Las aviadoras

Las aviadoras (1927)

Género: Historia cómico-lírica en dos actos.
Texto: José de Lucio y Manuel Serrano.
Música: Francisco Alonso y Joaquín Belda. 
Estreno: 9 de agosto de 1927, en el Teatro Chueca, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Sara Fenor (Tetis, Una estrella), Sra. Cerrillo (Doris, Una juerguista), Sra. Barandiarán (Micaela, Joaquina), Srta. Vega (Trini, Una gitana), Srta. Lamas (Artemisa), Srta. Caballero (Manolo), Srta. Gómez (Mijer 1), Sr. Moncayo (Desiderio), Sr. Ozores (Tapioqui), Sr. Heredia (Celestino), Sr. Marín (Pepe, Mejicano 1), Sr. Corcuera (Juan Español, Silvino, Chin-chao), Sr. Sevilla (Mejicano 2), Sr. Pagán (saturnino, un gitano), Sr. Fernández (Pollo 1, otro gitano, Hombre 1), Sr. Ortiz (Hombre 2).
Aviadores, juerguistas, argentinas, argentinos, bailarinas, pollos, mujeres de distintas regiones españolas, hombres, guitarristas.

Sinopsis: El señor Desiderio, zapatero de Embajadores, sueña con un viaje en avión que le llevará por distintos lugares, incluyendo la Pampa argentina, Méjico y hasta los territorios de Saturno. Le acompañan en el viaje Celestino, novio de su hija y dos preciosas aviadoras enviadas por Eolo, Tetis y Doris.

Las aviadoras en el Chueca

La crítica de ABC destacó la música de la popular pareja formada por los Maestros Alonso y Belda, «aires alegres y pegadizos, que tardarán muy poco en pasear su triunfo por cocinas, calles y plazuelas de Madrid».

Sin embargo, se recriminó a los autores el reiterativo empleo de la bandera en la apoteosis final en la que aparece junto a un «desfile de indígenas de todas las regiones españolas, y con la banderita de rigor: «¿Cuándo va a quedar definitivamente encerrada en la guardarropía la bandera de «La marcha de Cádiz»? Un punto de seriedad salva y aligera hasta lo frívolo.»

El maestro, en una entrevista, habló de la obra en estos términos:
-Está usted satisfecho del resultado de su último estreno?

-Encantado. «Las aviadoras» llevan dentro un dineral para la Empresa del Chueca, y el público sale complacidísimo. Una de las mayores satisfacciones para mí ha sido el dar a conocer al maestro Belda, un músico joven que reúne grandes condiciones.

Además de la bondad y la camaradería que brotan de sus palabras, la partitura es, sin duda, inspirada y jugosa.