PRIMER CUADRO
Interior de un huerto sevillano. Al foro, verja cubierta de enredadera y flores y en el centro puerta grande, por la que se ve la calle. A la izquierda, en segundo término, casa de dos pisos con azotea y puerta practicable. A la derecha árboles y macizos. En el centro de la escena dos frondosos naranjos rodeados de macetas con flores. Es de día. Mucha luz de sol.
Escena primera
El Señó José y Coro de muchachas con claveles en la cabeza y en el pecho. Todas han venido por flores al huerto y han llenado los delantales, que llevarán recogidos para que las flores no se caigan
Nº1. Introducción y coro a ritmo de vals
Unas:
¡Señór José!…
Otras:
¡Señór José!…
Unas:
Venga osté acá.
Otras:
Fíjese osté.
Unas:
Señor José,
no sea osté así.
Otras:
Fíjese osté.
Unas:
Venga osté aquí.
Unas:
Misté qué flores.
Otras:
Misté qué flores.
Todas:
¡Vaya un perfume y unos colores,
son de lo güeno que aquí se cría!
Unas:
Misté que flores.
Otras:
Misté qué flores.
Todas:
Son capuyitos de los mejores
que dan los huertos de Andalusía.
Unas:
Misté qué flores,
señor José.
Otras:
Misté qué flores,
fíjese osté.
José:
Si ya me fijo,
dejarme ya.
Todas:
Es que esto es cosa
mu delicá.
Unas:
(Rodeándole y llevándosele á un lado de la escena.)
Yevo aquí un jacinto y una violeta
que se están hablando cosas en secreto;
él es un granuja y eya una coqueta,
por eso se tratan con mucho respeto.
Pero algo mu grave deben de tratá,
porque él está blanco y eya está morá.
Otras:
(Llevándosele al lado contrario.)
Aquí una azucena y un clavel mu rojo
se han vuerto de espaldas la mar de enfadao;
eya, pensativa, demuestra su enojo,
y él levanta er tayo sin ningún cuidao.
Y eya, que tié selos, yora con rasón,
y er clavel revienta de satisfacsión.
José:
Vaya, que está el día
guasón de verdá.
Po siga la guasa.
Coro:
Po venga osté acá,
porque esto es cosa
mu delicá.
Unas:
Misté qué flores.
Otras:
Misté qué flores.
Todas:
¡Vaya un perfume y unos colores! etc., etc.
Escena VII
Poca Pena es un mocito como de catorce años, que ayuda al señor José en las faenas del huerto. Va en mangas de camisa y cubre su cabeza con un sombrero flexible lleno de agujeros.
Nº2. Zapateado
Poca Pena:
Se marcha furioso,
se marcha indinao,
igual que un cohete
resién disparao.
¡Ay, qué tío
tan salao!…
¡Cámara, con los humos que gasta
y er genio que ha echao!…
No se pique osté, compare,
cuando la gente lo vea,
que ar que le pica se rasca
y el rascarse é cosa fea.
Y el rascase é cosa fea,
según dijo yo no sé
si el obispo de Toledo
ú el arcalde de Jeré.
¡Ay, comare,
qué picores
cuando veo á mi novia Dolores!
Lo que siento
yo no sé,
que me pica, me pica, me pica,
me pica una cosa
que no sé lo que é.
Hoy se casa doña Juana
con un mosito travieso
porque yo sé que la pica
el afán de ver que es eso.
El afán de ver que es eso
de la compenetrasión
de una jembra ya jamona
y un mosito pirandón.
¡Ay, comare
Sebastiana,
qué picores tendrá doña Juana!
Hay quien dise,
con razón,
que la pica, la pica, la pica
y está medio loca
con la picasón.
(Baila todo lo más animado posible, y acaba el número.)
SEGUNDO CUADRO
Rincón pintoresco de los barrios extremos de Sevilla. A la izquierda una casa baja de la que deben verse dos fachadas, una que da frente al espectador y otra que se prolonga sesgada hacia el fondo formando ángulo con la verja del huerto; en la que da frente al público un balcón practicable que corresponde al piso alto y reja en la planta baja. A la derecha otra casa en idéntica disposición que la anterior, pero sin que en ella necesiten ser practicables rejas ni balcones. El fondo de la decoración lo constituye el huerto que ya conocemos, por encima de cuya verja asoman las copas de limoneros y naranjos. Son pasos practicables para la escena los términos primero y tercero de la derecha y primero de la izquierda. Es de noche. Efecto de luna.
Nº3. Serenata
Bernardo:
Ay, morena, morena, morena,
cuyo amó me trastorna y me mata,
zal ar barcón un momento
y ascucha mi zerenata.
¡Ay, azoma tu cara bonita
que parece un clavé reventón!
Amigos:
Con er tipitín,
con er tipitón.
Bernardo:
Y ascucha, morena,
mi alegre canción.
Amigos:
Y ascucha, morena,
su alegre canción.
Bernardo:
Tos me azeguran que tienes,
morenita engañaora,
como la nieve la cara
y er pelo como la mora.
Pero yo zé, morenita,
que lo que tienes mejón
ez er… tipitín
ez er… tipitón,
ez er piececito,
que é mu coquetón.
Coro:
¡Ajú!
Bernardo:
¡Ajú!
Todos:
¡Ajú!
Bernardo:
¡Mamá!
¡Jozú!
A mi novia le acabó de vé
el cu…
el cu…
el curú, curú—cubrecorsé.
Y a la lú,
y a la lú de una vela he notao,
que lo tié
Coro:
Que lo tié…
Bernardo:
Que lo tié…
Coro:
Que lo tié…
Bernardo:
Que lo tiene muy estropeao.
Coro:
¡Mamá!
¡Jozú!
A mi novia le acabó de vé
el cu…
el cu…
el curú, curú—cubrecorsé.
Y a la lú,
y a la lú de una vela he notao,
que lo tié…
Nº4. Intermedio musical
CUADRO TERCERO
La misma decoración del cuadro primero. Es de día.
Escena II
Nº5. Dúo de Frasquito y Consuelo
Frasquito:
Tó yega en este mundo,
serrana mía,
mi presensia te prueba
lo que te digo,
y si tú te pensabas
que no vorvía,
ya me tiés á tu vera,
ya estoy contigo.
Consuelo:
Ya estás conmigo,
ya estas aquí.
¡A la Virgen del Carmen
se lo pedí!
Poca Pena:
Uy, cómo vienen,
¡válgame Dio!
Aquí hay uno que sobra
y ese soy yo.
(Se aparta haciéndose el diatraído.)
Frasquito:
Suspiros de tu pecho
que amores me juraron,
ni sé lo que se han hecho
ni sé dónde volaron.
Y fueron toas tus cosas,
conforme sospechaba,
palabras engañosas
que el viento se yevaba.
Consuelo:
¿Qué dise, Frasquito?
Frasquito:
Digo la verdá.
¡Ni por mí sufriste
ni me quieres yal
Consuelo:
Las flores de este huerto
que se abren al rosÍo
podrán desir si ha muerto
pa tí el cariño mío.
Pues todas estas flores
me ven por las mañana,
pensando en tus amores,
yorar en mi ventana.
Frasquito:
¿Qué dise, Consuelo?
Consuelo:
Digo la verdá.
¡Ni mi voz te engaña
ni exagero en ná!
Poca Pena:
¡Si viene la vieja
no quiero pensá
la mano é moquetes
que os vais á yevá!…
Frasquito:
Suspiritos…
Consuelo:
Suspiritos…
Frasquito:
Suspiritos que yegaron á tu reja,
chiquititos…
Consuelo:
Chiquititos…
Frasquito:
Chiquititos como el cali de un jazmín.
Dime tú, luz de mis ojos,
si al venir en son de queja
no dijeron suspirando
que mi amor no tendrá fin.
Consuelo:
¡Suspiritos!…
Frasquito:
¡Suspiritos!..
Los dos:
¡Suspiritos!…
¡Suspiritos!…
Poca Pena:
¡Pobrecitos!…
Los dos:
Suspiritos que yegaron á mi (tu) reja,
menuditos…
Poca Pena:
Cansaítos…
Los dos:
Chiquititos como el cali de un jazmín.
Suspirando por los aires
como el eco de una queja,
suspiraban en voz baja
que mi amor no tendrá fin.
Consuelo:
¡No me engañe, Frasquito!
Frasquito:
¡No me engañe, Consuelo!
Consuelo:
¡Tu cariño me aloca!
Frasquito:
¡Por quererte me muero!
Consuelo:
¡Gitano mío!…
Frasquito:
¡Serrana mía!…
Consuelo:
Tú eres mi gloria.
Frasquito:
Tú eres mi vía.
Los dos:
¡Suspiritos!…
Poca Pena:
¡Pobrecitos!…
Los dos:
Suspiritos que yegaron á mi (tu) reja,
menuditos…
Poca Pena:
Cansaítos…
Los dos:
¡Chiquititos como el cali de un jazmín!
Consuelo:
¡Suspiritos!…
Frasquito:
¡Suspiritos!..
Poca Pena:
basta ya de suspirá.
Los dos:
Suspiritos.
Poca Pena:
No nos salva
ni la Pá y Cariá.
Los dos:
Suspiritos
que pregonan
que pa ti mi amor será.
Poca Pena:
No nos salva
de una tunda
ni la Pá y Cariá.
