CUADRO PRIMERO
Una sala del interior del harén, cerrada en el fondo por dos grandes tapices. A derecha é izquierda, puertas.
Al levantarse el telón aparecen las mujeres del harén sentadas en cojinetes. Unas fuman, otras toman café. En primer término izquierda, derecha y centro se hallan, respectivamente, distinguiéndose de las demás por sus trajes ricos y vistosos, Zoraida, Zulima y Sobeyha.
Nº1. Coro de odaliscas
Todas:
Dormir y bailar,
beber y soñar
con dichas de amor;
tendidas fumar,
y olvidos cantar
de nuestro señor.
De las odaliscas
este es el destino,
esperando siempre
que el dueño se digne
hacernos un mimo.
¡Cuánta flor
aquí se consume
sin que nadie aspire
su fragante olor!
Zoraida:
Bella sultana
soy del harén,
la favorita
de mi señor,
pero la dicha
jamás tendré,
que amante anhela
mi corazón.
Sobeyha:
Árabe de ojos negros,
ven á mis brazos,
que el fuego del desierto
para ti guardo.
Zulima:
Hermoso eunuco
me guarda a mí,
y amor ardiente
por él sentí.
(Zulima se pone en pie y danza.)
Todas:
Imposible
es la pasión
de mi triste
corazón,
la nostalgia
del placer
siento dentro
del harén.
(Al terminar el número se oye un golpe de platillo.)
Nº2. Canción de Zulima
Zulima:
Las aguas transparentes
en las que se vertieron
esencias de la Arabia
esperan nuestros cuerpos.
Pomadas que embellecen
nuestra rosada piel
nos frotan las esclavas
con un suave vaivén.
(Balanceándose.)
Y en tanto adormecidas
sentimos con afán
que sólo nos contemple
la mirada de Alá.
Alá, Alá,
¡pues alá!
Todas:
Las aguas transparentes
en las que se vertieron
esencias de la Arabia
esperan nuestros cuerpos.
Pomadas que embellecen
nuestra rosada piel
nos frotan las esclavas
con un suave vaivén.
(Balanceándose.)
Y en tanto adormecidas
sentimos con afán
que sólo nos contemple
la mirada de Alá.
Alá, Alá,
¡pues alá!
Nº3. Quinteto cómico
Las tres:
Al salir del baño
nos llama el Sultán,
veamos qué quiere
su gran majestad.
Torcuato:
Lo que dijo el genio
es una verdad,
porque yo he perdido
la movilidad.
Sultán:
¡Cómo se ha quedado!
ija, ja, ja. ja, ja!
esto me divierte.
Torcuato:
¡Si será animal!
Las tres:
Señor, ¿para qué nos quieres?
Torcuato:
|Ay, Alá, qué tres mujeres!
Sultán:
(a Zoraida)
Tu danza más bella.
(a Sobeyha)
Tu mimo más blando.
(a Zulima)
Tu canción más dulce.
(a las tres)
Vais á dedicar
a ese hombre que inmóvil
nos está mirando;
hermosas sultanas
podéis empezar.
(Sobeyha se coloca al lado de Torcuato y Zoraida se dispone a bailar.)
Zulema:
Una canción de amores
que es verdadera,
linda como las flores,
de primavera
voy á cantar.
Zoraida:
Voy a bailar.
Sobeyha:
Voy a mimar.
Torcuato:
¡Y yo a estallar!
(Cada una haciendo lo suyo.)
Zulema:
Gentil como una palmera
y más hermosa que el sol.
Sobeyha:
Mi sol.
Zulema:
Una morita hechicera
por un infiel sintió amor.
Sobeyha:
Mi amor.
Zulema:
Era el cristiano arrogante
y al punto la empezó a amar,
pero tardó en ser su amante
por lo que voy a contar.
A aquella mora quería un genio
y en el momento que conoció
que su morita tenía dueño
un maleficio sobre él echó.
El huía de la mora
y ella iba siempre detrás
y tendiéndole los brazos
exclamaba: ¡ven acá!
¡Que la dicha en mis brazos
encontrarás!
Las tres:
¡Ven acá,
que la dicha en mis brazos
encontrarás!
Zulema:
Tanto insistió,
que más que el maleficio
pudo el amor.
Las tres:
¡Ven acá,
que la dicha en mis brazos
encontrarás!
Ven… ven… ven acá.
(las tres hacen mutis por izquierda y Torcuato recobra la movilidad.)
CUADRO SEGUNDO
Salón de ensayos del Palacio de Cristal de París. En el fondo, colgada de la pared, una panoplia con armas. En lateral derecha una chaisse-longue. Puertas al foro y laterales.
Nº4. Can-can
Nº5. El número de los turcos
Turco:
un abrazo.
Turca:
Es imposible.
Turco:
Un abrazo.
Turca:
Es terquedad.
Turco:
Un abrazo.
Turca:
Si lo quieres
lo tienes que ganar.
Si un guerrero
de amor quiere triunfar,
tan sólo con halagos
la plaza rendirá.
Turco:
¡Amor mío, yo te adoro
con ardiente frenesí!
Turca:
Esos tires son muy poco
para poderme rendir.
Turco:
Yo soy un parlamentario,
que pide tu rendición.
Turca:
Pues así no me someto,
que a mí me rinde el cañón.
Turco:
Ya va á estallar
mi corazón,
y va a rendirte
en la explosión.
Turca:
Esa explosión
no llega aquí,
pues de su alcance
sabré salir.
Gánalo.
Turco:
Voy por él
sin tardar.
Turca:
Anda, pues,
gánalo.
Turco:
Voy por él,
voy por él.
Un abrazo.
Turca:
Cuantos quieras.
Turco:
Un abrazo.
Turca:
Muchos más,
que la plaza ya rendida
por tus fuegos está.
Turco:
Mi encanto.
Turca:
Mi alegría.
Los dos:
Es una gran verdad,
que entre dos que se adoran
la dicha es abrazar.
Nº6. Kake-wak
A compás, con pasos menuditos y graciosos movimientos, aparecen cuatro doncellitas francesas pulcramente vestidas y con pequeñas cestas al brazo, como si fueran a la compra Con gestos picarescos, percatadas de que las siguen, puestas en fila, avanzan hasta el primer término.
Cuando se indica en la partitura, aparecen cuatro soldados franceses, que, con pasos exagerados y movimientos grotescos, se coloca cada uno delante de una doncella y puestos de rodillas las ofrecen su cariño
llevándose las dos manos al corazón Ellas, riendo, expresan que no es amor, sino dinero lo que quieren y al ver el desaliento de sus pretendientes, burlándose y coqueteando, dan una vuelta alrededor de ellos, que siguen de rodillas.
Los soldados se ponen en pie y manifiestan que, a falta de dinero, tienen alegría, para lo que bailan unos pasos de cancán, pero las doncellas, sin atenderles, hacen una evolución con un paso de kake wal, aunque seguida cada una por un soldado, quedando así situados en lateral derecha.
Cuando se indica en la partitura, llegan cuatro oficiales que se sitúan en lateral izquierda. Al verlos se aterran cómicamente los soldados, que, a grandes zancadas, van al foro, dan media vuelta sobre la izquierda, saludan militarmente y quedan frente al público. La brusquedad de los oficiales se trueca en amabilidad á la vista de las doncellitas, a las que se acercan ofreciéndolas (sin arrodillarse) su amor.
Ellas, como a los soldados, dicen que lo que desean es dinero; los oficiales desilusionados se separan de ellas, colocándose en primer término frente al público. Las doncellas se proponen su conquista, dejan las cestas en el suelo y vienen cada una al lado de un oficial.
Con cara de picardía, les miran por el lado derecho y al verlos despreciativos hacen, sucesivamente, gracioso mohín de enojo, un ligero movimiento de caderas, dan una palmadita de enfado y una patadita; pasan al lado izquierdo y repiten el juego. Entonces, con cara mimosa, dan una vuelta alrededor de ellos, que terminan por ablandarse, y tomándolas por el talle, mareando un kake-wal, hacen mutis por segundo término izquierda.
Los soldados con caras compungidas se contemplan un momento, recogen las cestas abandonadas y hacen mutis tras de las doncellas y de los oficiales.
Ruego muy encarecidamente al Director, que al poner este número, lo haga con especialísimo cuidado, procurando que revelen las doncellas gracia y picardía, y los oficiales delicadeza y corrección. Los soldados siempre grotescos. Todos los movimientos han de ser marcadísimos y a compás. Principalmente el mutis de los soldados debe cuidarse para que resulte lo más cómico posible. Los oficiales llevarán guante fino blanco y los soldados, guante recio de lana, blanco ó verde.
CUADRO TERCERO
Gran salón de pruebas del taller de ropa blanca titulado «El Buen Gusto», en Madrid. Puertas al foro y laterales. Sobre una de ellas un rótulo que diga: «Talleres».
Al levantarse el telón, la escena está sola. Entran al compás del pasodoble el coro de modistas, con mantones de pico.
Nº7. Pasodoble
Coro:
Somos las oficialas
de estos talleres,
llamados «El Buen Gusto»,
donde hallarás
rincones misteriosos,
ropa y mujeres,
que de seguro todo
te agradará.
Con el mantón de pico
por Madrid vamos,
derramando la gracia,
vertiendo sal,
y a los hombres de calle
nos los llevamos,
oyendo sus piropos
sin escuchar.
(Haciendo el diálogo.)
-Es usted, alma mía,
lo más gracioso
que he visto yo.
-Y usted, chulo aburrido,
tiene asaúra
para venderla
al por mayor.
-¿Quiere que la acompañe?
-No necesito de institutriz.
-íSeré fiel como un perro.
-Eso de perro,
viendo su cara
sí lo creí.
Y así, con chicoleos y con donaires, con chistes, con ingenio, con mucho aquel, se quedan los panolis que nos persiguen burlados y sin ganas para volver.
Y al llegar los domingos, en la Bombilla, al compás del manubrio y a plena luz, nuestra sana alegría la desbordamos borboteando risas y juventud.
(Hacen mutis por derecha al compás del pasodoble.)
Nº8. Farruca
Botones:
Cuando entra en «El buen gusto»
un dependiente nuevo,
ha de dar a los otros
una prueba de ingenio.
Es esta la costumbre
y te has de someter.
Torcuato:
Una farruca nueva
al punto cantaré.
El farruco a la farruca
se aproxima
y ella casi cae de espaldas
de tanto como él se arrima.
Vas á tirarme, farruco,
dice ella con emoción:
a tirarte, farruquilla,
eso es lo que quiero yo.
Mire usted, salero,
vea usted sandunga
y cómo me muevo
cuando bailo la farruca.
Botones:
(Bailando.)
Mire usted, salero,
etc.. etc.
Nº9. Aguacate
Modistas:
Vamos a ensayar el baile
que está de moda en Madrid,
una mezcla de machica,
de tango y de garrotín.
Es un baile sugestivo,
es un baile original,
que se llama el aguacate,
cate, cate y agua va.
