Nº1. Tango de la Mimitos
Mimitos:
La mujer elegante,
es la rosa fragante
del jardín sublime del amor,
y a su paso, triunfante,
rinde el hombre, galante,
su homenaje al ver tan perfumada flor.
Tanguistas:
Soy gentil mariposa,
maniquí primorosa,
maga deliciosa del amor.
La muñeca graciosa,
la ilusión más hermosa
del galán conquistador.
Mimitos:
Yo soy la reina del cabaret,
toda frivolidad.
y chamullo el inglés
con gran verbosidad.
Tanguistas:
Somos perfume fascinante,
galante,
flores de voluptuosidad.
¡Yes, yes!
Taims is money
ju guas di meister
of Picadilly strit.
¡Bay, bay!
Qué timitos
yo les gasto a los pollos
de Maxim’s.
¡Yes, yes!
Taims is money
ju guas di meister
of Picadilly strit.
¡Bay, bayl
Qué timitos
se trae Mimitos
en Maxim’s.
Mimitos:
Aunque luzco, muy fina,
la toalé parisina,
yo soy tan chulona que, ¿pa qué?
Y en lugar de morfina
y tomar cocaína,
cuando a Fornos voy, prefiero un buen bistek.
Tanguistas:
Aunque bailo ligera
una danza cualquiera
de las que nos mandan de París,
si un castizo viniera,
soy talmente una fiera
si nos tocan un chotis.
Mimitos:
Yo soy la reina del cabaret,
y mejor que champán,
pido Pedro Domecq
y lo tomo con pan.
Tanguistas:
Somos, a más de elegantonas,
guasonas,
y esto lo pueden comprobar.
Mimitos:
¡Yes, yes!
Taims is money, etc.
Tanguistas:
¡Yes, yes! etc.
(Se hace el obscuro en todo el teatro. Las sombrillas se iluminaran, y colocadas en artístico grupo, al girarlas, formarán una estrella luminosa.)
Nº2. Las Doncellitas
Rogarciano:
Doncellitas,
yo les ruego, por favor,
que me anuncien,
que me anuncien sin temor,
porque como ven,
aunque seductor,
soy un pollo bien
lleno de candor.
Doncellas:
Caballero,
al momento cumpliré,
mas precisa
que me diga sin tardar,
qué nombre he de dar;
pues sin yo saber
no podré anunciar.
Rogarciano:
Yo soy un querube,
lindo capricho,
rico calmante,
bello y fragante,
rosa olorosa,
hermosa, de Jericó.
Las damas
me acosan,
me estrujan,
me endosan
besos y abrazos locos.
Y mi nombre es,
sin sufrir error,
Rogarciano Dulce de Compota,
ser… vidor.
Doncellas:
¡Vaya un pollo!…
es talmente un bibelot,
con más años
que mesié Matusalén.
Yo le haré creer
que una gran pasión,
llena de ilusión,
sentiré por él.
(Se acercan a Rogarciano, dándole con el plumero en la cara.)
Rogarciano:
¡Ya caen gotas!
¡Ay, beldades, por favor,
no me limpien,
que no soy aparador!
Y si insisten más,
les demostraré
mi fogosidad.
Doncellas:
Bonito querube,
lindo capricho,
rico calmante,
bello y fragante,
rosa olorosa,
hermosa.
Rogarciano:
¡Ese soy yo!
Doncellas:
¡Te quiero, te adoro,
te ansío, tesoro.
vida, precioso, guapo.
Rogarciano:
Corderillo soy
de gran timidez,
pero si me asedian, también hago yo
be-bes.
Nº3. Fado – Una tarde en la Ribeira
Mimitos:
Con tus celos, me molestas,
y me causas malestar,
necesario es que refrenes,
esos ímpetus violentos,
que no puedo soportar.
Botafumeiro:
Perdóname rapariga
o carácter do chacal.
Mais al fin eu te prometo,
corregir este defecto,
que me face exasperar.
Mimitos:
El genio no tenías
tan especial,
cuando el amor me hacías
en Portugal.
Una tarde en la ribeira,
junto al río te encontré.
Eras tú tan arrogante y galante,
que de ti me enamoré.
Botafumeiro:
Nao récordes minha meiga
ese dia soñador,
que me invade o ternesa que expresa,
cuanto estimo o teu amor.
Mimitos:
Te acercaste a mí,
y yo te miré,
me dio un no sé qué,
que me estremecí.
Me invitaste tú,
en la barca a pasear.
Pronta yo accedí
con gran decisión
y tú, junto a mí,
cuando anocheció,
con pasión febril,
entonaste aquel cantar.
Botafumeiro:
San Pedro desde pequeno
foi marinheiro do mar,
e agora eu sou porteiro
de vos gloria selestial.
Mimitos:
Estrellas, bellas estrellas,
que por la noche brilláis,
decidme, estrellas, decidme,
si acaso también amáis.
Botafumeiro:
¡Oh, ardente coraçao
que te ves en mal estao!
¡Mas no digáis,
que vos amáisl
