La tierra de María Santísima (1915)

Género: Fantasía andaluza.
Texto: José García Rufino y F. Palomares.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: Septiembre de 1915, en el Cervantes de Sevilla.
Intérpretes del estreno: Señorita Pozuelo, señorita Vela, señorita Bordás, señora Guerra, señor Ángeles, señor García Romero, señor Ulivarri, señor Acencio. Escenografía: Castells y López Gales.
El libro original de Benito Más y Prat (1891) era una recopilación de crónicas de viaje, descripciones líricas y estampas costumbristas. No tenía una trama teatral. En 1915, el dramaturgo y periodista sevillano José García Rufino, junto a Francisco Palomares, tomó la atmósfera, el título y el espíritu de esa Andalucía idealizada para crear un libreto teatral en un acto estructurado en varios cuadros. La prosa descriptiva se transformó en diálogos chispeantes, humor andaluz y situaciones escénicas vivas.

En 1891, el libro había impactado a los lectores también gracias a los dibujos y grabados de José García y Ramos. Para la versión de 1915, esa propuesta visual dio el salto al escenario mediante grandes decorados corpóreos y telones pintados. Los tipos populares que García y Ramos dibujó en papel (cigarreras, toreros, majos) cobraron vida en el teatro a través de actores, cantantes, bailaores y figurines de vestuario inspirados directamente en la estética del libro.

La obra es una fantasía de costumbres andaluzas que, a manera de revista habla de la vida y modo de ser de Andalucía, representada en sus tres primeras provincias, Granada, Málaga y Sevilla, y que constituyen los tres principales cuadros, que con el primero, en el que cuatro santos varones descienden del cielo para conocer Andalucía, forman el libro compuesto por García Rufino.
La obra, escrita ya en prosa, ya en verso, tiene una traza algo original y se desarrolla en escenas pintorescas de un andaluz vivo y neto, revelando la hábil mano de su autor, que como siempre, derrama innumerables chistes de un oportunismo real, que fueron la hilaridad del público.
El cuadro segundo, especialmente, es de un efecto cómico muy original y para el que el maestro Alonso compuso un trozo de música de verdadera inspiración. En la zambra, o tango gitano que en el mismo aparece, bailó por todo lo alto la célebre artista de flamenco La Macarrona.
En el tercero el tenor canta un pregón malagueño que fue bisado en el estreno y el cuarto se desarrolla en la feria de Sevilla.

