Federico el Grande (1916)

Género: Zarzuela en tres actos o juguete cómico en dos actos.
Texto: Emilio Gutiérrez Gamero y Mariano Pina.
Música: Francisco Alonso.
Estreno: 4 de octubre de 1916, en el Teatro de la Zazuela, de Madrid.
Intérpretes del estreno: Ramón Peña (Federico), Laura Pinillos (Adriana), Rafaelita Haro. Dirección: Ramón Peña. Empresario: Enrique Medina
Argumento: Los protagonistas de la obra son Federico, que se inventa ser el príncipe de Selvania, su novia Adriana, a quien Federico nombra duquesa, y su tío don Fidel, quien es nombrado general de esta mentira.
En el primer número Teodoro está componiendo y ensayando con los bañistas el número de la fuente, que se va a representar en una fiesta en honor de un príncipe. El dueño del hotel, Melardier, es el que confunde a Federico con el príncipe Oscar. En el hotel también trabajan Julio, César y Pepa, que pronto se marcan un chotis.
A partir de este momento la obra narra las peripecias de estos tres personajes, que son de Guadalajara, hasta que llega el verdadero príncipe y los descubre. Entre medias hay celos, amoríos, fiestas y hasta un atentado anarquista.
El libreto de Gutiérrez Gamero, periodista, político y escritor, se ha perdido, pero por los cantables se descubre una historia en imitación de las operetas vienesas un tanto aburrida que fue pateada el día del estreno a pesar del interés y esfuerzo de Alonso y no se volvió a representar nunca más a partir de ese día.
El recuerdo que nos queda de esta obra va unido a la vida personal del maestro granadino, que tuvo la idea de invitar al estreno a sus futuros suegros, los cuales no estaban muy de acuerdo con casar a su hija con un compositor. Él, que siempre fue un poco supersticioso, ve en esta amarga experiencia algo extraño y promete que, en adelante, nadie de su familia asistirá a un estreno suyo. Aunque, con el tiempo, Federico el Grande quedó como una anécdota familiar, el músico cumplió su promesa.

La única crítica que hemos encontrado dice así: «No estuvieron afortunados los autores del llamado «vodevil» que con música y nombre de «Federico el Grande se estrenó anoche en el teatro de la Zarzuela. El afán, insano diríamos, de ciertos autores de seguir los derroteros que inició la opereta vienesa, utilizando exclusivamente como elementos artísticos la belleza estatuaria de unas cuantas mujeres y la frivolidad de unos valses vulgares de tan repetidos, ha llegado a una extrema decadencia que no produce en el público más que un desolador hastío. Así anoche, los espectadores del coliseo de la Zarzuela, entre bostezo y bostezo, desaprobaron a «Federico el Grande», sin que fuese bastante a salvar la nueva producción, la belleza de algunos números de música del maestro Alonso, que demostró sus excelentes aptitudes de compositor.
Peña se ha equivocado en esta ocasión, aunque su trabajo de actor fuera tan esmerado como de costumbre.»
Poco después de este fracaso, la compañía entró en huelga y el teatro cerró por unas semanas.

