La venus de piedra partitura

CUADRO PRIMERO

Trastienda, que sirve de obrador, en un establecimiento de abaniquería, en el que se alquilan disfraces para máscaras. Al foro izquierda gran puerta de cristales por la que se ve la tienda. A derecha
e izquierda puertas practicables. Por la escena hay algunos maniquíes con disfraces varios, primer término izquierda uno con mantón de Manila, y fondo derecha otro con un Pierrot. En la lateral derecha, entre ambas cajas, un pequeño escritorio, con su banqueta alta. A la derecha de la puerta de entrada un espejo grande, de cuerpo entero, con jardinera al pie. En ambos lados de la escena bastidores con caretas diferentes. Ocupando todo el lado derecho de la escena y en segundo término, un par de mesas costureros propias de taller, y sillas de todas clases, abundando las bajas. Piezas de tela, metros, agujas, hilos, trajes y capuchones a medio confeccionar, etc. Es de día. La acción se supone en el primer día de Carnaval. Detalles á juicio del pintor escenógrafo.

Preludio – Seguidillas

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Escena segunda

Al levantarse el telón todas están sentadas, trabajando. Todas se levantan, dejan las labores y arriman al fondo las mesas y sillas. En el número que viene, siempre que haya que figurar el redoble, estarán las Oficialas una detrás de otra, en una o más filas, para golpear con las manos en la parte posterior de la que va delante Carrillo… en libertad. El resto del número en Cake-walk, con figuras y pasos a gusto del Director, hasta el desplante final, frente al público.

Nº1. El chachachá – Cakewalk

Carrillo:
El Chacachá, que en Nueva York
y en Liverpol hace furor,
es un Kei vol original
que baila allí la gente
principal.

Ellas:
El Chacachá, que en Nueva York
y en Liverpol hace furor,
es un Kei-vol original
que es de un efecto colosal.
Y en Stambul y en Nueva York
y en Liverpul y en Portugal,
lo baila así la gente
principal.

Carrrilo:
Izquierda.
(Todas se colocan mirando a este lado.)
El parche aquí, que es lo esencial,
ponéis vosotras sin rubor,
y contribuye por igual
para el redoble un servidor.
El instrumento musical
es de un efecto superior,
pues con las manos hago igual
que el que redobla en un tambor.
(Golpea.)
¡Vaya unos tambores
retesuperiores
para hacer un redoblito!

Ellas:
Pero redoble
muy despacito.

Carrillo:
Paso redoblado
pa que el enemigo
no se salga con la suya.

Ellas:
Tran-tran-tran-tero.

Todos:
¡Valiente bulla!

Carrillo:
Con mucha finura
dad a la cintura
un ligero contoneo,
y prevenidas
porque os arreo.
(Dando un golpe a la que está más próxima.)

Ellas:
No se ciegue usté arreando,
que no pega usté en blando.
¡Qué bonito! ¡Qué elegante!
;Qué atrevido Cake-walk!
¡Qué armonioso, cadencioso
y además qué original!
¡De seguro que este Cake
se va a hacer universal,
porque es de una novetete
colosal!

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Nº2. Polka – intermedio

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Cuadro segundo

Paseo público en tarde de Carnaval. Telón en el que se ve la perspectiva del paseo. A la derecha, tribuna pequeña, pero practicable. A la izquierda, puesto de refrescos. Ambas cosas en segundo término.

Escena II

Ocho segundas tiples, que forman la comparsa de Las aguadoras; traje de maja, con volantes y redecilla a la cabeza. Sacan un cántaro y un vaso cada una. Evolucionan y quedan frente al público.

Nº3. Comparsa de aguadoras

Isabel:
Soy la aguadora castiza,
que al que la pida, da el agua,
y si usté cree que es de gua-gua,
puede preguntarles
á toos los sedientos
que andan por Madrí.

Aguadoras:
Como que es la gachí
lo más fino de aquí.

Isabel:
Yo cojo mi cantarillo;
y salgo de Maravillas
y me voy a las Vistillas
luciendo la enagua
y ofreciendo el agua
como yo me sé.
Y si al paso un gachó
dice «Espéreme usté
en el Prao, yo le digo…
¡Agua!

Aguadoras:
¡Agua!

Isabel:
Aguardando estaré.
Llevo el agüita del Berro
que está muy fresquita
y está transpareverevente
y sirvo el agua al que quiera
con azucarillos
y con aguardieverevente.
El que esté como una fragua,
achicharrao de calor,
que me pida un vaso de agua
que para estos casos
do hay nada mejor.

Aguadoras:
Llevo el agüita del Berro,
etc., etc.

Isabel:
Trágala-trágala-trágala,
trágala, que es agua fina.
Trágala trágala-tragala,
trágala, que es cristalina.

Todas:
Trágala- trágala-trágala,
etc., etc.

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Escena III

Nueve contrabandistas con manta y pañuelo a la cabeza; el trabuco lleva en el cañón un pequeño güiro con una baqueta pequeña, para hacerlo sonar, y en el gatillo un canuto perforado, con uno de los extremos de panel de seda, para cantar apoyándolo en la boca en los momentos que se indique. Fuera de lo marcado en la partitura, evolucionan a gusto del director de escena. Salen por la izquierda.

Nº4. Comparsa de bandidos

Todos:
Somos la feroz partida
del «Requetecondenao»,
que más de una vida
hemos arrancao.
A los pobres cortijeros
los tenemos asustaos,
porque somos todos
unos desalmaos.
Terrible partida
forman estos diez,
que unos son de Estepa
y otros de Jerez,
y juegan su vida
una y otra vez,
y al vernos la gente,
dicen: ¡Anda diez!

Carrillo:
Y en Lucena y en Montilla,
Marmolejo y Arjonilla,
cuando nombran la cuadrilla
andan toos de coronilla.

Todos:
Y en Lucena y en Montilla,
Marmolejo y Arjonilla,
al mirarnos, claro está,
hacen ;Ah! ¡Ah! ¡Ah! |Ah!

Carrillo:
La vida y milagros
de Pedro Lucientes,
el gran bandolero,
en este romance
lleváis referido,
por poco dinero.

Todos:
La vida y milagros
de Pedro Lucientes,
el gran capitán,
que tuvieron el «Sapo» y el «Rana»,
el «Tigre» y el «Lobo»,
y el «Orangután».
(Tocan el güiro y luego se colocan los trabucos como si fueran guitarras.)

Carrillo:
No tenía los diez años,
y, un domingo por la tarde,
le pegó dos puñaladas
a su pobrecita madre.

Coro:
¡No he visto en mi vida
mayor criminal!
¡Recontra, qué bruto!
¡Rediéz, qué animal!

Carrillo:
Y a su tío Sinforiano,
cuando vino a sujetarle,
le sacó los higadillos
y los puso con tomate.

Coro:
¡Qué feroz!

Carrillo:
Y con un cuarto kilo de arroz.
Y a sus tías Carmela y Rosario,
después de matarlas
de un modo ordinario,
de la lengua de las pobrecillas
se hizo un picado
para albondiguillas;
y a su hermanito Fermín
las mantecas le sacó,
y se hizo media tostada,
y la untó, la mojó y la comió.
Estas son las hazañas
de Perico Lucientes
que ha dejado en mantillas
a don Diego Corrientes.

Todos:
Laralalá,
laralalá, etc.
(Finalizan tocando en los canutos.)

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CUADRO TERCERO

Comedor reservado, elegantísimo, en el Restaurant Japonés. La habitación no tiene más puerta que la del foro y ésta ha de cerrarse con llave, a su tiempo. Las paredes y los muebles son de estilo japonés, así como el mantel y los adornos de la mesa preparada en el centro para tres cubiertos, y la de otra mesa, con servicio y botellas de todas clases, que estará a la izquierda del foro. El mantel de la mesa del centro, cubre por completo la mesa y llega al suelo por los cuatro extremos. A la derecha de la escena una chaise-longue. Iluminación espléndida, y una gran profusión de flores por todas partes. En fin, un verdadero nido, preparado para una primera cita de amor. Perchero en el rincón de la derecha, sillas, etc.

Escena II

Isabel viene cubierta con un dominó de raso rojo y una careta de alambre; tiene puestos guantes blancos y trae en la mano un bolso grande de la misma tela que el dominó. ¡Ojeda, viene vestido de frac y exageradamente acicalado y Carrillo, como en el cuadro anterior, pero sin las narices. No hay que decir que Ojeda viene estallando de satisfacción.

Final

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