Ideal festín partituras

Decoración: Jardín del restaurant «Ideal-festín», situado en la Bombilla. En el lateral derecha la puerta de entrada de una edificación destinada a comedores, con un cartel en el que se ve una mano pintada y el siguiente letrero bien legible: paso a los comedores. El que no sepa leer que siga la indicación de la mano. Por detrás, y hacia el foro, término libre. En el lateral de la izquierda un edificio o pabellón, destinado a vivienda del dueño y cocinas. Al foro empalizada llena de plantas trepadoras y puerta con una muestra o rótulo del establecimiento. En escena veladores, mesas, sillas y un aparato báscula de medir la fuerza, con balón de cuero. Este aparato estará descompuesto y la caja donde habitualmente tiene construida la esfera indicadora, será practicable, es decir, no tendrá esfera.

Preludio

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Nº1. Tango de la parentela

Invitada:
(Marcando mucho la ese, algo turbada y sin naturalidad en los ademanes, como esas niñas cursis que por primera vez en su vida se deciden á producir hilaridad con una diablura.)
Mi mamá…

Coro:
Su mamá.

Invitada:
Mi mamá tuvo seis hijos
en tres años de casá.

Coro:
¡Su mamá!

Invitada:
Mi mamá.
Y en los tres años siguientes
tuvo otros seis mi mamá.

Coro:
¡Camará!

Invitada:
Mi mamá.
Y a los siete años su esposo
al verla en cinta otra vez…

Padrino:
¡Anda diez!

Coro:
¡Anda diez!

Invitada:
Compró un cuchillo de monte
y se rebanó la nuez.

Coro:
Pues así terminó de una vez.

Invitada:
Y mi mamita,
que vio que quedaba
la pobre sólita,
pues no se achicó.

Coro:
¿Conque no?

Invitada:
Y fue y se casó.

Coro:
Se casó.

Invitada:
Y de este enlace,
después de que el otro
requies cantin pace,
cuando un añito pasó,
¡ay. ay! vine al mundo yo.
Mi abuela…

Coro:
Su abuela…

Invitada:
Fué lo mismo que mi madre
pa eso de la parentela.
Y lo mismo que mi abuela
fue mi tara, tara, tara,
tara, tara, tarabuela.
(Baila jaleada por todos.)

Coro:
¡Arza!
Sí que son estas señoras
la primera proporción.
¡Duro!
Pa el que tenga seis mil reales
y dos mil de retención.
¡Venga!
El que tenga una señora
con esta fecundidad…
¡Dale!
Si se pega cuatro tiros
no hace una barbaridad.
(Palmas y voces jaleando a la que baila. Mucha animación hasta el final del número.)

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Escena VIII

Olazagutia, que cruza la escena hacia el foro, un cabo y cuatro tambores de infantería (mujeres los cinco) que entran por el foro izquierda tocando desde lejos. Olazagutia, al oír los primeros redobles de tambor, es tan sordo que no adivina de dónde proviene el ruido, cree que truena, mira al cielo con asombro y extiende el brazo á ver si llueve.

Nº2. Pasodoble y zortzico

Cabo:
Pasad, muchachos,
venid acá.

Olazagutia:
Son los tambores,
qué gusto da.

Cabo:
El sol es fuego,
quiero beber,
pero en la boca
de una mujer.

Olazagutia:
Tambor que buscas el amor,
tu ritmo me hace recordar
aquel zortzico encantador
que en mi país oí tocar.

Cabo:
De infantería soy
para servir al rey,
y siempre alegre estoy,
porque es mi ley.
Si miro a una mujer
hermosa como el sol,
el alma siento arder.
¡Soy español!

Tambores:
De infantería soy, etc.
(Evolucionan acompañando con los tambores. Después los dejan donde no dificulten la acción para el baile final del número.)

Cabo:
Desde lo alto del monte
viene a ofreceros una mujer,
una mirada, un beso
y un jarro de agua para beber.
«Dame un poquito de agua
al borde del camino.»

Olazagutia:
«Espera, miquelete,
la sagardúa es mejor que el vino.»

Cabo:
«El agua que me diste
en fuego se tornó.»

Olazagutia:
«Es que tengo Altos Hornos
dentro, muy dentro del corazón.»

Todos:
Muchachas vizcaínas,
que son divinas
y encantadoras,
dejan a los soldados
enamorados
a todas horas.
Ir á Vizcaya quiero,
porque de amor me muero
por una niña hermosa y gentil
que brilla más que un lucero.

Cabo:
Por eso dice mi tamboril:
¡Ay, neska, cómo te quiero!

Tambores:
Ven, muchacha, a bailar.
Al pasar, la mano
te he de apretar.
(Bailan en rueda imitando el aurreskú y lanzando los gritos peculiares de la región)

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Nº3. Cuplés de Generoso

Generoso:
(Recitado. Al público, como si le insultasen.)
¿Quién? ¿A mí? ¿Ese?… ¡Quiá!

(Cantado.)
Yo soy uno que si alguno
le pusiera así la faz,
le dejaba yo los hígados
para hacer paté foagrás.
¡Paf! (Con rabia.)
Que en el Este y en el otro
tengo yo más enterraos
que alfileres dan por cinco
mil pesetas al contao.
(Con tono tenebroso, cavernoso y casi religioso.)
Y todo el que conmigo se haga el sonso,
le dejo enseguidita pa un responso.

(Recitado furioso.)
¡¡¡Ah! ¡¡¡Maldita sea mi estampa!!!

(Cantado.)
¡Remoño! ¡Recorcheta!
¡Repúa! ¡Repeineta!
Si alguno me hace a mí
ni tanto así, le dejo ahí.
¡Refajo! ¡RebotonesI
¡Relija! ¡Repontones!
Miradme con cuidao,
porque si no habéis acabao.

(Nuevo paseo frenético. Recitado al público.)
¿En qué fila? ¿En aquella?… ¿A mí?… ¡Mentira!

(Cantado.)
El cochino, sinvergüenza,
del señor don Baltasar,
que me tiene hace año y medio
una cuenta pa pagar.
¡Paf!
Ahora mismo me la paga
ó le doy así en la sien,
y le pongo el cerebelo
como un tarro de col-crem.
(Con el mismo tono lúgubre de antes.)
Dos duros me debía mi amigo Aurelio
y ayer fuimos al Este para el sepelio.

(Recitado furioso.)
¡¡¡Ah!!! ¡¡¡Malditas sean mis entrañas!!

(cantado.)
¡Remoño! ¡Recorcheta!
¡Repúa! ¡Repeineta!
Si alguno me hace a mí
ni tanto así, le dejo ahí.
¡Refajo! ¡Rebotones!
¡Relija! ¡Repontones!
Miradme con cuidao,
porque si no habéis acabao.

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Nº4. Seguidilla y dúo de Elisa y Sebastián

Tenor:
(Dentro por la derecha.)
Dos que se quieran de veras
y que se van a casar,
si queda muda la suegra,
esa es la felicidad.

Voces:
(Recitado.)
¡Olé!

Uno:
¡Viva el padrino!

Todos:
¡Vivaaa!

Tiple:
(Cantado.)
Si es el marido borracho,
si es pendenciero y matón,
y es jugador y tié líos…
¡tírate por el balcón!

Voces:
(Recitado.)
¡Olé!

Uno:
¡Venga mechuza!

Sebastián:
(Cantado.)
Nena,
esas coplas me dan pena,
me dan pena, me dan frío
al perder un amor que era mío.

Elisa:
Mira
que en vez de reír suspira
el cantar que habla de amores
pues cantan con él mis dolores.

Sebastián:
Nena,
el dejarte me da pena,
me da pena y amargura
porque fue tu querer mi locura.

Elisa:
Calla,
que en mi pecho amor estalla,
que te adoro, que te quiero
que sin tu cariño yo muero.

Sebastián:
Un amor me dio la vida
y otro amor me lo ha quitado,
el amor que aquí me dejo
y el que llevo aquí clavado.

Elisa:
A tu lao dichosa
siempre viviría.

Los dos:
Al irme á casar
yo pensaba morir de alegría.
Una mañanita
en una mañuela,
con los dos padrinos,
como es de rigor,
mucho más alegre
que una castañuela
yo iría contigo
al altar mayor.
Le diría al cura
que de amor me muero
y nuestras dos manos
al ir a juntar,
en viendo las ansias
con que yo te quiero
hasta el mismo cura
nos iba a envidiar.

Elisa:
No me digas eso,
porque tus palabras
son triste recuerdo
de nuestro querer.
No hay más alegría
no hay más ilusiones;
todo ha concluido
para no volver.

Sebastián:
¡Qué pena! ¡Qué pena!
Todo se acabado
para no volver.

(Mudos y tristes, inclinan la cabeza para ocultar su dolor. Contrasta con esto la animación de la boda dentro.)

Tenor:
(Dentro.)
Tiene la novia unas ligas
que no las quiere lucir,
y tiene el novio una cosa
que no se puede decir.

Uno:
(Recitado.)
¡Olél ¡Viva la juerga!

Otro:
Pero ese almuerzo, ¿no viene?

(Carcajadas y gran entusiasmo en el salón donde está la boda.)

Sebastián:
(Despidiéndose con pasión de Elisa.)
Adiós, mi vida, mi gloria,
que no te olvides de mí.

Elisa:
Tu amor lo guardo en el alma.
Y mi alma se queda aquí.

(Se separan. Sebastián se va por el foro derecha. Elisa intenta seguirle conmovida. Al fin rompe en sollozos de angustia La gente de la boda sigue con animación su vocerío y entusiasmo,)

Sebastián:
(Lejos. Con amargura.)
Nena,
el dejarte me da pena,
me da pena, me da frío
al perder un amor que era mío.

Elisa:
Llora
la mujer que a un hombre adora
si se lleva sus amores
dejando pesar y dolores.
Calla,
que si te oigo más me muero
porque no puedo llorar
ni matar
la amargura de esta pena,

Sebastián:
(Lejos.)
¡Nena!

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Cuadro segundo

Telón corto representando el exterior de una casa de compraventa mercantil. Puerta al foro.

Salen las chulas elegantemente vestidas, con grandes sombreros y abrigos de verano, sombrillas y bolsos de moda.

Mutación

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Nº5. Escena y chotis

Ellas:
¡Ay… ay… ay!…
¡Ay, qué insoportable es el calor!
¡Ay, qué nochecita tan cruel!
Siento los espasmos del amor
sólo porque estoy muy lejos de él.
¡Ay, qué ordinario está Madrid!
Hace un bochorno tropical.
Voy a marcharme por ahí
a una playita septentrional.

(Entran en la casa de préstamos, y asoman por el lateral derecha los Chulos, que estaban acechando.)

Madera:
¡Han entrao!

Chulos:
¡Han entrao!
En la casa de empeño.

Madera:
Han dejao.

Chulos:
Han dejao.
Varias prendas al dueño.

Madero:
Y han sacao.

Chulos:
Y han sacao.
Los mantones chiné.

Los tres:
Así quiero yo ver a mi moza,
pa luego en la Bombi
bailar un tuesten.

(Salen ellas con mantones de Manila, sin sombreros, ni abrigos, ni sombrillas. Se acercan á ellos hasta quedar reunidos por parejas.)

Ellos:
Chulona.
Estoy muerto y enterrao
desde que vi tu persona.

Ellas:
Vidita.
Yo tengo el alma de chula
y el postín de señorita.

Ellos:
Salero.
Con mantón me gustas mucho,
mucho más que con sombrero.

Ellas:
Serrano.
Toma tres duros y pico
pa que seas tú el pagano.
Ven, que te convido yo a cenar.
Toma una manuela pa correr.
Y si hay un manubrio pa bailar…
lo demás lo puedes suponer.

Ellos:
Con un manubrio tú
te pones vis á vis
con todas las etoiles
bailatoiles de París.

(Ellas marcan el baile mientras ellos las contemplan.)

¡Ole!
¡Ahí te dolé!
Anda, niña, continúa
pa que no se salga el trole.
¡Duro!
Yo te juro,
que si sigues de esa forma
voy a verme en un apuro.

(El mismo juego anterior bailando ellos.)

Ellas:
¡Qué exagerao!
Pues si estás apurao,
la tila pa los nervios
siempre da buen resultao.
No seas guasón
y ten educación,
a ver si puén hacerte
caballero del Toisón.

Ellos:
¿Yo del Toisón?

Ellas:
Pues claro está.

Ellos:
¿Yo del Toisón?
¡Ja, ja, ja!
¡Chulona! etc. etc.

Madero:
(Recitado. Al tiempo del mutis.)
Fea!

La bella Tanguito:
¿Yo? ¡Jesús!

Madero:
Verás qué menús.

La bella Tanguito:
¿Pedirás champán?

Maduro:
Champán y chartrús.

(Mutis por la izquierda cogidos del brazo por parejas. Antes de terminar la orquesta se oye un beso fuera de escena.)

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Cuadro tercero

Salón de «Reservados» del Restaurant «Ideal-Festín». Estos reservados lo forman unos tabiques divisorios imitando madera pintada, de menos de dos metros de altura. En la mitad anterior de la escena, dos cuartos reservados, abiertos para el público, y separados entre sí por un pequeño tabique que deja paso por delante del proscenio. Por la mitad posterior de la escena que cubre el tabique divisorio, sirviendo de foro a los dos cuartos de delante y atraviesa la escena por el segundo término, se suponen otros cuartos. En ellos habrá unas sillas donde subirán los ocupantes de dichos reservados de atrás en el momento que se indica en el diálogo. Es de noche. Luz eléctrica.

Nº6. El cuplé del automóvil

Tanguito:
Tiene Pepa un automóvil
que le ha regalado un chepa.

Ellas:
(imitando la bocina del automóvil.)
¡Pepa! ¡Pepa!

Ellos:
(lo mismo.)
¡Pepa! ¡Pepa!

Tanguito:
Y ella se ha puesto tan ancha
que es posible que no quepa.

Todos:
¡Pepa! ¡Pepa!
Que es posible que no quepa.

Tanguito:
Cuando vaya por la calle Pepa
con el auto que la han regalao,
que por cerros y montañas trepa,
nos quedaremos maravillaos.
Porque dicen que es un landolete
que me gasta una carroseri,
que por dentro paice un gabinete
de lo poquito que hay en Madrid.

Todos:
¡Ay, sí, sí, sí, sí, sí!

(Mientras los demás simulan dirigir un auto, incluso Olazagutia y Presuroso que emplean bandejas a guisa de volantes.)

Tanguito:
¡Pepa! ¡Pepa!
Que nadie lo sepa,
que ese auto que tienes
te lo ha dado un chepa.

Todos:
¡Pepa! ¡Pepa!
Mucho mejor es
que digas que el auto
te lo ha dao un señor Marqués.

Tanguito:
Va la Pepa despreciando
a la gente que la increpa.

Ellas:
(Como antes.)
¡Pepa! ¡Pepa!

Ellos:
(igual.) ¡Pepa! ¡Pepa!

Tanguito:
Porque dice que lo gasta
por ser de muy buena cepa.

Todos:
¡Pepa! ¡Pepa!
Por ser de muy buena cepa.

Tanguito:
Ayer tarde por el Matadero
iba en auto muy repantigá,
cuando vio la Pepa al fosforero
con quien estuvo medio arreglá.
Le mandó al instante que subiera;
con el pito le tocó al chofer,
y salieron por la carretera
alzando un polvo que había que ver.

Todos:
¡Ay, sí, sí, sí, sí, sí!

Tanguito:
¡Pepa! ¡Pepa!
Que nadie lo sepa, etc.

(Con la última parte del número, hacen mutis los chulos y chulas por la izquierda.)

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Nº6 b. Final

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