CANTABLES Y PARTITURAS DE MÚSICA, LUZ Y ALEGRÍA
CUADRO PRIMERO – EL NEURASTÉNICO
Telón en segundo término representando un cuarto de soltero, alegre y coquetón. AI foro, y pintados, tres cuadros alegóricos de la Música, la Luz y la Alegría, por donde aparecen, cuando se indica en el diálogo, las respectivas hadas.
En toda la decoración de este cuadro habrá, pintado siempre, cuadros y cachivaches alegres. En el centro de la escena, un velador y dos mecedoras.
Preludio
Escena segunda
Ataca la orquesta, y por los cuadros alegóricos ya indicados, aparecen las hadas, que se adelantan inmediatamente a la batería para cantar el número.
Nº1. Las hadas – Chotis
Hadas:
Si nos sigues,
y a nosotras
te confías,
ya verás
cómo encuentras
todo eso
que deseas
y algo más.
Neurasténico:
¿Quiénes sois, bellas deidades
que, apiadadas de mi duelo,
acudís en mi favor?
Hadas:
Somos hadas bienhechoras,
que de fijo encontraremos
lenitivo a tu dolor.
Neurasténico:
¡Oh, qué encanto, si eso es cierto!
¡Cuánta dicha, si es verdad!
Hadas:
No lo dudes ni un instante;
ya verás.
Hada 1:
Ya veras como al fin logras
lo que necesitas tú.
Neurasténico:
Vuestra será
mi gratitud.
Hada 1:
Ya verás cómo recobras
de repente la salud.
Neurasténico:
No me veré
tan al trasluz.
Hada 3:
Ya verás cómo las fuerzas
que perdiste te daré,
y te sientes más potente.
Neurasténico:
Ya veré.
Hada 1:
Con nosotras, te prometo
que terminas de sufrir.
Neurasténico:
Bello será
mi porvenir.
Hada 2:
Sentirás entre nosotras
la alegría de vivir.
Neurasténico:
Mis fuerzas ya
veré surgir.
Hada 3:
Con nosotras serás otro
del que tu fuiste hasta ayer,
y quizá que ya lo notes.
Neurasténico:
Te diré.
Las tres:
Ya verás,
ya verás,
ya verás
con qué fuerza
te vas a encontrar.
Ya verás,
ya verás,
ya verás.
Neurasténico:
Con vosotras
la voy a diñar.
(Termina el número rodeando al neurasténico las hadas, que apoyan el pie derecho en la concha del apuntador.)
CUADRO SEGUNDO – PALACIO DE LA MÚSICA
Decoración alegórica, y lo más efectista posible, a todo foro. Al fondo unos tapices, copia de los de Goya, que a su tiempo se descorren para dar salida a la Música Española.
Escena primera
La Música italiana, la francesa, la americana y la oriental; luego el Hada de la música y el neurasténico.
Nº2. El palacio de la música
Todos:
Es el arte de la música
el que al alma llega más,
el que acaba con las penas
cuando más hondas están.
Donde estén nuestras personas
reina siempre el buen humor
y se aumentan con nosotras
las delicias del amor.
Poseemos para todos
el halago a su ideal,
pues hablamos un lenguaje
que es lenguaje universal.
(Se destacan del grupo las figuras que componen la Música italiana.)
Gondolero:
Ven mi gondolera
hacia mí,
ven y no te alejes,
por Dios,
y logremos el vivir
como en un ensueño
de amor.
Gondolera:
A gozar un sueño
de amor,
voy, mi gondolero,
hacia ti,
y verás, mi dueño, así
lo que yo te quiero.
Gondolero:
De la luna
al resplandor,
yo te adoraré
y te cantaré
en estrofas del pasión
mi amor y tu beldad
inspiran en mi alma
cálida canción.
Gondolera:
De la góndola ideal,
tálamo nupcial
quiero siempre hacer
sobre el límpido cristal
que nos ha de mecer.
Gondolero:
Bogaremos dulcemente
por las aguas del canal ;
remaremos, vida mía,
siempre en pos del ideal.
Todos:
Remaremos dulcemente,
etcétera, etc.
Gondolero y Gondolera:
A gozar un sueño
de amor
voy, mi gondolera,
hacia ti,
y verás, mi dueño, así
lo que yo te quiero.
(Vuelven al sitio que ocupaban al levantarse el telón, y se destacan las figuras que forman el Cuplé francés.)
Todos:
Somos el cuplé francés
que es la gala de París,
el encanto de Montmartre,
la delicia del Folí.
Couplet francés
La francesa:
Aunque la moda se ha propuesto
barba y bigote desterrar.
A mí los hombres con bigote
me gustan siempre mucho más.
Si un buen bigote tiene el novio
es más dichosa la mujer,
pues corto o largo es el bigote
un instrumento de placer.
¡Ay qué gusto da un bigote ensortijado!
¡Ay qué gusto da un bigote borgoñón!
¡Ay qué gusto da un bigote estilo kaiser
o un bigote a lo nipón!
Todos:
¡Ay qué gusto da un bigote ensortijado!
¡Ay qué gusto da un bigote borgoñón!
¡Ay qué gusto da un bigote estilo kaiser
o un bigote a lo nipón!
La francesa:
Un senador muy presumido
que tarda un siglo en la tualé.
Con el bigote puesto en ristre
se fue a la casa de la Inés.
Estuvo allí sólo una hora
y la visita al terminar
notó con pena que el bigote
ni era bigote ni era ná.
¡Ay qué gusto da un bigote ensortijado!
¡Ay qué gusto da un bigote borgoñón!
¡Ay qué gusto da un bigote estilo kaiser
o un bigote a lo nipón!
Todos:
¡Ay qué gusto da un bigote ensortijado!
¡Ay qué gusto da un bigote borgoñón!
¡Ay qué gusto da un bigote estilo kaiser
o un bigote a lo nipón!
(Avanza la Música americana, representada por guerrilleros de la Revolución mejicana. Tipos caricaturescos.)
Guerrero 1:
Cansión popular de la Revoluisión mejicana. iPuro indio!
Canción mejicana
Guerrero 1:
Cuando sale Pancho Villa
con su gente a la pelea,
hay que temblar, y tiritar,
pues si saca su machete pa pinchá
a quinientos treintaitrés saca er mondongo.
Calabali ¡ay!, nego congo.
¡Ay, nego congo!
Ta güeno, generá.
Ta güeno.
Todos:
Ta güeno, generá.
Ta güeno.
Guerrero 1:
Los garbanzos y el tocino,
el aceite y la vinagre
y hasta el jamón y el pimentón,
el gobierno por las nubes pone ya,
y a morir de hambre canina me dispongo
Calabalí
¡Ay!, nego congo.
Ta güeno, generá,
ta güeno
Todos:
Ta güeno, generá,
ta güeno
(Se repliegan los guerrilleros. Entra en turno la Música oriental. Caravana mora compuesta de cinco ó más moras y dos moros. Ellas, con platillos pequeños, en forma de crótalos, y ellos, con panderos.)
La caravana mora
La esclava mora:
Cautiva entre las cautivas
del harén de un marroquí
cantando mis pesares
ahuyento el malestar
que viene a mí.
(Aparece la caravana lentamente y a compás de la música. Platillos y panderos cuando lo indica la partitura.)
Diera por no ser esclava
una montaña de oro,
diera la fe de Mahoma,
diera del rey su tesoro.
Diera por verme en Sevilla,
cerca del Guadalquivir,
toa la sangre de mis venas
hasta llegar a morir.
De tierra mora soy,
exclava de un harén.
Betis de mis amores,
ya no te vuelvo a ver,
ya no te volveré a ver.
Alcázar moro, giralda mía,
Guadalquivir de mi alma,
mi Andalucía.
Todos:
Alcázar moro, giralda mía,
Guadalquivir de mi alma,
mi Andalucía.
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Escena tercera
Nº3. El número del solfeo – pantomima
El solfeo. Una verdulera y un guardia urbano, que se dan una paliza y acaban, haciendo mutis, abrazados. Número mímico, de caricatura.
Escena quinta
Ataca la orquesta, se descorren los tapices goyescos, y comienza el número, mientras los personajes buscan artística colocación en la escena.
Nº4. Fantasía española
Todos:
De la tierra española
representamos
el más vivo reflejo
de su alegría.
Los amores del pueblo
siempre arrullamos,
mitigando sus penas
nuestra armonía.
(Se destacan del grupo las figuras que forman la música andaluza. Una tiple y dos parejas que bailen sevillanas, dos de bandidos y dos de gitanas. Todas mujeres.)
Tiple:
Soy de la propia Sevilla
la mejor tierra de España;
la que Dios hizo a su gusto,
y se valió pa formarla
de repiques de palillos
y rasgueos de guitarra.
(Las parejas bailan las siguientes coplas.)
Pa bailar una copla
de sevillanas
hay que saber moverse
con mucha gracia.
La sosería
no sirve pa los bailes
de Andalucía.
Son la torre del Oro
con la Giralda,
las cosas de Sevilla
más sevillanas.
Olé quien puede
bordar sobre un tablado
con los pinreles.
(Van a su sitio. Se destacan del grupo las figuras que forman la música asturiana. Un asturiano y dos o tres parejas de asturianos y asturianas.)
Asturiano:
Soy de Langreo,
mira que soy langreano,
mira que te voy a dar
con lo que tenga en la mano.
La, la, la.
El señor cura miróla,
díjola que era galana.
Señor cura, mire al libro,
que esto no le importa nada.
Zagala, morena,
nacida en Somió,
por ser tan hermosa
me enamoré yo.
Ven, niña, ven,
ven hacia mí,
no tienes nada qué temer,
porque te quiero con buen fin.
Morenita, dame un beso;
morenita, dame cien;
si no me los das ahora
no serás mujer de bien.
(Bailan, van a su sitio y avanza la música madrileña. Siete chulas, con pañuelos negros de crespón.)
Todos:
Pa bailar en las verbenas,
tiene el pueblo de Madrid,
en pianos de manubrio
la habanera y el chotis.
Y hasta Dios se vuelve loco
cuando bailo el agarrao,
que es la música chulona
lo mejor que se ha inventao.
Madrileña 1:
Con el pelo muy bien ondulao
y los pies con botín de charol,
en el pecho luciendo un cálao
y en la espalda luciendo un mantón,
la chulapa se encuentra en sus glorias
pa marcarse con gracia un chotís
por la noche en la alegre verbena,
derrochando la sal de Madrid.
Y le estorba el sombrerete,
la sombrilla y el boá,
el frasquito de las sales
y la falda entobillá.
Eso es bueno pa Estrasburgo,
u Edimburgo,
Luxemburgo
y Budapest;
pero no pa las Vistillas,
Maravillas,
la Bombilla
y Lavapiés.
Las demás:
Eso es bueno pa Estrasburgo,
u Edimburgo,
Luxemburgo
y Budapest;
pero no pa las Vistillas,
Maravillas,
la Bombilla
y Lavapiés.
(Retroceden al lugar que ocupaban, y se destaca la jota baturra.)
Cantaor:
La jota baturra
sólo es mi canción;
es el guitarrico
el rey de Aragón.
Pedernal que no echa lumbre
y cuchillo que no corta,
y mujer que no es constante,
que se pierda poco importa.
Esta es la jota baturra,
el más alegre cantar,
el más valiente de todos,
hecho para pelear.
Todos:
Esta es la jota baturra,
el más alegre cantar,
el más valiente de todos,
hecho para pelear.
Cantaor:
El querer de la mujer
es como el de la gallina,
que en faltándole su gallo
a cualquier pollo se arrima.
Esta es la jota,
jota baturra,
este es el canto
de mi Aragón;
y en mi guitarro
la Pilarica
puso enterico
su corazón.
Todos:
Esta es la jota,
jota baturra,
este es el canto
de mi Aragón;
y en mi guitarro
la Pilarica
puso enterico
su corazón.
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CUADRO TERCERO – PALACIO DE LA LUZ
Telón corto con atributos y alegorías de la Luz en todos sus aspectos.
Escena segunda.
El hada de la luz, el neurasténico, el velón, el candil y el quinqué.
Nº5. El palacio de la luz
El velón:
El velón.
El candil:
El candil.
El quinqué:
Y el filósofo quinqué.
Los tres:
Aquí están con su luz.
con la que mejor se ve
y de una forma
fina y cortés
hoy se presentan
aquí los tres.
El velón:
Allá en los tiempos
en que mi abuela
la luz prendía
con la pajuela,
yo iluminaba
todo un salón
y era un gran lujo
tener velón.
Velón de Lucena,
de cuatro mecheros,
con sus tijerillas
y sus reverberos.
El quinqué:
Según se ve
soy lo mejor;
mesié Quinqué
fue mi inventor.
iQue sí señor,
mesié Quinqué!
Y yo alumbro de manera colosal
pero no puede faltarme mineral.
El Candil:
Soy la vieja del candil
que a la historia ya pasó.
Yo alumbré con mi luz pálida
del amor las escenas más gráficas.
Y galán que a mí llegó
en demanda de mi luz,
siempre me encontró solícita
a alumbrar sus escenas más íntimas.
Si en la noche obscura
dos quieren amarse,
con un candilito
deben alumbrarse.
Los tres:
Si en la noche obscura
dos quieren amarse,
con un candilito
deben alumbrarse.
El Candil:
De los tiempos que alegres huyeron
historias de amores recuerda el candil.
Los tres:
Y los tres en el siglo pasado
supimos deslices de dama gentil.
(Hacen mutis bailando.)
Escena cuarta
Una tiple, seguida de cuatro segundas, caprichosa y ligeramente vestidas. Salen al compás de la música y sacando en la mano un espejo en forma de circunferencia y de treinta a treinta y cinco centímetros de diámetro.
Nº6. Cuplé de los reflectores del amor
Todas:
Para ver si hay algún hombre
que merezca nuestro amor
es de un éxito seguro
emplear un reflector.
Con luz muchos bichos
se dejan coger
y con luz al hombre
caza la mujer.
Tiple:
Yo deseo un caballero
que me quiera de verdad
y que sea un guapo mozo
y no tenga mucha edad.
Que míe quiera y que se case
y que sea hombre de honor
y que no haya conocido
más amores que mi amor.
Mire hacia aquí,
fíjese en mí,
y al par que enfoco
la luz del reflector
busque galante
el secreto del amor.
(En este momento queda a obscuras todo el teatro, excepto un foco convenientemente colocado para que su luz refleje en los espejos que tienen las tiples. Éstas buscan y enfocan a varios espectadores, cuyos
rostros quedarán iluminados, y repiten el estribillo.)
Todas:
Para ver si hay algún hombre
que merezca nuestro amor
es de un éxito seguro
emplear un reflector.
Con luz muchos bichos
se dejan coger
y con luz al hombre
caza la mujer.
Tiple:
Desde aquí no es nada fácil
buen marido el escoger,
y saber si es pobre o rico
es difícil de saber.
Pero no soy ambiciosa:
si alguien se quiere casar,
me conformo con que tenga
ana cosa regular.
Mire hacia aquí,
fíjese en mí.
Todas:
Para ver si hay algún hombre
que merezca nuestro amor
es de un éxito seguro
emplear un reflector.
Con luz muchos bichos
se dejan coger
y con luz al hombre
caza la mujer.
CUADRO CUARTO- PALACIO DE LA ALEGRÍA
Decoración a todo foro, a gusto del pintor y a base de caprichosas alegorías de todo lo que contiene el cuadro y de cuantos elementos de alegría se estime necesario para el mayor efecto posible. Al fondo, una enorme pandereta rota, por la que se ve la plaza de toros de Madrid, con el público que entra. Más al fondo, un forillo para la apoteosis. Grandes efectos de luz.
Escena primera
El hada y el neurasténico; luego la alegría del cante, o sea, un cantaor, una cantaora y un tocaor.
Nº7. Alegrías
Cantaor:
¡Ay, mi mare, mi mare, mi mare!
¡Ay, mi pare, mi pare, mi pare!
Tocaor:
iAy, mi hermano, mi hermano, mi hermano!
Cantaor:
¡Ay, mi mare, mi mare, mi mare !
Neurasténico:
(Hablado.)
iMucha familia es esa!
Cantaor:
Ven aquí hermanito,
siéntate á mi vera
que te necesito.
Neurasténico:
(Hablado.)
Siguiendo por ese camino, quedas mal con toda la familia.
Cantaor:
(Muy tristemente y haciendo gestos y contorsiones ridiculas.)
En el fondo de la fosa
te roan los gusanitos.
iAy, ay, ay, ay!
Neurasténico:
(Hablado.)
Pero ¿qué dice este tío? iPa gusanitos estoy yo! Oiga usted, amigo. iY esas son alegrías?
Cantaor:
(Hablado.)
Sí, zeño ; las alegrías del difunto.
Neurasténico:
(Hablado.) ¿Cómo del difunto?
Cantaor:
(Hablado.) Der difunto Sirverio, que ha sío er mejón cantaor der globo.
Neurasténico:
(Hablado.)
Bueno; mocita, a ver si tú nos alegras, porque aquí, el señor, nos ha metido el corazón en un puño.
Cantaora:
(Hablado.)
Tié usté rasón, caballero (al cantaor). Anda ya, malange, que eres capaz de entristeser a unas castañuelas.
Hay que tener más grasia,
más alegría
y olvidarse de esa
monomanía
de que pa lo flamenco,
presisamente,
hay que estarse quejando
constantemente,
con los ojos en blanco,
la boca abierta
y ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay!
que paese que te han cogío
los deos contra una puerta.
Y cantar otra cosa
más ligerita,
picaresca, grasiosa,
corta y bonita.
Cantaor y Tocaor:
¿Y qué cantamos
que sea así?
Cantaora:
Pues cualquier cosa;
dejadme á mí.
Me han dicho que andas buscando
una mujer pa casarte.
Si quieres estar tranquilo,
si quieres no preocuparte,
busca que sea
de lo más fea.
de lo más chata,
de mala pata,
casi pelona,
mala sombrona,
con una cara
bastante rara.
Ojos muy chicos,
mala figura
y, a más, que tenga
mucha asaúra;
en fin, que puedas
tranquilo estar.
Porque, acuérdate, chiquillo,
de lo que dice el cantar:
«Todo el hombre que se casa
con una mujer bonita,
hasta que no llega a vieja
el susto no se le quita».
Y yo no quiero,
mamita mía
vivir de noche,
vivir de día
siempre asustado,
siempre pensando
qué estará haciendo,
qué estará hablando.
¿Será decente?
¿Será ilusión?
¿Seré un celoso?
¿Seré un ca… nario?
Que así se enferma
del corazón.
Todos:
Y yo no quiero,
mamita mía
vivir de noche,
vivir de día
siempre asustado,
siempre pensando
qué estará haciendo,
qué estará hablando.
¿Será decente?
¿Será ilusión?
¿Seré un celoso?
¿Seré un ca… nario?
Que así se enferma
del corazón.
Escena quinta
La alegría de los toros. sale primero la tiple sola, luego las segundas tiples y por último el coro de señoras.
Nº8. Pasodoble torero
Todas:
Las mujeres en la fiesta nacional
son lo alegre, lo castizo y lo juncal.
Con mantillas,
con mantones,
con peinetas,
con claveles reventones
hay que ver
en la plaza a la mujer.
Cuando sale la cuadrilla
y Belmonte mira así,
el mirar del torerazo sabe a mieles
y le arrojo mi manojo de claveles
y camelo con delirio
un pinchazo de Vicente,
luego un par de Maravilla,
y de Juan un molinete.
Que viva la alegría
que tienen los toros,
que es fiesta de españolas,
encanto de manolas.
Los diestros más valientes
no llegan a mí
si con mantón de flecos
me marco haciendo así:
(Evolucionan, imitan suertes del toreo y juegan los mantones. Avanzan. La tiple imita a Belmonte.)
¡Ah!…
Que viva la alegría
que tienen los toros,
que es fiesta de españolas,
encanto de manolas.
Los diestros más valientes
no llegan a mí
si con mantón de flecos
me marco haciendo así:
Fíjese bien en mí
dígame, por favor,
si es así o no es así,
como lo hago yo.
(Se hace la obscuridad total. Al hacerse la luz, todo con música, se ha levantado el forillo de la plaza de toros, y en el fondo del escenario aparece el neurasténico, sobre un tablado y rodeado de mujeres que le ofrecen vino, flores, tabacos, etc.)
Neurasténico:
Música, luz y alegría
el doctor me recetó,
y un gran ingrato sería
si no confesase yo
que es grande mi mejoría.
