La Bejarana (1924)
Texto: Luis Fernández Ardavín.
Pasacalle de los quintos
Intérprete: Marcos Redondo
Sargento:
Bejarana, no me llores,
porque me voy a la guerra.
Ya vendrán tiempos mejores
en que cuides la becerra
mientras yo riego la tierra
para que tú tengas flores.
Partirá tu regimiento
porque le tocó la suerte;
mas no tengas sentimiento,
que librarás de la muerte..
Coro:
Bejarana no me llores, etc..
La rondalla de guitarras,
dice que a las charras
brinda su canción,
y escuchando cada moza,
suspira y solloza
llena de aflicción.
Si el amor se va
nunca su ilusión
volverá.
Sargento:
Al soldado de Castilla,
la fortuna le acompaña;
que el sol de sus mieses brilla,
sobre la franja amarilla,
de la bandera de España.
Coro:
Al soldado de Castilla, etc..
Sargento:
Canta, muchacha,
si al morir es en defensa,
de la bandera de España
(El mismo Sargento hablado sobre la música.)
¡Bien cantado! ¿Estáis a tiempo?
Soldado 1:
Estamos.
Soldado 2
A tiempo.
Soldado 3:
Todos.
Sargento:
Pues rompan marcha. Un, dos, tres.
Curro el de Lora (1925)
Texto: José Tellaeche y Manuel de Góngora
Romanza de Curro – Soy Curro el de Lora
Intérprete: José Julián Frontal
Coro de RTVE. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Juan de Udaeta
Curro:
¡Soy Curro el de Lora!
Y a mi paso por la sierra bravía
nadie se me ponga.
Que salga el que quiera que a tóos desafío,
que no hay hombre pa Curro el de Lora
ni jamás lo ha habío.
En mi jaca negra, con mi manta roja,
mi trabuco ar braso desde un manto real,
me juego la vía, si es vía la mía,
y mato si es que hay que matar.
Es mi casa el monte, mi hacienda la vega,
mi guía la luna, mi amor… no lo sé,
que como las zarzas que hay en el camino
destruyo a mi paso amor de mujer.
Aquella mujer que quise
fue flor que se deshojó.
Malditas sean las mujeres
que no tienen corazón.
Un día maté, al que con engaños mi amor me robó,
y al monte me eché,dispuesto a vengarme de aquella traición.
Fue falso el querer,que tuvo la culpa de mi perdición.
Su amor olvidé,y ya no he sabío de amor de mujer.
Coro:
Fue falso el querer,
que tuvo la culpa de su perdición.
Lo que él manda se tié que cumplir,
por él pelear y a su vera triunfar o morir.
Nunca nadie lo pudo igualar
porque prefiere a renegar morir.
Curro:
El quererme por siempre juró,
y si luego su fé traicionó,
fue falso el querer,
y ya no he sabío de amor de mujer.
Curro el de Lora (1925)
Texto: José Tellaeche y Manuel de Góngora
La manta jerezana
Intérprete: Tomeu Bibiloni
Coro de RTVE. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Juan de Udaeta
Ecijano:
Luz de aquella estrella
que mañanera miro brillar,
quiero que tú seas
la compañera de mi penar.
Coro:
En mi paso por la sierra
un lucero luz me da,
que consuelo y compaña me presta
con su dulce claridad.
Ecijano:
Pa ayudarme en los caminos
y jarales de la sierra,
pa librarme de acechanzas
en mi vida aventurera.
Pa mirar aquellos ojos
que me matan y me encelan,
tengo siempre allá en el cielo
mi estrellita mañanera.
¡Ay! Estrellita que alumbras
como ninguna alumbra,
cuando tu luz va a su cara besar
tú no sabes qué envidia me das.
Coro:
Buscando un querer
ya no podré lograr jamás mi loco afán.
Pues di mi amor a la mujer
que luego quise olvidar.
Ecijano:
¡Ay! Si alegres son los colores
de mi manta jerezana,
más alegres son los ojos
que dan vida a mi esperanza.
Pues ni los luceros brillan
cuando altiva pone su mirada mi gitana.
Coro:
Si alegres son los colores
de mi manta jerezana,
más alegres son los ojos
que mantienen viva mi esperanza.
Ecijano:
Ella es la luz de la mañana.
Coro:
Es la vida luchar y también es querer,
y lograr conseguir un amor de mujer.
Alegres son los colores de mi manta jerezana.
Curro el de Lora (1925)
Texto: José Tellaeche y Manuel de Góngora
Romanza de Curro – En la feria de Marchena
Intérprete: José Julián Frontal
Coro de RTVE. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Juan de Udaeta
Curro:
En la feria de Marchena
esta alhaja yo merqué,
pa ayudarme en la faena
de guardar a mi morena
y de hacerme yo valé.
Negras cachas resguardan su hoja,
firme y bien templá.
Y los muelles que la armaban
al abrirse pregonaba,
su bravía calidá.
Y al pie de aquella reja
donde aprendía
lo que cuando se quiere
vale una vía.
Así cantaba
mientras que en mis manos
la acariciaba.
¡Ay! ¡Navaja leá!
que guardas mi amó,
en ti miro yo
mi sólo caudal.
¡Ay! ¡Quien quiera una vez
su corte probar,
que ponga el mirar en esta mujer!
Por un viento de falsía
mi morena me olvidó,
y al pensar que la perdía
y saber que la quería
mi navaja perdonó.
Y, tragándome la pena,
para siempre yo oculté
la navaja que en Marchena
pa guardar a mi morena
orgulloso yo merqué.
Y lejos de la reja
que me decía
que el que fía
en mujeres
en aire fía.
Triste pensaba
que, por quererla mucho,
la mataba.
¡Ay!¡Navaja leal
que alegre merqué
pa que mi querer
supieras guardar.
¡Ay! ¡Quién pudo pensar,
ni pudo temé
que aquella mujer
supiera engañar!
¡Navaja leal
que no quiso matar!
Curro el de Lora (1925)
Texto: José Tellaeche y Manuel de Góngora
Romanza de Curro – De nuevo al verla
Intérprete: José Julián Frontal
Coro de RTVE. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Juan de Udaeta
Curro:
De nuevo al verla
ya no he podido callar mi corazón.
Y, recordando sus juramentos,
olvido su traición.
Si era mi vida y la adoraba
como se adora al sol.
¿Por qué entre besos,
que eran traiciones,
el alma me envenenó?
¡Ciego volé con las alas del corazón!
¡Loco pensé
en llegar hasta el mismo sol!
Que en la cumbre é la sierra
pa servirla de altar, un palacio de reina
con pisos y puertas de plata
quise levantar.
Si en el naranjo de mis quereres
ya se secó el azahar,
¿por qué los besos de aquella boca
quemando mi boca están?
Casita que yo soñaba,
nío de mi amor,
refugio de paz y dorao de sol,
malhaya el vendaval que la desmoronó.
¡Virgen por lo que pasaste
junto a aquella cruz!
Calma mi sufrir,
dame ya tu luz
o pa olvidar o pa morir. ¡Ay!
La calesera (1925)
Texto: Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román
Racconto de Rafael
Intérprete: Juan García
Rafael:
Agua que río abajo marcha
¿donde se va?
Hacia los mares.
Llanto que en nuestros ojos brotó
si no cayó
da mas pesares.
¡Calesera no debes llorar
deja de amar,
busca el olvido.
Que no he sido
en tus penas traidor,
es el amor
que me ha vencido.
No dejan las estrellas
jamás de lucir;
busca un amor en ellas
que amar es vivir
¡Ah…!
Tu me puedes olvidar
yo jamás te olvidaré
por que sueño al recordar
que en tus ojos me miré.
¡Perdón Calesera!
¡Mi calesera!
Si te causo este pesar
tú me puedes olvidar.
Yo pequé, perdóname…
tú que sabes perdonar
y jamás te olvidaré,
¡Ah!
La calesera (1925)
Texto: Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román
Canto a la libertad
Intérprete: Marcos Redondo
Coro y Orquesta dirigidos por el Maestro Alonso
Rafael:
¡No hay bien más hermoso
que la libertad!
¡Un héroe por ella quisiera yo ser!
Mi sangre daría por verla triunfar,
daría mi vida por verla vencer. .
¡Los pueblos más valientes
lucharon pos su idea,
por ella los esclavos
rompieron sus cadenas!
Soldados de la idea
la noble sangre dad
que el mundo entero sea;
¡amor y libertad!
¡Libertad!
Tu glorioso estandarte
despliega triunfante…
¡Santa libertad!
¡Ah…!
Los esclavos de la tierra
se alzarán gritando:
¡guerra!
Y un clamor
de dolor
de la humanidad
se ha de oír
al pedir
¡libertad!
Todos:
Los esclavos de la tierra
se alzarán gritando:
¡guerra!
Y un clamor
de dolor
de la humanidad
se ha de oír
el pedir
¡Libertad!
¡Libertad! ¡Libertad!
¡es el grito de la humanidad!
¡Libertad!
La parranda (1928)
Texto: Luis Fernández Ardavín
Canción del platero
Intérprete: Marcos Redondo
Miguel:
En la huerta del Segura,
cuando ríe una huertana
resplandece de hermosura
toda la vega murciana,
y en los ramos del naranjo
brotan flores a su paso.
Huertanica de mi afán,
tú eres pura y eres casta
como el azahar.
En la huerta del Segura,
cuando ríe una huertana
resplandece de hermosura
toda la vega murciana,
y mirándose al pasar
en la acequia del jardín,
en el agua se reflejan,
como flores que salieron
para verla sonreir.
Huerta, risueña huerta
que siempre frutos y flores das,
¡Murcia, la que cubierta
en todo tiempo de flor estás!
Murcia, son tus mujeres
gala de tu palmar.
¡Murcia, qué hermosa eres!
Tu huerta no tiene igual,
pues son tus mujeres
la flor del palmar.
En la huerta he nacido
para amar y vivir,
y en su campo laborado
con noble trabajo me quiero morir.
Pajarico triguero (1929)
Letra: Luis Fernández Ardavín
Intérprete: José Mardones (bajo)
Pajarico triguero que vas volando,
dila cuánto la quiero, dilo cantando.
Dila que a tu manera vi conseguido,
en la verde morera formar un nido.
Ya no te envidio nada, pájaro loco,
mi ilusión vi colmada poquito a poco.
Y el amor mi granero fue rebosando.
¡Pajarico triguero que vas volando!
La picarona (1930)
Texto: Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román
Canto a Segovia
Intérprete: Marcos Redondo
Coro General y Orquesta dirigidos por el Maestro Alonso
Coro:
Paso al adivino que va de camino
y dá por dos cuartos la felicidad.
Si nos ilusiona con su alegre sino,
¡qué importa que luego no sea verdad!
Ginés:
Vengo caminando por la cinta blanca de la carretera,
y traigo ilusiones para quien me aguarda para quien me espera.
Curo el mal de amores, curo los pesares, curo los dolores,
y de magia entiendo y en dos cuartos vendo hierbas de virtud.
Coro:
¿Será verdad?
¿Podrá decir lo que ha de ser en nuestro porvenir?
Si el sino es engañador,
no es novedad pues siempre miente amor
y el acertar no es gran virtud,
el milagro lo hace nuestra juventud.
Viene caminando por la cinta blanca de la carretera,
y no hay moza o mozo que no sienta gozo.
Puede que sea cuento pero en un momento me ha puesto contento,
y eso da salud.
Ginés:
Los secretos del destino he logrado descubrir,
porque soy el adivino que predice el porvenir.
Voy vendiendo la alegría sin hallarla para mí,
y a Segovia he visto un día y a su encanto me rendí;
que si llora el río Clamores yo sus quejas comprendí;
llora regando sus flores y a Segovia dice así:
Segovia de mis amores,
la causa de mis dolores es separarme de ti.
¡Segovia!
Segovia del sol es la novia
por eso al beso de la despedida,
en oro de rayos de sol encendida,
Segovia se viste su traje de novia
y muestra el tesoro de sol de su manto
que es de oro.
¡Segovia!
Coro:
Tiende su manto que es de oro, Segovia.
La Sierra con nieve la viste de novia
y el sol que se abrasa de celos
por eso la envía sus rayos y en ellos un beso.
Ginés:
Segovia nos muestra de luz su tesoro
pues viste de novia con un manto de oro,
Segovia.
Coro:
Florón de Castilla, es una gavilla y un rayo de sol.
¡Segovia!
La castañuela (1931)
Música: Francisco Alonso y Emilio Acevedo
Letra: Emilio González del Castillo y José Muñoz Román
Cuplé de Godoy
Intérprerte: Pablo Gorgé
Godoy:
Yo quisiera decirte
que son tus ojos
fuego que abrasa;
que tu boca es un nido,
donde los besos
buscan el alma.
¡Yo quisiera decirte lo que te quiero
con mi guitarra!
Óyela como suspira;
mi corazón puse en ella,
y por eso cuando canta,
de amor y deseo, tiembla.
Óyela como bravía,
ruge de celos y llora,
si piensa que otro hombre puede
dar un beso en esa boca…
Mi maja morena,
la de ojos color de pena;
manola bravía,
la reina que yo querría,
y en la verbena
la enlazaría
con la cadena
de mi querer.
Mi maja morena,
la de ojos color de pena…
Si logro tus besos tener,
con un gesto fiero,
hoy al mundo entero
le diré que muero
por tu amor, mujer.
Coro:
Mi maja morena,
la de ojos color de pena…
Godoy:
¡No seas ingrata, que mata
con sus desdenes una mujer!
La carmañola (1933)
Romanza de Camilo
Texto: Luis Fernández Ardavín
Intérprete: Marcos Redondo
Camilo:
¿Dónde estás Lucila de mi querer?
Dime dónde estás.
Porque sin ti mi vida es ya
sólo una luz crepuscular.
Mi cariño a solas con su dolor
por el mundo va.
Dime quién fue, qué vendaval
te arrebató de mi rosal
pues si no vuelves
yo me mataré por ti.
Rosa que yo acariciaba
rosa, mi rosa mejor,
que tus hojas el aire llevó.
Mujer por la que vivo,
mujer por la que muero,
mujer a la penumbra de olvidar.
Mujer por quien reía,
mujer por quien lloraba,
mujer por la que habría de triunfar,
no quiero luchar.
Que sepa yo de ti ni donde estás,
pues falto de tu amor
ya no podré ver realizado
mi ideal.
¿Dónde estás Lucila de mi querer?
Dime dónde estás.
Dime quién fue, qué vendaval
te arrebató de mi rosal,
pues si no vuelves yo me mataré
por ti.
Me llaman la presumida (1935)
Texto: Francisco Ramos de Castro y Anselmo Cuadrado Carreño.
Romanza de Paco «Madrileña graciosa»
Intérprete: Luis Sagi-Vela
Paco:
No sé lo que me sujeta,
que quiero marcharme lejos,
y no me separo apenas
de lo que quiero olvidar.
Morena de mis achares,
que vas vendiendo alegría,
a mi vera vendrás algún día.
llorando de pena,
y entonces, morena,
te tiés que acordar,
que no fuiste buena.
Si pudiera convencerte,
modistilla postinera,
se acababa mi tormento,
y las dudas que ahora siento
se alejaban ya de mí.
Sin tu cariño no vivo,
porque soy de tu gracia cautivo,
y sólo quisiera tenerte a mi vera
y estar junto a ti, mujer retrechera.
Si llegara el día
que con ansia espero,
loco te diría,
lleno de ilusión:
Madrileña graciosa,
que en el alma te llevo;
en tus ojos me miro
y en tu garbo estoy preso.
Madrileña graciosa,
me tendrás que querer,
que si tú eres marchosa,
yo no soy el juguete
de ninguna mujer.
Yo quisiera dejarte
y no puedo marchar.
Sólo pienso en quererte
y en volver a soñar;
y te juro, si vuelves, al fin
te sabré conquistar.
Madrileña graciosa,
no te puedo olvidar.
La zapaterita (1941)
Texto: José Luis Mañes
Noche madrileña
Intérprete: Antonio Blancas
Orquesta Sinfónica. Director Manuel Moreno Buendía.
Casanova:
Mujeres de España,
las más adorables:
sentires los suyos
que nunca se saben.
Noche, toda llena
de aromas sensuales.
Sois mujer y noche
madrileña, iguales.
Noche perfumada
de clavel y azahar.
Noche, bruja noche,
hecha para amar.
Noche misteriosa,
llena de emoción,
de fervor y hechizo,
sueños y pasión.
Noche alucinante,
celos y traición.
La ronda tras el pecado
que aparta del bien el mal.
Pecado que vas de ronda
por este Madrid sensual.
La reja nidal de amores,
con flores que son mujeres,
mujeres igual que flores.
Noche bruja de Madrid.
¡Ay de mi! ¡Ay de mí!
Hasta el aire tiene
suave y dulce olor,
es Madrid de noche,
festín de amor.
Noche madrileña,
tú has de ser
de mis noches locas, la mejor;
tú has sabido, noche,
conmover el alma mía.
Noches de Venecia y de París,
otras aventuras y otro amor,
noches de alegría;
todo lo daría
por la noche de Madrid.
Todo lo daría yo por ti
y en tus brazos cálidos gustar
un sabor de amor
nuevo para mí.
Noche madrileña
con mirar de luna,
noche que eres una,
llama de placer.
Como tú, mi amada,
como tú, ha de ser.
Noche perfumada,
no te olvidaré.
La zapaterita (1941)
Texto: José Luis Mañes
Caballero Casanova
Intérprete: Antonio Blancas
Coro Cantores de Madrid. Orquesta Sinfónica. Director Manuel Moreno Buendía.
Todas:
Caballero Casanova
tan gentil y tan galán.
Casanova:
Saludaros es mi orgullo
y el serviros es mi afán.
Todas:
¡Qué cumplido, qué cortés!
Caballero, tanto honor.
Casanova
Es que todo mi fervor
siempre ha sido y ha de ser
ofrecer el homenaje
de mi amor a la mujer.
La mujer, la mujer,
la mujer y el amor.
Tengo un caudal de pasiones
y voy sembrando ilusiones
con este divino derroche de amor.
Para esta sed tan ardiente
eres, mujer, tú la fuente
de eternos placeres y dulce sabor.
La mujer es lo bueno y lo malo,
tormento y regalo,
tortura y delicia;
con su mano el dolor es caricia,
el mal que nos hace se torna en favor.
¡Qué importa la gloria,
qué importa el poder,
mientras haya esa luz hecha carne que llaman mujer!
Son rosas de olor,
son ramas en flor,
mujeres, quereres,
sensual aroma, divinos placeres.
Perfume al herir,
halago al besar:
coquetas, veletas,
nos hacen reír,
nos hacen llorar.
Ellas:
Caballero tan galante
como vos quiere un amante.
Casanova:
Es mi culto la mujer,
mi gloria y mi placer.
¡Ah! Son rosas…
Ellas:
De amor; amor es gozar
locuras, ternuras, soñar
quereres, divinos placeres;
perfuma al herir halaga al besar.
Casanova:
Coquetas, veletas,
nos hacen reír,
nos hacen llorar.
Todas:
Y enamorar.
Manuelita Rosas (1941)
Texto: Luis Fernández Ardavín
Romanza de Rafael
Intérprete: Antonio Medio
Dirige Francisco Alonso a la Orquesta del Teatro Calderón
Rafael:
En la noche callada
bajo la luna,
ir me dejo al capricho
de mi fortuna,
y encarcelado
canto mis desventuras
de enamorado.
Las bellas ilusiones,
por lo fugaces,
igual que las espumas
son cosa frágil,
y al querer apresarlas
se nos deshacen.
Por prendarme de ti,
¡ay, ingrata mujer!,
a esta cárcel sombría
me mandaste traer.
Las mujeres son mudables
como barcos en el mar,
que varían con el viento
que los hace navegar;
y lo mismo que veletas
van cambiando en el amor
pues según el aire sopla
con él se va su corazón.
Soñador y aventurero
persiguiendo un ideal,
yo iba en pos de tu cariño
como el hierro hacia el imán.
Pero tú me has engañado
cuando yo te quise más.
Las mujeres son mudables
como barcos en el mar.
Como barcos en el mar
que no saben dónde van.
Cayetana la rumbosa (1951)
Texto: Pilar Millán Astray y Luis Fernández de Sevilla
Romanza de Antonio
Intérprete: Manuel Ausensi
Victoriano Echeverría dirige a la Gran Orquesta Sinfónica
Antonio:
Si es un chaval el cariño,
no es extraño mi temor,
que ha de tener miedo un niño,
de sufrir un gran dolor.
Eres chiquilla orgullosa
del amor si es mujer,
ese nombre de Rumbosa,
no lo sabes merecer.
Si saliera ahora
yo así le diría:
Yo no vengo a llorarte,
vengo a exigirte,
porque tú necesitas
quien te domine.
Porque tú necesitas,
chiquilla preciosa,
quien sepa sembrar
en tu pecho la semilla
venenosa del querer. Ah!
Ella no sabe cómo la quiero
ella no sabe que sufro y muero
Sigo sus pasos igual
que una alondra buscando balcón pa anidar
Luz de mis ojos que ciega,
ilumina y me hace llorar.
Ella no sabe lo que la temo.
Ella no sabe que al verla tiemblo, bebo su risa,
me asusta su enfado
y haría mi herida mayor,
si ella se burla.
Si soy desgraciado me mata el dolor.
Mira, Rumbosa, que yo te quiero,
como ninguno sabe querer.
Calma con besos, mi padecer.
Cayetana la rumbosa (1951)
Texto: Pilar Millán Astray y Luis Fernández de Sevilla
Romance de Pepe el Chano
Intérprete: Manuel Ausensi
Victoriano Echeverría dirige a la Gran Orquesta Sinfónica
Antonio:
Por la Sierra Cordobesa,
bajo un sol que hierve er campo,
en su jaca Presumía
marcha al trote Pepe er Chano
y con él una mosita,
más bonita que un milagro.
Y no le yeva a la grupa,
que le yeva entre sus brazos.
Ella forsejea y yora;
él la oprime sin reparo
y trata de convenserla
y dé calma su arrebato.
¡Ah!, cortijera.
No me yores cortijera
que no intento nada malo,
que te yevo por cariño
pues tu queré me negaron.
Cortijera, no has de ser
de ningún hombre
mientras viva Pepe er Chano.
No me yores cortijera,
que no intento nada malo.
Y responde la mosita
su coraje dominando:
Cayetana:
¡Qué locura!
¿No comprendes tu locura?
Tú te pierdes y me pierdes.
¿Por qué a la fuerza me robas
si ya mi querer lo tienes?
¡Qué locura. ¡Qué ceguera!.
¿Tú no ves que te persiguen?
¿No ves que van a prenderte?
¿No comprendes tu locura?
Tú te pierdes y me pierdes.
Antonio:
No tengas miedo serrana,
que nadie podrá encontrarnos
que tengo en Sierra Morena
un escondido palacio.
Entre jaras y romero,
desde la cumbre al barranco,
no existe en la serranía
quien no tema a Pepe er Chano.
Cayetana:
No te quiero por tu fama,
no te quiero por valiente,
que me atrajo tu desgracia
y me dio pena tu suerte.
¡Ah!, Pepe er Chano.
Vas a hacer que me arrepienta
de soñá con tus quereres.
¡Bájame de tu caballo!
Antonio:
Antes prefiero la muerte.
Y hubo palabras amargas,
y hubo una lucha de brazos,
y hubo el chasquido de un beso
Cayetana:
que se fundió en un disparo
y en mitad del pecho,
herido cayó el mozo del caballo.
Antonio:
El la miró sonriendo,
Cayetana:
ella con ojos de espanto.
¿Qué he hecho yo
Virgen del Carmen?
¡Por un beso te he matado!
Antonio:
Cobras lo justo, chiquiya:
Lo que es bueno cuesta caro.
Y el sol se ocultó entre nubes
Cayetana:
pa llorar a Pepe er Chano.
El romance terminó.
Antonio:
con la muerte de un amor.
Los dos:
En la sierra se tornó canción.
