Los sabios doctores partituras

ACTO ÚNICO

Cuadro primero

Bar moderno en una calle popular de Madrid. Forillo de calle. Una salida en cada lateral: la de la derecha para los reservados y la de la izquierda para la cocina. Puerta de entrada al foro, en el centro; a la izquierda, el mostrador, con caja registradora, cafetera historiada y demás detalles propios de tales establecimientos. Detrás del mostrador, una estantería con botellas de licores. Al foro derecha, un piano de teclas. Junto al mostrador una garrafa para helar limón, una mesa a cada lado de la escena y otras convenientemente distribuidas. A ser posible, una en el centro. Instalación eléctrica encendida.

Escena primera

Al levantarse el telón están: en el mostrador Felipe el Pantera; en la mesa del primer término derecha, Luis el Romántico en indolente actitud, y en las mesas restantes, formando grupos, Nati, Cloto, Marina, Luisa y cuatro camareras simulando que en aquel momento cambia el turno y las salientes entregan el servicio a las entrantes.

Nº1. Introducción y Coro de camareras

Todas:
Pué que sean de oro fino
las cucharas de este bar,
pero, aun siéndolo, no exigen
tanta contabilidad.

Felipe:
Atención a las entrantes
y poquito murmurar,
que son siempre las salientes
las que tién ganas de hablar.

Nati:
Cállese, señor Felipe,
y no empiece a regañar.

Felipe:
Es que sus vais del seguro
en meticulosidad.

Coro:
Si viene el pollo
de tóos los días,
al que mochales
le tengo ya
dile que vaya
por la kermese,
donde de fijo
me encontrará.

Tiples:
No me lo digas,
que estoy nerviosa,
porque ahora mismo
vengo de allí,
y con mi novio
bailé una cosa
que está de moda
marcarse así.
(Bailan.)

Felipe:
¿Qué va a ser esto?
¡Qué atrocidad!
¡Vamos, muchachas,
formalidad!
(Con los últimos compases del número hace mutis por el foro el Coro de Camareras.)

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Escena VII

Nº2. Chotis del deshabillé

Felipe:
Prepararse todas. (A Luis)
No se afezte usté
porque este es el chotis
del deshabillé.
(Recitado, enarbolando la garrota.)
Balance de situación y caja.
(a compás de la música las Camareras desfilan marcando el baile por delante de Luis el Romántico, que contempla sorprendido el desplante.)

Nati:
(Cantando.)
Recuerde que una tarde de verano
se trajo a refrescar a dos gachís,
y yo al quitarle ahora la corbata
(Se la quita.)
me cobro treinta y tres copas de anís.
(Pasa a la derecha de Luis.)

Cloto:
Usté amaneció aquí una mañana
después de beber mucho y no pagar,
de modo que me da la americana
(se la quita y pasa a la derecha de Nati.)
y así ya no se tié que molestar.

Luis:
¡Vaya un abusol
¡Quita, muchacha!

Nati:
No se incomode,
no sea guasón.

Luis:
¡A un parroquiano!…

Nati:
¡Qué poca lachal

Luis:
Esto es un robo.

Felipe:
(Poniéndole el palo delante de las narices)
¡Chist! ¡Calderón!

Marina:
(igual que las otras.)
Por lo que me debe venga acá el sombrero.

Luisa:
Y el cinturoncito, que es lo que yo quiero.

Nati:
¡Y los pantalones!

Luis:
¡Esos ni San Juan!
(Entre Nati y Cloto, tirando una por detrás y otro por delante, consiguen quitarle los pantalones, partiéndoselos en dos trozos, para lo cual estos pantalones irán armados con automáticos en el sitio de las costuras.)

Felipe:
A ver si le dejan
lo mismo que Adán.

Cloto:
La camisa.
(Entre todas intentan quitársela.)

Luis:
(Rechazándolas airado.)
¡Niñasl
¡Vaya, se acabó!

Felipe:
Es un lapsus lingüe,
porque falto yo.
(con arranque de valiente se va hacia él acoquinándole hasta que le sienta violentamente en una silla.)
Y yo digo que en jamás
vuelva aquí a poner los pies.
Y pa no ponerlos más
lo mejor es… ¡Ya verás!
(Entre todas las Camareras le sujetan, y el señor Felipe le quita las botas, que tira a compás de la música.)
¡Liquidao sin interés!

Recitado

Luis:
¿Pero esto es Despeñaperros?

Felipe:
Esto es despeñachulos.

Luis:
¡Maldita sea!

Felipe:
¡A la calle!

Luis:
¡Por éstas, que me las pagas!

(siempre a compás de la orquesta, las Camareras, marcando el baile, indican a Luis la puerta del foro. Este, atemorizado por la garrota del señor Felipe, va retrocediendo jurando vengarse, hasta que termina la música y hace mutis por el foro derecha precipitadamente.)

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Nº2 y medio. Número orquestal

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Cuadro segundo

Sala común o de visitas en una casa de huéspedes modesta. A derecha e izquierda dos puertas con montantes. Al foro, en el centro puerta que da a un pasillo, y al ser posible, una más a cada lado, con montantes también como las de los laterales. En escena, sillas, una mesa y algunas plantas de salón sobre trípodes o columnas. En un rincón dos escobas. En la pared dos platos moriscos. Es por la mañana

(Cuadro Segundo, Escena V)

Nº3. Trovada y tonadilla de la maja

La chica y calzadillo:
(Avanzando cómicamente hacia Nati y cantando después en romántico muy exagerado.)
Niña de rostro de cielo,
tus ojos anhelo
mirar con amor.
Sal un momento a la reja
y escucha la queja
de tu trovador.

Nati:
No me vengáis con sermones,
yo quiero canciones
de vida y de sol.
Nada de tristes pesares,
prefiero cantares
de estilo español.

Ellos:
Pues danos la idea.

Nati:
Os la voy a dar
con la tonadilla
que vais a escuchar.
(Evoluciona con aire de maja, sirviéndose del abanico.)

En calesa una maja española
bajaba ayer sola
camino del Palacio Real.
¡Olé su sal!

Ellos:
¡Olé su sal!

Nati:
Y asomado al balcón de Palacio,
muy triste y muy lacio,
el Rey, que era ya un carcamal,
cantó formal…

Ellos:
La Marcha Real.

Nati:
(imitando la voz de un viejo, conforme lo indica la siguiente letra.)
Esa maja—le dijo a un usía
todos mis achaques me los quitaría.
¡Si tuviera
quien me la subiera!

Ellos:
¡Eso si que es difícil,
su real majestad!

Nati:
Tralará, ¡anda tú!
Tralará, ¡súbela!
Que he de darte un Perú
si esa no se me va.
—Tralará, ¡gran señor!
Tralará, ¿para qué?
—Mi arrogancia y valor
te digo la probaré.
Tralará, ¿vas o no?
Tralará, tráela ya,
o si no bajo yo
—dijo su majestad.
Pero al verla llegar
tuvo el Rey que decir:
—¡La obligaste a subir!..
¿Para qué?… ¡Llevársela!

En el amor,
mi gran señor,
no cabe ley;
ser joven es mucho mejor
que ser Rey.

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Cuadro Segundo, Escena XII

Una criada, Sarasterri, orfeonistas 1, 2, 3 y 4 y coro general de orfeonistas, todos con corbata y boina encarnada (incluso las señoras). Estas con falda negra o muy oscura y blusa blanca. Los caballeros, traje negro. Entran por el foro derecha.
El Coro general se coloca por grupo de voces, coma suele hacerse en las masas corales, y en lugar preferente las cuatro Orfeonistas (tiples) y Sarasterry (tenor). Los directores de escena cuidarán de que este coro, que es de gran efecto, sea cantado por el mayor número de voces posible. La nota de comicidad en este cantable sólo será dada por el primer actor que dirija, debiendo todos los demás cantar en serio, a excepción de Sarasterry, en aquella parte que le está encomendada como solista, que lo hará con marcadísima,
afectación.

Nº4. Coro campesino vasco – zortzico

Todos:
¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!
Muere entre los rojos,
rojos resplandores
el brillante día
que se acaba ya.
¡Muere! ¡Muere! ¡Muere!
Sobre la carreta
sumamente inquieta,
Sergio Sarrasqueta,
tan contento va
¡Chirrichí! ¡Chirrichí!
¡Ohirrichí! ¡Chirrichá!

Ya está de Arrigorriaga la flor
de las zagalas que hablan de amor.
Y a todo el que las saca a bailar
quieren enamorar.
Es la alegría del tamboril;
ellas son flor de abril.
El tamboril es todo ilusión,
y ellas son corazón.

Sarasterry:
Salta con entusiasmo al bailar;
brinca con sin igual frenesí,
rompe la saya entera al danzar
moza gentil por mí.

Todos:
Llama lleva en su pecho de amor.
Fuego tiene al mirar la mujer,
y en su boca de rosa
apaga siempre el hombre su sed.

A bailar sin tardar.
Ven, zagala, a bailar
que te voy a cansar.

Ya la noche misteriosa
llega, llega presurosa.
Ya se oculta la alegría
del hermosísimo día.
Tamboriles y rabeles
suenan con los cascabeles.
La zagala se disloca
y su novio toca, toca…

La bella leñadora
con la herrada siempre va
y el mozo que la adora
la mejor leña le da.
Si logras agradarla
la mujer es un primor,
y para enamorarla
darle leña es lo mejor.
(Los orfeonistas dan gritos y agitan en el aire las boinas con gran entusiasmo.)

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Cuadro tercero

Terraza al aire libre del «Palace Hotel» como está en el verano; es decir, la primera mitad, o sea el espacio que limitan los biombos verdes hacia los arcos del edificio, cubierta con una marquesina de cristales que va adornada con guirnalda de flores y luces de color. En los laterales, biombos verdes; el de la derecha cerrando completamente la entrada, y el de la izquierda, con un espacio junto al edificio por donde se entra de la calle y otro biombo delante de éste que cubre la entrada y forma pasillo hasta primer término, por donde se comunica con la escena. En el centro, espacio para los artistas y detrás una plataforma para el sexteto. A ambos lados mesas con manteles, flores y luces con pantalla de color; sillas y plantas de salón. En los últimos términos, detrás de los arcos, a todo foro, telón con la perspectiva del café, con mesas, etc., etc., todo pintado para mayor facilidad de la mutación.
Donde no pueda disponerse de la decoración anteriormente descrita, ésta será un salón elegante, con instalación eléctrica encendida, mesas alrededor, una salida en cada lateral y muy a la izquierda, en sentido vertical al público, un biombo.

Escena primera

Las tanguistas, un camarero, sexteto de tziganes y parroquianos del Palace Hotel.

Nº5. Baile de tanguistas

A la terminación del número los Parroquianos aplauden, las Tanguistas saludan y se retiran por la derecha, como así mismo los Tziganes que simulaban tocar.

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Escena VI

Sale Nati por la derecha. El grupo de los estudiantes la aplauden. Se les acerca el Camarero solícito. Ellos le rechazan.

Nº6. Coplas de Sinforosa y Serafín

Recitado. Después de los compases de salida Nati se acerca a la izquierda, donde está Echagorry escondido detrás del biombo y le dice:

Nati:
Usté me da letra
con mucho cuidado,
porque se me olvida
con tanta emoción.

Echagorry:
Detrás del biombo
me estoy colocado.
Yo apunto y tú pones
el afinasión. (Saca del bolsillo unos cuartillas.)

Nati:
Empiezo… ¡A la una!… ¡A las dos!… ¡A las!…
¡Dios me coja confesada!
(Cantando.)

I

Sinforosa la doncella,
que es muchacha de buen ver,
fue a cenar a la Bombilla
con Serafinito ayer.
Y los dos en la enramada,
muertos ya de tanto andar…
(¡más fuerte, que no oigo nada!)
se sentaron a cenar.
Él de amor la requería…
(¡no le oigo!) y él qué haría
que dio el camarero un salto
al oír que ella decía…
(¡¡no me apunte usté tan alto!!)
¡Uyl
Serafín, Serafín,
te están dando un festín.
Basta, basta de tanto abusar,
que el abuso te puede irritar.
Serafín, Serafín,
¡no va a ser chiquitín
el atroz bofetón
que te dé por bribón
si me dejas al fin!

II

Echagorry:
(Recitado. Da vueltas azoradísimo a las cuartillas que tiene entre las manos.)
¿Dónde está el otra copla?…

Nati:
En el principio de la cuartilla.

Echagorry:
¡No encuentro! ¡No veol

Nati:
¡Busque! ¡Pronto!
(Ataca la orquesta.)
Con su novia Sinforosa
se fue al baile Serafín,
que es artista de zarzuela
y notable bailarín.
Al bailar, como no es lerdo,
Serafín va muy formal,
(¡venga letra, que me pierdo!)
y resulta colosal.
Sinforosa no sabía…
(¿no lo encuentra?) y él ceñía
su cintura con trabajo,
y la chica le decía:
¡¡no es por áhi, que es más abajo,
¡Uy!
Serafín, Serafín,
te están dando un festín.
Basta, basta de tanto abusar,
que el abuso te puede irritar.
Serafín, Serafín,
¡no va a ser chiquitín
el atroz bofetón
que te dé por bribón
si me dejas al fin!

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