el telar.
Se quedan de espaldas y se vuelven una a una, en la frase final de «Claveles rojos…» empieza a descender el telón a tres mimbres con el repiqueteo de las castañuelas y al son de las panderetas.
Los trapecios suben muy despacio al iniciar el grupo del escenario la subida a las escaleras.
Cuídese que, en caso de repetir el número, que la colocación, en lugar de ser en las escaleras, sea en la planta del escenario en la misma forma en que aparecen en las escaleras, pues si no, al subir perderíase todo el efecto final del bis para bajar telón.
Tiple 1:
En los jardines de nuestra España.
Dios hizo el alma de la mujer,
formó con nardos su carne blanca,
y sus sonrisas, con un clavel.
Las de los claveles:
Flor de pasión.
que al sol de abril
trazó en su boca un corazón.
Tiple 1:
Labios de mujer,
que están teñidos
con la sangre del clavel.
Todas:
Tras la reja sevillana
la mocita es una flor,
y su amante enamorado
canta así su loco amor:
Tiple 1:
¡Claveles, claveles rojos!
Son tus labios, ¡mi morena!,
que abrasan como tus ojos:
que si me miran, también me queman;
que abrasan como el fuego de tus ojos…
¡Ay, mi morena! ¡Claveles rojos!
Claveles:
Gitano juncal,
mirándome así,
mi alma y mi vida
serán para ti.
Gitano cañí,
no me hagas penar,
que al pie de mi reja
te quiero escuchar…
Todas:
¡Claveles, claveles rojos!
Son tus labios, ¡mi morena!,
que abrasan como tus ojos:
que si me miran, también me queman:
que abrasan como el juego de tus ojos.
¡Ay, mi morena! ¡Claveles rojos!
Claveles:
Es la mujer, como una flor,
todo perfume y color,
y en el querer pone pasión,
dándole su corazón
al mocito juncal que la sabe adorar:
con pasión, adorar
al mocito juncal que la sabe adorar.
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