Aquella noche azul (1945)
Texto: Antonio Paso Díaz
Mazurca de Cayetana
Colegiales:
¡Señorita, señorita!
Cayetana:
¿Qué quieren? Diganme.
Colegiales:
Contemplarla y adorarla
y saber quién es usted.
Cayetana:
Si no piden más que eso
enseguida lo diré.
Colegiales:
La adoramos,
la escuchamos.
Cayetana:
Pues entonces, síganme.
Yo soy la Cayetana,
Cayetana,
la más larga
y más cabal.
Colegiales:
Parece más que Caye,
por su lindo talle,
una plaza real.
Cayetana:
En la calle
de Cabestreros
nació este cuerpo juncal,
y el cura me bautizó
con media arroba de sal.
Mi mamita
en la Cebada
vendía churros y anís,
y mi papito
tenía un puesto
de pirulís.
Colegiales:
Cayetana la pirulera
te llaman por eso a ti
y tienes garbo y aquel
de tu castizo Madrid.
Cayetana:
Yo me río de mi sombra
pues no tengo penas
y me adorno con claveles
y con yerbabuena.
Colegiales:
Por tu gracia y tu salero
mozita me muero
y en tus ojos encendidos
escondido va un querer.
Cayetana:
Ah! Soy madrileña de rango
clara como una mañana,
la emperatriz soberana
del barrio que me crió.
La vida nunca me apura,
yo sólo tengo alegría,
pero la culpa no es mía
la culpa es del cura
que me bautizó.
Colegiales:
Es madrileña de rango
clara como una mañana,
y es de su barrio la soberana
del que la ve.
Cayetana:
Es Cayetana
la pesadilla
de Lavapiés.
Colegiales:
¡Ay Cayetana bonita!
¡Ay Cayetana salda!
Cayetana:
Menos guasita
con tanta Caye
porque esta calle
no la pisa usted.
Colegial:
¿Que no?
Cayetana:
¡Que no!
Amén.
