La corte de los gatos partitura

Cuadro primero
Telón corto que representa la Calle del León de Madrid, con la fachada de la Academia de la Historia, con puerta practicable.
Al levantarse el telón aparece el sereno leyendo un periódico a la luz de un farol del alumbrado. Tiene apoyado contra la pared su chuzo con el farol. Cayetano entra tambaleándose por la primera caja de la izquierda y simula dirigirse a alguien de dentro. Trae una botella, de la que bebe con frecuencia.

Nº1. Fox-trot de las gatitas

Gatitas:
Miau! ¡ Miau! ¡Miau!

Gatita 1:
Yo soy una gata,
que en la Corte nació,
Villa de los gatos,
que a Madrid se llamó.
Soy madrileña, pizpireta
y muy coqueta,
que el mes de enero yo busco amor.
Hay unos mininos
que me han dicho anteayer,
que si me decido,
su minina yo he de ser.
Gato embustero, no me engañes,
ni arañes,
que se te mueve el cascabel.
Yo un gato quiero para mí,
y su gata yo he de ser,
que, con pasión,
le haga siempre feliz;
pues en amor no hay gatas
cual las de Madrid.

Las cuatro:
Yo un gato quiero para mí
y su gata yo he de ser,
que, con pasión,
le haga siempre feliz;
pues en amor no hay gatas
cual las de Madrid.

Gatita 1:
Bello amor seductor,
que sin cesar
nos recuerda las dichas
de amar y soñar.
Muchos gatos veo aquí.
El que más me gusta es aquel de allí.
Gatitas, somos gatitas,
que a los gatitos hacemos decir:
Gatita linda y bonita,
este minino será para ti.

Gatita 2:
Hoy, en un tejado
me encontré un gato gris,
que mayando vino
muy cerquita de mí.
Era el morrongo muy corrido
y muy ladino,
y haciendo fu yo quise huir.
Otra linda gata,
que corriendo me vió,
no le tengas miedo,
con maullidos me gritó:
pues el gatito que te sigue
y persigue
no es micifuz, que es zapirón.
Yo un gato quiero para mí,
y su gata yo he de ser,
que, con pasión,
le haga siempre feliz,
pues en amor no hay gatas
cual las de Madrid.

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Recitado sobre la orquesta

Cayetano:
Usted perdone,
pero no estoy pa jaleos.

Historia:
Escucha en silencio ahora,
que vas a oír, un momento,
por mí, la voz de la Historia
de este pueblo madrileño.
Acompáñame y sabrás
lo que al correr de los tiempos
son y han sido estas gatitas
que creíste ver en sueños.
Mimosas y arrulladoras,
ardiente de amor sus besos.
Muy firmes en el querer
y terribles por sus celos
que sin celos, el amor
nunca fue amor verdadero.

Cayetano:
¡Y ole con ole, maestra!
¡Bendito sea su cuerpo!
Habla usted mejor que un guardia,
y desde hoy me comprometo…
hasta leerme el librito de esa concejala.

Historia:
Eso
no es lo mejor que se ha escrito,
apuntes soy muy modestos…
Mas, por si algo no entendieres,
te acompañaré a leerlo.
Sigúeme.

Cayetano:
¿Que yo la siga?

Historia:
Soy la Historia. Ven sin miedo.
(Se apaga la luz que iluminaba la figura de la Historia y queda la escena completamente a obscuras.)


Cuadro segundo.
Paraje solitario en el Madrid (Majerit) del siglo VIII. Una selva en lasorillas del entonces caudaloso río Manzanares.

Nº2. Chotis

Cayetano:
Si usted goza, seña Cava,
de criterio personal
y chanela lo fetén,
y tié gusto y paladar,
venga a quí, cacho de rosca,
que se va a atolondrinar
con la salsa que al chotís
este chulón sabe impregnar.

Florinda:
Por mi honor, que no me explico
esta extraña sensación,
que tu mágico cantar
me ha llevado al corazón.
Es un dardo envenenado,
que no puedo resistir.
Ya no tengo otra ilusión
que abandonarme en el chotís.

Cayetano:
Pa mí,
que ya veo a este chulón
tomar
el cocido en un porrón.
¿Por qué
de tal modo me has guillé?,
que ya
me estoy viendo en Leganés.
Como te empeñes, me costeas, so chulona,
la patrona y el café.

Florinda:
Por ti,
lo que haya que hacer haré,
morir
o empeñar hasta el corsé.
Bailar
es ya mi única pasión,
con el chulo de mi corazón.
(Hablado, sobre la música.)
Cómo me atraes ! Has debido darme un filtro.

Cayetano:
No se me ha ocurrido, prenda, pero mañana te envío el de casa, aunque tié desportillá la porcelana.

Damas y guerreros, cantando:
Pardiez,
qué es lo que me pasa a mi.
No sé
si soy guardia o bailarín.
Pues es
que me baila el cinturón,
la nuez
y hasta un cacho de esternón.
Por mis mayores, como siga este meneo.

Florinda:
(Hablado)
¡Qué cadencioso es esto!

Cayetano:
(Hablado)
Pa cadenciosa, usted, maestra; que hay pa agarrar un cólico.

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Cuadro tercero:
La escena representa las gradas de San Felipe, en el siglo XVII.
(Al levantarse el telón pasean por la escena damas, galanes, soldados, gente del pueblo, etc. La Historia y Cayetano salen por la primera izquierda.)

Recitado sobre la orquesta

Historia:
No vuelvas a separarte de mi lado, que ya
has visto a lo has estado expuesto.

Cayetano:
¡A cualquier hora lo olvido!

Historia:
Ahora vas a presenciar
en el Madrid de estos siglos
escenas de viejas dueñas,
hembras que van al suplicio.

Cayetano:
¿Qué es eso?

Historia:
La entrada en misa
de una dama de alto brillo,
que aunque su honor es dudoso,
amor disputan sin tino
los magnates de lo carte.

Cayetano:
¡Ah, vamos; lo he comprendido.
Se trata de una cocotre,
del año cincuenta y cinco.
Está visto, señá Historia,
en toos los siglos hay líos.

(Por la derecha aparece un cortejo de caballeros de la época. Entre varios lacayos traen una litera, de la que sale la Comedianta, el Conde de Villamediana y el Conde Duque de Olivares, la saludan y comienza el número, en el que intervienen damas y galanes.)

Coro:
¿Quién será? No lo sé.
Esperando está a quien no llegó,
y sin duda le ha citado
para hablarle aquí de amor.
Diserción, no chillar,
que con precaución voy a conocer
a la dama a quien esperan estos dos.

Caballero 1:
La dama en llegar no puede tardar.

Caballero 2:
Que ella llegue es mi ansiedad,
pues su amor yo he de lograr,
que vencer en el amor
es mi ideal.

Caballero 1:
¡De esta mujer
haré mío su altivo querer!

Caballero 2:
¡Mi corazón
también sabe morir por amor!

Caballero 1:
Yo os saludo, bella dama.

Caballero 2:
Yo os saludo, comedianta.

Los dos:
Y rendidos a sus plantas
mi homenaje aceptar.

Comedianta:
Es mi duda, caballeros,
el saber a cuál prefiero;
perdonad que mis sonrisas
os dirija igual.

Caballero 1:
Por un beso de esa boca,
yo perdiera la razón.

Caballero 2:
Mis honores y mi nombre
por sus besos diera yo.

Comedianta:
¡Quieto! ¡Caballero! ¡Caballero!
Que el amor de una mujer
se ha de lograr
sin antes darla un beso.
Quieto,
que insistir fuera indiscreto,
y en un bello madrigal
declararme vuestro amor
y quizás logréis así
esa prueba de pasión.

Caballero 1:
Comedianta, yo os adoro.

Caballero 2:
Yo por vos diera un tesoro.

Los dos:
Mas decidme de qué modo
puedo un beso lograr.

Todos:
Mientes.
Comedianta, pues no sientes
por ninguno de los dos
sincero amor,
y de ellos te diviertes.
Mientes,
pues dinero es lo que quieres.

Caballero 1:
Siempre mandaréis en mí.

Caballero 2:
Juro vuestro esclavo ser.

Comedianta:
Ya dudar me haréis al fin,
pues soy frágil cual mujer.


(Por la segunda derecha vienen las pecadoras, muchachas jóvenes y bonitas, todas ellas muy ligeras de ropa y con las manos esposadas. Vienen escoltadas por dos alguaciles. Cantan una canción, en las que lloran sus cuitas de amor.)

Nº5. Las pecadoras

Pecadora 1:
No me importa sufrir
por pecar de amor.
No me importa morir,
si él su amor me dió.
Si mis carnes castiga el tormento
que mayor sufrimiento
ha de ser para mí
separarme de ti.
Mi amor es tan grande y ardiente,
que siempre quisiera tener
tus labios besando los míos,
ansiosos de amores que calmen mi sed.

Todas:
No me importa sufrir
por pecar de amor.
No me importa morir,
que él su amor me dió.

Pecadora 1:
Nada se me importa a mí sufrir.

Todas:
Si mis carnes castiga el tormento
que mayor sufrimiento
ha de ser para mí:
separarme de ti.

Pecadora 1:
Carcelero,
no me aprietes más,
que mi sangre
vas a hacer brotar.
Carcelero,
por su amor me muero,
y arrancarlo
no lo has de lograr
nunca jamás.

Todas:
Carcelero,
no me aprietes más,
etcétera, etc.

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Cuadro cuarto

Los lacayos se dirigen hacia la izquierda, llevando la litera. Cayetano va saludando asomado a la ventanilla, y cae el telón.
Madrid 1811. La escena representa las orillas del Manzanares. En el telón de foro, la Iglesia de San Antonio de la Florida. Salen majos y majas, chisperos y manolas, capitaneados por la Primorosa, que
avanza hasta el primer término, seguida de una rondalla de guitarras y bandurrias.

Nº6. Rondalla de los chisperos

Historia:
Por la verde orillita del Manzanares,
derramando la gracia que todos veis,
aquí vienen chisperos de Maravillas
y majas y manolas de Avapiés.
No te apartes, mi maja, de la vereda,
que a tu lado, morena, quiero yo estar,
y tapando tu cuerpo con esta capa,
los besos de tu boca quiero robar.

Todos:
Por la verde orillita del Manzanares,
derramando la gracia que todos veis,
aquí vienen chisperos de Maravillas
y majas y manolas de Avapiés.
No te apartes, mi maja, de la vereda,
que a tu lado, morena, quiero yo estar,
y tapando tu cuerpo con esta capa,
los besos de tu boca quiero robar.

Majo 1:
Maja madrileña,
que de mi bracero
bajas hasta el río,
no te ha de pesar.
Que ante San Antonio
jura un calesero
que sólo contigo
él se ha de casar.

Maja 1:
Majo madrileño,
que en el Dos de Mayo
jugaste tu vida
sólo por mi amor.
No pases fatigas,
que una madrileña
sólo pa un chispero
tiene corazón.

(Recitado, mientras sigue la evolución)
Cayetana:
Señores: Viva Madrid,
Avapiés y Maravillas,
la Virgen de la Paloma
y las mujeres castizas.

Todos:
¡Fandango!
¡Venga fandango!

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Nº6A Fandango

Majo 1:
Un arrierito llamaba
a la puerta de una venta,
y llamó tanto y tan fuerte,
que le abrieron la cabeza.
Bajos como los tuyos
no hay dos iguales,
¡cómo tendrás, morena,
los principales!
¡Ay! Si fuera galga
de tu zapatito,
atado bajito
no habría de estar,
que yo subiría,
poquito a poquito,
Jesús, qué sustito
que te voy a dar.

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Cuadro quinto

Telón corto, de casa moderna, con portal practicable. Sidonio, impidiendo salir a Cayetano del portal.


Último cuadro

La escena representa el exterior de la actual Plaza de la Cebada, por la fachada que juzgue más oportuno el pintor.
En dicha fachada se habrán introducido grandes modificaciones de carácter exageradamente modernista, con ramos de flores, surtidores de perfumes, que llevan sus correspondientes letreros de «Aguas de lilas», «Agua de colonia», «Agua de rosas», y… «Agua de la gorda». Grandes espejos a la entrada, y cuantas fantasías se le ocurran al pintor y a la dirección artística. Las puertas de la calle no serán como las de hoy, sino que simularán bureaux y mesas de oficina. Los encargados, hombres y mujeres de despachar, vestirán, ellos con trajes blancos y camisas de sport, y ellas con trajes blancos y sombreros, y, en general, cuantas fantasías se le ocurran al encargado de dar vida a este cuadro,
Al levantarse el telón, Matea y otros guardias contienen a la muchedumbre, que trata de penetrar en la plaza del Heno de
Pravia, tumultuariamente y gritando.)

Nº7. Tirana

Sidonio:
Esto es horrible, esto es atroz
y ya estoy harto de tanta coz.
Venid amigos, que la hora es ya
de hacer la compra sin chistar.
Por ser débil, galante y correcto
me atropella cruel mi mujer
y me obliga hasta a hacerle la cama
dar cera a los pisos, fregar y barrer.
Tengo a más que buscarle los gustos
porque como dura le saque la col
¡Vaya usté con Dios!
Se me inrrita y me da cada golpe
que estoy de ronchones
que da compasión.

Los cuatro amigos:
¡Jesús qué dolor!

Sidonio:
¡Ay tirana, tirana, tirana!
Mientras yo trajino
tú estás en la cama.
¡Ay tirana, tirana, tirana!
y encima me dices
que yo no te hago nada.

Los cuatro amigos y Sidonio:
¡Ay Jesús!
Yo no puedo ya más,
como un día me ciegue
le doy aguarrás.

Sidonio:
Desgraciado de el hombre que es débil
y se deja infeliz dominar
pues esposa que encima se sube
no hay medio ninguno
de hacerla apear.
Porque un día compré berenjenas
que no estaban buenas
pues no era estación,
me ha tenido a ensalada seis días
que estoy ya de apio
que esto es un dolor.

Los cuatro amigos:
¡Pues sí que es feroz!

Sidonio:
¡Ay tirana, tirana, tirana!
Mientras yo trajino
tú estás en la cama.
¡Ay tirana, tirana, tirana!
y encima me dices
que yo no te hago nada.

Los cuatro amigos y Sidonio:
¡Ay Jesús!
Yo no puedo ya más,
como un día me ciegue
le doy aguarrás.

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Nº 8. La mujer debe ser desde ahora

Sidonio:
Con mucho gustó
yo os contaré
las cosas que el Concejo
nos piensa hacer.

Cayetano:
La mujer ha de ser desde ahora,
en la casa la que lleve el mando
la que ordene y reprenda al marido.

Sidonio:
(Al pueblo.) Hace tiempo que así está pasando.

Cayetano:
¿Sus fijáis?

Sidonio:
Va a obligarse en Madrid a las señoras
a que lleven el pelo cortado,
y a los hombres, aunque aún no se sabe…

Cayetano:
¡También puede que les corten algo!

Los dos:
¡Ay, macero, macero, macero,
me acerolo de chirigotero,
y aunque visto de sota de bastos,
por la maza me sale el salero.

Coro:
La, la, la, la, la.
Estos maceros
tienen sal de Madrid
y al cantar
alegrías nos dan
que nos hace olvidar
que ni Dios tiene un real.
¡Ay macero, macero, macero!

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Nº10. Las artilleras

Tres artilleras:
Soy artillera, que en las batallas
siempre en vanguardia me gusta estar,
que desde lejos, mis tiros fallan,
y si estoy cerca, suelo acertar.

Todas:
Más que los fuegos de artillería
todos los hombres deben temer
a los disparos que les dirijan
los ojos negros de una mujer.
(Clarines dentro.)
De la retreta,
llegan ya los clarines hasta aquí,
y en el silencio,
un rumor de besos se ha de oír.
El amor, el amor,
en el mundo es lo mejor,
y al placer de besar
nada se podrá igualar.
Ya verás, ya verás,
si es que un beso tú me das,
como me das muchos más.

Las artilleras:
¡Artillera!
no te importa que un disparo
de mi corazón te hiera.
¡Artillera!
con miradas de mis ojos
caer herido tú quisieras.
Ven y espera,
que te diga esta artillera
que sus armas nunca matan,
pues se cargan sus cañones
con las más hermosas flores
que nos da la primavera.

Todas:
Arde mi sangre guerrera
al oír el clarín,
el clarín que anunció
mil venturas de amor,
¡Artillera!
no te importe que un disparo
de mi corazón te hiera,
etcétera, etc.

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