El dinero y la vergüenza partituras

CUADRO PRIMERO

Patio de una casa de corredor A derecha e izquierda, varias puertas de otros tantos cuartos, señaladas con letras. A la izquierda, escalera que conduce al corredor, donde hay tres puertas numeradas con el 1, 2 y 3, respectivamente. Al foro, portalón grande que da entrada al patio.

Escena primera

El señor Fulgencio enseñando a hablar por las manos a un sordomudo. Tiene un libro en la mano, en que lee algunas cosas de las que le dice y que coinciden con las que pasan en escena, sin que de ellas se dé cuenta el señor Fulgencio. Están sentados uno frente a otro, en primer término de la izquierda. Luego, Carmen, por el foro. Después, por el mismo lado, Lola, y, por último, también por el foro, Pepe.

Nº1. Introducción -seguidillas – guajiras

Hablado con música
Fulgencio:
Mi distinguido sordomudo, fíjese. (¿Y qué vocabulario le enseño yo a éste?) La A. (Hace cualquier seña, pues de mímica no sabe ni una palabra.) La… (¿Cómo será la B?) La… la B. La…la… ¿Te enteras? (El actor se ayudará de expresivos gestos, dando a la escena toda la movilidad que crea necesaria. El mudo hace un gesto afirmativo.) Pues eres genial. Esto es el copete de la desfachatez. ¡Miá que enseñar yo a un mudo a que hable por las manos, yo que en mi vida las he visto más gordas, y que encima le lleve cinco pesetas por lección!.;.

Cantado
Carmen:
Por el foro.)
Sí que tié tres bemoles
y tiene guasa,
que me pase to el día
cosiendo en casa,
pa que vaya a la tienda
y pa mis males
me den por mi trabajo
catorce riales.
(Avanzando hasta el primero izquierda, cerca de la puerta señalada con la letra A. Hablando.)
¡Maldita sea mi suerte! (Mutis.)

Fulgencio:
(Al sordomudo, gesticulando y presentándole el libro donde lee.)
Cuando una mujer bonita
maldice en fiera su suerte
es que no encuentra postores
pa los encantos que tiene.
¿Se entera el amigo? (El mudo dice que sí.)
¡Puñales! ¿Que sí?
Pues tienes más sesos
que duros Rothschild.

Lola:
(Saliendo muy desconsolada por el foro.)
Sí que tiés mala suerte,
pobre Lolilla,
que te pases corriendo
todos los días
en busca de trabajo,
que nunca encuentras,
y, en cambio, otras lo tienen
y lo desprecian.
(Avanzando hacia el primero derecha, quedando cerca de la letra D. Hablando.)
¡Dios mío, no me desampares! (Mutis.)

Fulgencio:
(Cantando.)
Mas si ves que, aun siendo guapa,
llora la pobre con pena,
como la ofrezcas dinero
pué que te suelte una fresca,
como la ofrezcas dinero
pué que te suelte una fresca.

Hablado sobre la música.
¿Te enteras, mi sordomudo, si que ecuánime amigo? (Hace una seña afirmativa el mudo.) ¿Que sí?… Pues como te tropieces con un colateral y le dialogues con el vocabulario que yo te he enseñao, te va a entender pronto.
(Sale Pepe por el foro. El sordomudo, al verle, guiña un ojo al señor Fulgencio, que no sabe el porqué de tal seña.) Eso se hace cuando tiés el tres.

Cantado
Pepe:
El caso es que si me cuelo
y no es lo que me he pensao
y repensao,
me va a dar la primer torta
y va a dejarme acharao.
Si yo me atreviera…
(Avanza hacia el cuarto de Carmen disponiéndose a dar con los nudillos a la puerta. Se arrepiente.)
¡Recontra, que no,
que aunque lo parecen
muchas no lo son.
Pa estas cosas, Pepe,
no hay más que paciencia,
d’acá (Indicando dinero.),
mucha vista
y mala intención.
(Mutis por el foro.)

Fulgencio:
(Hablado)
¿Te has enterao?
(El mudo hace señas de que no le entiende)
¡Claro, como que hablar con este hombre es como si echara un discurso en el paseo de los ocho hilos a las doce de la noche en día de nevada.

Escena dos

Salud sale del cuarto letra B a sacudir una estera. Del cuarto letra E sale barriendo un vecino y de los cuartos del corredor salen: Luz, del cuarto número 3, a colgar una blusa en el pasamanos de la escalera, y del número I, otro vecino a limpiar con un palo una americana, que nubla el patio de polvo. Después, y por distintos cuartos, el coro de vecinos, ahogado por la polvareda.

Salud:
(cantado)
Le están saliendo unas cosas
a un vecino en la cabeza
y nadie sabe qué son. (Sale Luz.)
¡Ahí va, ahí va!
(Dirigiéndose significativamente a Vecino 2.°.)
Con cosas más chicas
un torero ayer me ha dicho:
«los he toreado yo».
¡Ahí va, ahí va!
«Los he toreado yo»

Hablado
Vecino 1:
Chica, has estao buena. ¡Chócala, Salud! Eso es colocarla en la misma cruz.

Fulgencio
(Como una fiera.) ¡Oiga usté… chanteuse!… ¿Eso va por mí?

Vecino 1:
Según la señora, va por su cabeza; ahora que a mí, ¡plin!

Vecino 2:
(saliendo al corredor limpiando una americana)
¡Ladrón, ladrón!…

Fulgencio:
¡Que van a venir los guardias!
(el patio se llena de polvo y sale indignado el coro de vecinos ahogándose de tos.)

Una:
Pero, oiga usté, ¡so guiñapo!…

Otra:
¡Nos ha reventao el gorila!
¿Es que está usté parodiando
las obras de la Gran Vía?

Una:
¡Pues no tiene polvo!

Otra:
¡Una tontería!

Otra:
Si puede ponerse una yesería.

Cantado

Fulgencio:
(Tomando el pelo al sordomudo.)
¿Te enteras, pepino en agraz?
¿Comprendes lo que te he explicao?..
¡Pa mí que le he hablao en alemán!

Carmen y Lola:
(A la puerta de sus respectivos cuartos.)
Si el nacer sin dinero,
Dios mío, es delito,
¿para qué nací?
Si esta vida no es vida.
Dios mío, y no quiero
vivir más así.

Coro:
Se están ustedes poniendo,
distinguidos convecinos,
pa habitar en un corral.
¡Ahí va, ahí va!
Pues con tanto cacareo
y con tanto hacer el burro
no hay quien pare en el local.
¡Ahí va, ahí va!

Recitado

Salud:
(Huyendo.) ¡Que vié el administrador!

Vecino 1:
(ídem.) ¡Sálvese el que pueda!
(Vanse rápidamente todos por sus respectivos cuartos, menos el señor Fulgencio, que al querer huir es sujetado por la americana por el sordomudo.)

Fulgencio:
¡Eh!
que vien a cobrar la casa
y no tengo ni un botón.
(El mudo interroga por señas.)
Hablar a un sordo es comprarse
mitones para la tos.
(Y dando al mudo un manotón, sale escapado escaleras arriba. El mudo le sigue, pero se lo quita de encima a patadas, dándole con la puerta en las narices. Queda unos momentos un tanto asombrado, descendiendo, poco a poco, por la escalera.)

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Nº2. Escena

Antonio:
Abre, Carmen de mi alma,
que yo te juro, chiquilla,
por mi salú y por mi madre
que de eso nada sabía.
¡Te lo juro por mi madre
y por la luz de mis ojos!

Lola:
De sobra ella sabe
que usté no sabía
del desahucio ná.
Si hubiera querido
que usté lo supiera,
¿por qué iba a callar?

Antonio:
Si es que, pobre de mí,
puse en ella tal fe,
que para ella nací,
y sin su amor, ¿de qué
me sirve a mí vivir?

Lola:
Si el vivir es amor,
cómo usté ha de vivir
de ese amor que murió
verá usté resurgir
pasao el tiempo otro amor.

Antonio:
Yo sin su amor no quiero vivir,
no quiero yo vivir.

HABLADO CON MÚSICA

¡También tengo yo humor! ¡Miá que consolar yo a nadie cuando si se pudieran empeñar las penas tendría automóvil! (Limpiándose los ojos.)
¡Lástima de hombre! Pudo hacer la felicidad de cualquier mujer honrada y esa mala mujer le va a dejar inservible.

Antonio:
(Separándose de la puerta y hablando consigo mismo.)
¡Ea!, yo sé lo que tengo que hacer. La traigo el dinero pa que pague el cuarto, que es mi obligación, y ella si quiere que me lo tire a la cara.

CANTADO
Lola:
Siempre nos pasa lo mismo.
Toítos corriendo vamos
en contra del buen destino
y al ver la sangre, lloramos.
(Vase por el foro.)

Antonio:
¡Maldita la suerte mía!
¡Maldita sea mi suerte
que hace te siga queriendo
y debía aborrecerte! (Vase por el foro.)

Escena XI

Pepe, cautelosamente, por el foro, y luego Carmen, Luz, Salud y varias vecinas, atisbando desde sus respectivos cuartos. Después, en el corredor, la señá Paula. Al final, el señor Antolín,

Pepe:
(Desde el foro, después de mirar por todas partes.)
¡Nadie! ¡Es muy chocante!
¿Qué le habrá pasao?

Carmen:
(Saliendo con temor y sin ver a Pepe.)
¿Se habrá ido ya Antonio?
i Qué rato me ha dao!

Pepe:
(Llamando.)
¡Chist, chist, chist!

Carmen:
¿Quién llama?

Pepe:
Soy yo.

Carmen:
Vaya usté a la esquina,
que ahora mismo voy.
(Vase Pepe. Carmen se dirige al cuarto de la señá Paula)

Luz, Salud y vecinas:
¡Qué barbaridad!
¡Qué poca aprensión!
Cuando yo decía
que era una cocot…
Cuando yo decía…
Si lo sabré yo.
(Carmen sube las escaleras del corredor, da con los nudillos en la
puerta señalada con el número 2, y sale la señá Paula. Cuchichean unos momentos. Pausa.)

Paula:
(Hablado)
Hija, no sé qué decirte, la cosa es muy delicá. Mas en el mundo no te importe más que de él, que el mundo nunca da ná. Tú conmigo cuenta siempre y con mi esposo también.

Carmen:
Muchas gracias, señá Paula.

Paula:
No hay de qué. Pero yo no te aconsejo. Ojalá te vaya bien.
(Carmen da un beso a la señora Paula, baja las escaleras, mira
hacia su cuarto, vacila, observa si la mira alguien, y, al fin, se decide, dirigiéndose al foro. Al llegar a la puerta vuelve la cabeza, dice adiós a la señá Paula y vase.)

Luz:
¡Qué poca vergüenza!
¡Qué poca aprensión!
(Dirigiéndose hacia el foro y volviendo al proscenio indignadas.)

Vecina 1:
¡Se va con el otro!

Paula:
Pues vaya con Dios.
Con lo suyo pué hacer una,
si la place, salchichón. (Vase.)

Vecina 2:
(Haciendo mutis.)
¡Qué poca vergüenza!

Soledad:
¡Qué inmoralidad!

Luz:
Y qué mal ejemplo
pa la sociedad! (Pausa.)

Antolín:
(Saliendo por el foro.)
Las tres en punto. Y ahora vengo hecho un tigre. Al que no me pague, a la calle.

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Nº2bis. Final del cuadro primero y mutación. Orquesta – Guajiras

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CUADRO SEGUNDO

Telón corto de calle. A la derecha, puerta que figura ser la de la casa donde se desarrolló el cuadro primero. Junto a la puerta, un modesto ajuar que da la impresión de un desahucio. Acurrucada en el dintel, Lola. Llueve copiosamente

Escena XVI

El nervioso y El adlátere. Dos juerguistas. El primero se jalea y mueve más que una tarántula, hasta el extremo de no estarse ni un momento quieto, y su adlátere, que es el que le acompaña con una guitarra, lleva, además de dicho instrumento, una bota de vino al hombro. Salen armando un jaleo infernal.

Nº3. Escena y Bulerías

El nervioso se baila las bulerías y el adlátere toca la guitarra y le jalea.

Nervioso:
La negra que yo camelábara
al final me la dio con gruyébere
y dijo porque me quejábara:
Te la doy con postre, di, ¿qué más quiéberes?
Y encima el amigo que se me la lleva
me pide por daños indemnización.

Adlátare:
Es que ten en cuenta que to se ha subido
y hoy día te cuesta muy cara la manutención.

Nervioso:
Hoy día pa mantener mujeres,
hay que ser Urquijo u don Romanones
o una tía suya o hay que ser ladrón.
Revoltosa me saliste tú;
revoltosa salió tu mamá,
y una cosa que no digo yo
ha salido tu papá.

Adlátere:
Si que es una familita, tú,
que como se sepa administrar
sin matarse trabajando puén
hacer un gran capital.
(Y hacen mutis los dos bailando )

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CUADRO TERCERO

Un merendero de la Bombilla. Las mesas están ocupadas por gentes de las distintas clases sociales.

Nº4. Intermedio orquestal

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Escena XX

Nº5. Chotis de Fulgencio

Fulgencio:
Este chotis chulón
que sus voy ahora a bailar
lo saqué del perol
una noche en Carnaval.
Y veréis que es juguetón
como un ave de corral.

Lola:
Pues venga usté p’acá
si quiere pelear.

Fulgencio:
Gallina de mi vida
ven p’acá.
Que al verte se m’afila
el espolón.

Lola:
Mas no se acerque tanto,
la verdá,
que me hace,
al acercarse,
un daño atroz.

Ellos:
Tiés unas cosas, negra,
de verdad,
que atontan
a un señor municipal.

Ellas:
Pues anda que las tuyas,
so chulón,
de abrigo también son.

Ellos:
De más buena gana
yo te daba así.

Ellas:
(Con guasa)
daba así.

Ellos:
pa que t’acordaras
pa siempre de mí,
que estás más marchosa
que el Krompriz.

Ellas:
Dígame si acaso es Díaz de Vivar.

Ellos:
¿De Vivar?

Ellas:
¡De Vivar!
Pa pedir a don Torcuato, al A B C,
diez u doce arrobas de su azahar.

Ellos:
Calla, no me busques la lengua,
que como me la busques, chulona, la encuentras.
¡Maldita sía!

Ellas:
¡Claro! Pues yo ya sé de sobra
que lengua sí te encuentro.
¡So primo, so bocas!

Salud:
¿A que te la ganas?

Convidado 2:
¿A mí? ¡De qué!

Chulo 2:
¡Te daba así!

Chula 1:
¿A mí?

Luz:
¡Maldita siá!

(Se van a acometer y al oír los primeros compases del chotis se agarran marcándose ceñidísimos)

Vecino 2:
¡Mi vida!

Salud:
¡So negro!

Luz:
¿Me quieres?

Convidado 2:
Más que al Papa.

Convidado 3:
¡Qué cosas me pides!

Salud:
¿Lo harás?

Convidado 3:
Pues lo haré.

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Nº5 y medio. Copla de tenor

Una voz dentro (tenor):
Si coges la cuesta abajo
na te podrá detener,
que aunque estés arrepentida
ya no te puedes volver.
Déjate de esas tristezas.
No llores, porque es en balde,
porque pa empezar, chiquilla,
camino nuevo, es muy tarde.

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Final (orquesta sola)

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