El alegre Jeremias

El alegre Jeremías (1916)

Género: Película cómica en un acto. Zarzuela cómica
Texto: Aurelio Valera y Francisco de Torres..
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 6 de septiembre de 1916, en el Teatro Martín, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Adela Taberner (Carmen España – tiple), Merceditas Fernández (La paraguaya), Julita García (La tarántula), Pilar Cárcamo (Doña Cástula), Teresa Bordás (Gitana 1), Pepe Ontiveros (Jeremías Alegre), Sr. Cano (Tristan dobla campana), Enrique Palacios (Flin-flan), Sr. Romero (Piccicato, Camarero 1), Sr. Castejón (Juanito Rioja), Sr. Loigorry (Pepito Alcaraz), Sr. Méndez (Un fotógrafo ambulante), Sr. Algarra (Camarero 2), Sr. Sillero (Camarero 3), Sr. Serrano (Camarero 4), Sr. Fernández (Camarero 5), Sr. Hernandez (Camarero 6). Director de escena: Enrique Palacios. Escenografía: Luis Muriel (hijo)

Argumento: Flin-Flan, amigo y socio de nuestro protagonista Jeremías, regenta una academia de baile junto al pianista Picciato. Los dos se enteran pronto de Jeremías Alegre es marido de doña Cástula, dueña de una funeraria, que no quiere que su marido gaste su dinero en la academia. Campana llega con esta información para llevarse de vuelta al marido a su casa, pero él no está allí.

En la escena quinta podemos hacernos una idea de en qué gastan sus horas Jeremías y sus amigos:
Programa máximo para el lanzamiento de una cana al aire en honor de nuestra bella compatriota Carmen España, que ha recorrido el mundo con una copla gitana asomada a los labios y un tango salvaje enredao en la punta de los pies.
Parte primera: Diana. Churros y peñascaró a discreción. Se toca lo que se puede.
Segundo: para hacer la digestión de tan castizo e higiénico desayuno, cuatro escalofriantes zigzagueos en una chocolatera H. P. por el Parque del Oeste.
Tercero: Garden Party en casa de Camorra, sita en la Cuesta de las Perdices. Cocina española, eminentemente popular en obsequio a la agasajada.
Primer plato a elegir: pote gallego, arroz a la valenciana, callos a la andaluza y judías del Barco.
Intermedio de aires nacionales.
Segundo plato, también a elegir: bacalao a la vizcaína y almejas al natural. El que quiera repetir, repite.
Plato forzoso: pericos de Aranjuez.
Un pepueño intermedio de baile y más pericos.
Ultimo plato: pollo asado con ensalada. En obsequio a las tres damas que nos acompañan, se sacrificarán tres pollos, cuyo reparto se reserva el honor de hacer Jeremías Alegre. Los caballeros se conformarán con lo que les toque, ya sea el ala, ya sea la molleja, ya sea el pico. A las señoras las tocará, seguramente, la pechuga o el muslo.
Postres variados, café, copa, tagarnina Henri-Clay, etc., etc.
Terminado el condumio, esparcimiento del ánimo con los recreos de la casa: tiro al blanco, persecución del elefante en el traga-perras y resignación cristiana a la hora del apoquinen.
Retorno a la Villa y Corte en la susodicha chocolatera, y caída en El Pas a quatres a la hora de la siesta. Y una vez en El pas a quatre, pláticas amorosas de cada uno con cada
una, sin rebasar los límites de la honestidad a que nos obliga el respeto que debemos al amigo Flin-Flan.

Carmen y Jeremías, que son amantes, quedan solos. Ella está emperrada en ir a volar en aeroplano pero les estropea el dúo la llegada de Campana, que viene a avisarle de que vuelva a casa antes de que Cástula vaya a por él, cosa que hace al final del cuadro.

El segundo cuadro se desarrolla en el aeródromo. Cástula le ha escrito a su marido explicándole que se fuga con un piloto que quiere conquistarla en el aire pero, aún así, la pandilla sigue de parranda y una gitana les echa el mal de ojo.

En el tercero su mujer efectivamente se sube a un avión con un piloto contratado y, a pesar de que a Jeremías le va cayendo su ropa en la cara, decide seguir la juerga.

Ya en el último cuadro, tal y como habían avisado, la fiesta sigue en la Casa de Camorra, en la Cuesta de las perdices de Madrid y, mientras los protagonistas van a hacerse una foto, vuelve a aparecer la mujer, esta vez, al darse cuenta de lo mucho que necesita el dinero para mantener a sus amigos, Jeremías decide regresar a Pulvis eris, la empresa funeraria de su señora.

La obra se estrenó el día de presentación de la temporada del Teatro Martín. Por la tarde se pusieron en escena Los cadetes de la reina, de Luna y Moyrón y Las bribonas, de Calleja Gómez y Viérgol y a las 10 se estrenó El alegre Jeremías, seguida de El país de las hadas, también de Calleja, con texto de Perrín y Vico y Palacios.

El Heraldo publicó esta crítica sobre la obra: «Con tantos llenos como secciones se verificó ayer la inauguración de la temporada en el teatro de la calle de Santa Brígida.
El atractivo principal del cartel lo constituía el estreno de El alegre Jeremías, de Torres y Varela, música del maestro Alonso.
De película califican sus autores a la obra estrenada anoche en Martin, y con esto está dicho que no se han propuesto otra cosa que entretener al público durante una hora, y eso lo han conseguido cumplidamente.
Tiene El alegre Jeremías escenas graciosas en abundancia, así que, aligerando alguna de las que el público recibió anoche con desagrado, la obra se hará centenaria en el cartel.
La música del maestro Francisco Alonso, que es uno de los músicos jóvenes de más brillante porvenir, mereció aplausos del público para que se repitieran varios números.
Al finalizar el tercer cuadro y al terminar la representación, Torres, Varela y Alonso tuvieron que presentarse varias veces en el palco escénico, requeridos por los aplausos del público.
En la interpretación todos los artistas cumplieron como buenos, distinguiéndose principalmente la tiple cómica Adela Taberner, que confirmó el triunfo que había obtenido por la tarde con la protagonista de Las bribonas

La obra permanece en el repertorio de las compañías hasta mediados de los años veinte.