Las Castigadoras (1927)

Género: Historieta picaresca en siete cuadros.
Texto: Francisco Lozano, Joaquín Mariño y Eduardo Mariño Lozano.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 13 de mayo de 1927, en el Teatro Eslava, de Madrid.,
Intérpretes del estreno: Celia Gámez (Angelita), Loló Trillo (Robustiana), Julia Castillo (Jenara), Victoria Argota (Una espectadora); Carmen Lamas (Castigadora 1), Ignacio León (Magín Moncheta), María Mateu (Mimí), Faustin Bretaño (El Pachón), Rafael M. Labra (Don Cornelio), Enrique Suárez (Leonardo), Luis Gago (Urbano), Roberto Iglesias (Él), Antonio Segura (Niceto), Arsenio Becerra (Una víctima). Dirección artística: Pepe Ortiz de Zárate. Decorados: Olalla y Bulbena. Vestuario: Peris.
Sinopsis: La obra se desarrolla en un pueblo imaginario llamado Villafogosa, donde las mujeres aparecen más liberales de lo habitual. El inventor catalán Magín Moncheta usurpa la identidad del juez del pueblo y su única obsesión es camelar a cuantas más mujeres mejor. A su vez, su invento, que no es otro que el de la radio, hace posible llevar al espectador a escenarios lejanos de Villajollosa. El director de escena, Pepe Ortiz de Zárate, inventó una forma escénica en la cual los cantantes ensayaban mientras que el resto del elenco aparecía en el patio de butacas con los espectadores, a quienes repartían pastas, gaseosa y globos.
Considerada como la primera gran revista-espectáculo, fue el primer gran triunfo de Celia Gámez, que, de cantante de tangos, se convirtíó en primerísima figura del género de revista.
Los propios autores felicitaban de esta manera a la compañía: «A la bellísima y admirable Celia Gámez, que hizo una Castigadora como para castigar al más santo de los mortales, y que con su arte y sugestión ha logrado en esta obra colocarse entre las primerísimas figuras en este género; a la atrayente Loló Trillo que hizo una Robustiana deliciosa, a Julita Castillo, y a todo el ramillete de segundas tiples que fueron el entusiasmo de los «morenos»… y de los rubios.
Mención aparte hacemos a la enorme labor de Ignacio León, que en papel de Moncheta hizo una creación muy difícil de superar. ¡Leoncito, eres grande!
Al inmenso Bretaño, que hizo reír a madíbula batiente a los más graves espectadores con el Arguacil que tan saladísimamente supo interpretar. ¡Bien, Pachón, bien! No te mandamos a la perrera porque te mereces una medalla, pero de las buenas.
Al dislocante Becerra, que en sus maravillosos bailes se ganó con justicia las mayores ovaciones. A Labra, que hizo un Topete muy acertado y gracioso y a todo el resto de la compañía.
De intento hemos dejado al último a Pepe Ortiz de Zárate, para hacer constar que lleva una importante participación en el gran éxito de esta obra, que bajo su dirección artística resultó un verdadero acierto por el buen gusto y entusiasmo que demostró en la postura escénica.

Es una historia picaresca, con chistes picantes que se presentó con fastuosidad y lujo y fue un gran éxito.
Entre sus números musicales fueron los más aplaudidos un foxtrot («Noches de cabaret»), el «One-step de las castigadoras», una «Canción romántica», el «Charlestón del pingüino» y el hasta hoy popularísimo «Chotis de las taquimecas».
Actualmente existe una grabación de esta obra. En 2000, la discográfica Blue Moon, en su colección Serie Lírica, editó un CD que contiene Las Leandras, Las Castigadoras y El Cabaret de la Academia.

