El sultán de la Persia partituras

CUADRO PRIMERO

Un ventorro en Carabanchel, próximo a la Plaza de Toros de Vista Alegre. Puerta al foro con forillo de paseo arbolado. Otra puerta a la derecha de paso al jardín y otra a la izquierda que comunica con las habitaciones interiores de la casa. En el ángulo de la izquierda, el mostrador con servicio adecuado. Detrás estantería con frascos y botellas. Distribuidos convenientemente por la escena, veladores y banquetas de lo más ordinario que se usa en esta clase de establecimientos. La acción de este cuadro comienza en una espléndida mañana de primavera. Mucha luz al foro y a la derecha.

Escena primera

Milagritos en el foro mirando a la derecha. El cabo Velilla, sanitario andaluz, que aparece por el foro izquierda. A poco coro de caballeros, soldados y clases, en traje de marcha, por el foro derecha. Después de algunos compases de pasacalle en la orquesta, se alza el telón, y lejos un cornetín de órdenes toca alto y rompan filas.

Nº1. Introducción y escena

Coro:
(En el foro.)
Tropa sedienta.
¿Quién nos despacha?

Velilla:
(En escena.)
Esta muchacha
qué está en la venta.

Coro:
La sed aumenta
con esos ojos.
¡Qué labios rojos
hay en la venta!
(Pasa a escena el coro.)

Milagritos:
Muchas gracias, buen militar
por tu fina y atenta flor.
Tus palabras al escuchar
me producen muy grato rubor.

Coro:
Cantinera del batallón
te nombrara mi coronel
si escuchara en mi corazón
el amor que palpita en él.

Milagritos:
No, cantinera, no;
abanderao seré,
y cuando pase yo
respeto infundiré.
En toda formación
la insignia llevaré,
y herido el corazón
amante dejaré.

Coro:
No, cantinera, no;
abanderao serás,
y cuando pases tú
respeto infundirás.
En toda formación
la insignia llevarás,
y herido el corazón
amante dejarás.

Milagritos:
A mi novio le gusta
cuando va a maniobras
que le siga a la vera
mi juncal persona;
porque mi cara de grana,
que vuelve loco a cualquiera,,
convierte a los enemigos
de la bandera.

Coro:
(Simulando tocar las cornetas.)
Ta ra ra ra rá…

Milagritos y Velilla:
(Lo mismo.)
Ta ra ra ra rá…

Todos:
A su novio le gusta
cuando va á maniobras
que le siga a la vera
su juncal persona;
con esa cara de grana
que vuelve loco a cualquiera.
Esta mujer
pa mandar fusilar
a un soldao alelao,
es de chipén.

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Escena octava

El Peterete, Fermín, La Suspiritos, La miss-Leona y el Incandescente. Fermín, es un tipo ridiculamente achulado. La Suspiritos, una chulilla joven muy atildada. La Miss-Leona, una señora relativamente joven, pero de peso y volumen, con voz hombruna, muy velluda, con más bigote que un guardia. Y el Incandescente, otro chulo de igual aspecto que Fermín, pero con más modesta indumentaria.

Nº2. Cuplés de la modistilla

Suspiritos:
Por querer complacer, allá va
la canción de Soledá,
la modista más bella y gentil
que pasea por Madrid.
Soledá.

Peterete:
¡Soledá!

Todos:
¡¡Soledá!!

Suspiritos:
Mira qué solita va
yo siempre la veo así.
Sigúela.

Otros:
Soledá.

Suspiritos:
Anda, tonto, sigúela,
sigúela, que está por ti.
Soledá.

Otros:
Sigúela.

Suspiritos:
Mira qué solita va.

Otros:
¡Soledá!

Suspiritos:
Como es Sole vivaracha,
menudita y muy salá,
necesita lo que el campo
que lo rieguen sin cesar.
Ella quiere crecer
y su rango elevar;
por la calle al correr
no le asusta aguantar…
¡chaparrón de noche!
¡chaparrón de día!
Lo que el fuego quema,
enciende y abrasa…

Todos:
El agua lo enfría.

Suspiritos:
El agua lo enfría.

Todos:
¡Chaparrón de noche
¡Chaparrón de día!
Lo que el fuego quema
el agua lo enfría.

Todos: 
El agua lo enfría.

Suspiritos: 
El agua lo enfría.

Todos: 
¡Chaparrón de noche!
¡Chaparrón de dial
Lo que el fuego quema
el agua lo enfría.

Suspiritos:
Tonadillas quiere sólo
sólo quiero Soledá.

Todos:
Tonadillas a la Solé
sólo le quiero cantar.
Ahí va Soledá,
sigue, síguela,
que si no la sigues
te la quitarán.

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CUADRO SEGUNDO

Telón corto que representa Ia fachada del Credit Lyonnais en la calle de Alcalá, y la contigua en la parte correspondiente a la casa de doña Mariquita. Practicables las puertas de entrada a los dos establecimientos. A cada lado de la casa de doña Mariquita un
velador pequeño y dos sillas de mimbre. Es de día.

Escena dos

El señor Ventura, Milagritos y un terceto de músicos callejeros: uno toca el clarinete, otro el violín y otro el contrabajo, y un Titta Ruffo con luenga barba y gafas negras, que los guía. Se colocan a la derecha, dando frente a la mesa que ven ocupada, y comienza la audición. El Titta Ruffo, antes de romper a cantar, hace varias muecas raras, escalas y demás detalles cómicos que se le ocurran al actor.

Nº3. El vals de Titta Ruffo

Titta:
(Con voz engolada y muy romántico.)
Alas de mariposa,
alas del corazón;
¿cuándo vendrá mi amante,
fiel y constante,
en alas de amor?

Milagritos:
(Recitado, al señor Ventura.)
Cuantas alas,¿verdá?

Titta:
(cantando.)
Sí, señor.

Ventura:
(Recitado.)
Dan ganas de echar a volar.

Titta:
(Cantando.)
Alas de mariposa,
alas del corazón;
¿cuándo vendrá mi amante
en alas, en alas, alas.,.?

Ventura:
(Recitado.)
A las tres, joven; espérelo a las tres.

Titta:
(Cantando.)
Alas de amor.
(Accionando ridicula y exageradamente.)
No sé qué siento en el pecho
(Se lleva las manos al estómago.)
que agita todo mi ser;
(Estremeciéndose casi como en un ataque.)
no sé si es que está vacío…

Ventura:
(Recitado )
¿Pero no sabe usté otra cosa?

Titta:
(Cantando.)
¡No sé! ¡No sé! ¡No sé!
Volando las golondrinas….

Ventura:
(Recitado. Salta de la silla donde está sentado y viene furioso hacia el Titta Ruffo, seguido de Milagritos que lo contiene.)
Menos volátiles, amigo, y lárguese con la filarmónica a un saldo.

Milagritos:
O cante otra cosa; Los postineros, por ejemplo.

Titta:
No me sé bien la letra.
Si por eso es, venga música.
(Cantando.)
Hay muchacha, que por gusto de lucir una toilet.

Ventura:
Y un chapó canotier.

Milagritos:
Son capaces de buscar á un elegante lord inglés.

Ventura:
Y decirle que yes.

Milagritos:
Las muchachas, por vestir,
son capaces de empeñar
hasta la fe de bautismo
que les dió su mamá.
Si tuviera yo una falda pantalón
y zapatos con tres pisos de tacón,
me daría yo más importancia
que toa la elegancia
de la población.

Ventura:
Si me quitan ahora mismo treinta y tres
de los años que he cumplido no hace un mes,
me quedaba para dar tormento
en todo momento…

Milagritos:
¡Ay, no sueñe usté!
Aniceto Remembrana Pataleta y Marañón.

Ventura:
Concejal de Chinchón.

Milagritos:
Es marido complaciente de Remedios Colirón.

Ventura:
¡Colosal proporción!

Milagritos:
Una vez se destapó
exclamando el Concejal;
¡no me da para Remedios
este cargo especial!
Si Aniceto va escapado a la sesión,
ella en tanto se pasea en un simón,
donde al verla, al momento sube
un tal Luis Querube,
que es su perdición.

Ventura:
Si yo llego alguna vez a concejal,
ni siquiera he de tener novia formal,
sino cada día una doncella
exquisita y bella…

Milagritos:
¡Ay, qué carcamal!
(Bailan y acaba el número.)

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CUADRO TERCERO

Un trozo de carretera donde aparece el exterior del ventorro, lugar de la acción del primer cuadro. A lo lejos se divisa la Plaza de Toros de Vista Alegre en día de corrida. Mucha animación. Delante del ventorro, veladores y banquetas.

Escena primera

El señor Ventura con mandil de tabernero, gorro de oficina y un paño grande blanco en el hombro. Un vendedor de alcahués y otro de chufas y altramuces, con cestas apropiadas. Una vendedora de agua, con vasera y botijo, y otra de naranjas, también con género correspondiente. Después, coro general, y, entre el coro, una torera, con mantón de Manila. Algunas más del coro también lo llevan. Otras, mantilla blanca, y el resto, flores a la cabeza.

Nº4. Coro general y canción de la torera – seguidillas

Recitado sobre la música

Vendedor:
(pregonando.) ¡Alcahué! ¡Torraé!…

Vendedora:
¡Agua fresca! ¿quién la quiere?

Otro:
¡La chufa! ¡Los… altramuses!

Otra:
¡Naranjas gordas y dulces! ¡Son como la miel!
(Llega el coro por la derecha con mucha animación.)

Ellas:
A los toros de Vista Alegre.

Ellos:
¡Ele!

Ellas:
Va la gente tole que tole.

Ellos:
¡Ole!

Ellas:
Y los coches y tranvías
van todos llenos
de bote en bote.

Todos:
A las becerradas
¡mi alma!
vienen a porfía
¡mi vida!
todas las monadas
que tienen manía
por la torería.
Vienen con empeño
¡salero!
a ver si el que mata
¡garata!
tiene duro el ceño
y tan mala pata
que nos da la lata.

(El señor Ventura, contrariado porque a pesar de la bulla no vende nada, se sienta distraído entre el grupo, y la Torera que canta el siguiente número, le utiliza para sus experimentos.)

Torera:
Es el primer espada
de la corría,
un oficial, señores,
de barbería,
Y con los parroquianos
sabe el señor Sidoro,
al tiempo que los sirve
jugar al toro.

(La Torera se tercia el mantón y con mucha sal va hacia el señor Ventura, a quien saluda como al Presidente los toreros en la plaza. Cambia el mantón por el trapo blanco que el señor Ventura tiene sobre el hombro, y comienza el toreo.)

Torera:
(Recitado.)
Usté perdone, amigo… Afeitar, ¿Verdá?
(Cantando y haciendo lo que indica la letra.)
Y sacudiendo
el peinador,
se ejercita en los larces de capa
el matador.
Primero con la brocha,
después con la navaja
simula que a los toros
lancea, pica y raja.
La bacía y la brocha
para lavar
es un par al cuarteo
que va a clavar.
Después con gran finura
le pasa de muleta
en tanto que recorta
al hombre la melena.
Y cuando ya le avía,
dice el gachó:
«¡Hasta los mismos rubios!
¡¡Ese soy yo!!»
(Le recoge el paño y puesto al brazo da una vuelta al ruedo saludando. Después deja el paño, coge el mantón y hacen mutis todos por la izquierda, cantando.)

Ellas:
A los toros de Vista Alegre.

Ellos:
¡Ele! etc.

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