CANTABLES Y PARTITURAS DE EL ECHIVO LOCO
ACTO PRIMERO
Preludio
Salón elegante; al fondo puerta con galería de cristales.
Nº1. La media noche – Tango pilonga sentimental
Rogarciano:
Querida hija.
Plácida:
Querido yerno,
venga un abrazo.
Tina:
Ahí va mamá.
Horacio:
Ahí va papá.
Floripondio:
¡Sol de mi vida!
Ansiaba verte.
Sol:
Pues yo igualmente.
¡Qué guapo estás!
Rogarciano:
¡Amigo Floripondio!
¿Cómo van esos cuplés?
Floripondio:
¡Colosalísimamente!
¡Soy el amo,
soy el amo,
soy el amo del parné!
Todos (Menos él):
¡Es el amo,
es el amo,
es el amo del parné!
Floripondio:
Soy el músico de moda
y ahora mismo han de escuchar,
un cuplé que en todo el mundo
se hará pronto popular.
Yo lo voy a dirigir.
Tina, usted lo cantará.
Y ustedes cuando yo indique
lo tendrán que corear.
¡Atención! «La media noche».
Tango pilonga sentimental.
Tina:
Recuerda que juramentos
de un amor fiel tú me hiciste,
cuando a la estancia viniste
a demostrarme cariño.
Que confiada
e ilusionada
me lo llegué a creer.
Recuerda que a media noche,
cuando la gente dormía,
por ir en tu compañía
mi rancho yo abandoné,
y apasionada,
sugestionada,
temblando me entregué.
Recuerda que a media noche
mi rancho yo abandoné.
Dime, por qué
me despreciaste después
y te entregaste
al amor de otras mujeres.
jQué ruin eresl
Dime por qué,
por qué te ríes de mí
¡ten corazón!
déjate ya de burlar,
que muy pronto tu reír
se convertirá en llorar.
Floripondio:
(Recitado ) ¡A corearl
Todos:
Dile, por qué
la despreciaste después;
y te entregaste
al amor de otras mujeres.
¡Qué ruin eresl
Dile, por qué,
por qué te ríes así,
¡ten corazón!
Tina:
Déjate ya de burlar,
que muy pronto tu reír
se convertirá en llorar.
(En el estribillo imitarán todos formar una orquesta. Rogarciano simulará tocar el contrabajo, poniendo la mano izquierda sobre la cabeza de Plácida, mientras con la derecha imita el arco del instrumento. Los demás, excepto Tina y Floripondio, que dirige, simularán otros instrumentos. Al terminar el número vase Timoteo por el foro.
Nº2. Tango de la Mimitos
Mimitos:
La mujer elegante,
es la rosa fragante
del jardín sublime del amor,
y a su paso, triunfante,
rinde el hombre, galante,
su homenaje al ver tan perfumada flor.
Tanguistas:
Soy gentil mariposa,
maniquí primorosa,
maga deliciosa del amor.
La muñeca graciosa,
la ilusión más hermosa
del galán conquistador.
Mimitos:
Yo soy la reina del cabaret,
toda frivolidad.
y chamullo el inglés
con gran verbosidad.
Tanguistas:
Somos perfume fascinante,
galante,
flores de voluptuosidad.
¡Yes, yes!
Taims is money
ju guas di meister
of Picadilly strit.
¡Bay, bay!
Qué timitos
yo les gasto a los pollos
de Maxim’s.
¡Yes, yes!
Taims is money
ju guas di meister
of Picadilly strit.
¡Bay, bayl
Qué timitos
se trae Mimitos
en Maxim’s.
Mimitos:
Aunque luzco, muy fina,
la toalé parisina,
yo soy tan chulona que, ¿pa qué?
Y en lugar de morfina
y tomar cocaína,
cuando a Fornos voy, prefiero un buen bistek.
Tanguistas:
Aunque bailo ligera
una danza cualquiera
de las que nos mandan de París,
si un castizo viniera,
soy talmente una fiera
si nos tocan un chotis.
Mimitos:
Yo soy la reina del cabaret,
y mejor que champán,
pido Pedro Domecq
y lo tomo con pan.
Tanguistas:
Somos, a más de elegantonas,
guasonas,
y esto lo pueden comprobar.
Mimitos:
¡Yes, yes!
Taims is money, etc.
Tanguistas:
¡Yes, yes! etc.
(Se hace el obscuro en todo el teatro. Las sombrillas se iluminaran, y colocadas en artístico grupo, al girarlas, formarán una estrella luminosa.)
Nº3. Guitarra mía. Romanza de Mimitos
Mimitos:
Guitarra, guitarra mía,
hija de la guzla mora,
la que ríe, la que llora,
orgullo de Andalucía.
Nadie como tú ha sabido
de España extender la gloria,
pues ella grabó su historia
nota a nota en tu sonido.
Por donde quiera que sus pendones
llevó el destino, guitarra mía,
como de escolta, fueron tus sones,
fué tu alegría,
como una queja de sus dolores,
como un heraldo de sus anhelos,
como un destello de sus amores
y de sus celos.
Guitarra, guitarra española,
que en notas de amor se desgarra,
España será siempre grande
mientras suene una guitarra.
Bajo el dosel de una parra
muestra el amor su grandeza,
y se le ama y se le reza
con el son de una guitarra.
Siendo en todo seductora,
en la jota, eres bravia,
gitana en la bulería
y en la granadina, mora.
Buscando suerte que no lograron
los que de España lejos se fueron,
enternecidos la bendijeron
si te escucharon.
Y es que tú eres la patria entera,
por eso al eco de tu armonía
yo me descubro, guitarra mía,
como ante el paso de la bandera.
Nº4. Final del primer acto
Horacio
Contempla tu retrato;
¿qué has hecho de mi honor?
Ya no me cabe duda,
esposa sin pudor.
Tina:
Por Dios, Horacio mío;
no debes ignorar
que siempre fué mi anhelo,
tu nombre respetar.
Plácida:
Mujeres con lunares
las tienes a millares.
Horacio:
Yo tengo la certeza.
Plácida:
Le falta la cabeza.
Horacio:
¡El lunar me basta a mí
para ver lo que perdí!
Plácida:
(Aparte.)
¡Virgen santa,
si se entera mi marido,
se arma la de San Quintín!
Recitado
Mimitos:
¿Qué sucede? (Acercánaose al cuadro.)
¿Pero qué hace aquí mi retrato?
Horacio:
¿Eh?
Tina:
¿Su retrato?
Mimitos:
Sí. «Venus saliendo del baño». Sin duda lo han traído aquí los de la Liga Antitanguista como prueba de mi culpabilidad. ¡Ja, jal
Tina:
¿Pero usted es?
Mimitos:
Mimitos la Revoltosa.
Plácida:
(Aparte.) ¡Qué imaginación!
Horacio:
¿Y esa Venus eres tú, digo, usted?
Mimitos:
Naturalmente que soy yo.
Tina:
(a Horacio.) ¿Te convences?
Cantado
Plácida:
¡Que mujer providencial,
qué talento excepcional!
Horacio:
La sospecha deseché.
¡Vaya un susto que pasé!
Mimitos:
(a Plácida.) Ya ve usted
cómo la salvé.
Tina:
(a Horacio.) Otra vez
no perdonaré.
Recitado
Timoteo:
(sale corriendo.) ¡Señuritus! Aquí viene el Dutor con don Rugarcianu, al que le ha puestu las glándulas del chivu con resultadu satisfatoriu.
Cantado
Doctor:
(Rogarciano anda con pasos vacilantes, sus rodillas se doblan y tiene una cara de debilidad que asusta. Entre los dos le sientan en una silla.)
La ciencia y mi experiencia
un triunfo más logró;
de un hombre en senectud,
un mozo joven hice yo.
El éxito rotundo
hasta la cumbre me elevó.
Todos:
El caso es milagroso,
qué sabio es el Doctor;
a un hombre tan enorme
le rendimos hoy honor.
Plácida:
(Aparte.)
¡A ver si con la prueba
medio inútil lo dejó!
Doctor:
Pronto veréis, al fin,
cómo ha de resurgir
la vida nueva;
pues la acción terapéutica
que responde, axiomática,
influye en la glándula
en forma viril.
Todos:
Hemos de ver, al fin,
cómo ha de resurgir
la vida nueva;
pues la acción, etc., etc.
Plácida:
Parece que reacciona.
Doctor:
Ya empieza a revivir.
Recitado
¡Ahora veránI
(Todos miran asombrados a Rogarciano, el cual, según lo indique la música, simula volver a nueva vida y lanzará dos o tres balidos oportunamente.
Rogarciano:
¡Bé! !Bé! ¡Bée!
Plácida:
¡Parece un borrego!
Cantado
Rogarciano:
Yo no sé qué siento en mí,
que de todo soy capaz,
y me encuentro hecho un efebo
con arrestos para amar.
(Salen todas las artistas.)
Recitado
Artista 1:
(a Mimitos.) Chica, ya podíamos esperarte.
Artista 2:
Aquí venimos por ti.
Mimitos:
Vámonos.
Plácida:
(Entusiasmada, quiere abrazar a Rogarciano.) ¡Rogarciano mío!
Rogarciano:
(La rechaza mientras observa a Mimitos y a las artistas.)
¡Aparta, birria!
¡Que soy menor de edadl
¡Juventud, pasión!
¡Viva el amor!
Cantado
¡Amar
sólo quiero;
que el mundo entero,
pequeño es para triunfar!
Amor
con vosotras;
dadme besos,
que yo me quiero hinchar.
(Abraza a Mimitos y artistas.)
Todos (Menos Plácida.):
Amar
sólo quiere;
porque prefiere
de los placeres
gozar.
Amor
es un niño
que loco, nos sabe conquistar.
(Plácida, durante el conjunto, quiere inútilmente detener a Rogarciano, que inicia el mutis con Mimitos y las artistas.)
Recitado
Plácida:
¡Rogarciano!… ¡Ven, ven! ¡Doctor, quítele usted las glándulas! ¡Ah! (Se desmaya en brazos del Doctor. (Cuadro y telón.)
SEGUNDO ACTO
Nº5. Las egipcias
Gabinete íntimo, de estilo oriental, en casa de Mimitos la Revoltosa. Muebles caprichosos, entre ellos un gramófono, cubierto con un tapiz. Al centro de la escena, una cama turca, cubierta de almohadones, y junto a ésta una lámpara de las llamadas de pie. Por el suelo, también habrá almohadones repartidos. Biombo al fondo.
Al levantarse el telón, Mimitos, vestida con un bonito pijama, se encuentra echada en la cama turca, fumando un cigarrillo, en posición indolente y leyendo un libro.
Mimitos:
(Leyendo un libro.)
Sobre el tranquilo Nilo azul,
la noche tiende de su manto el tul,
y al dulce son de un canto de pasión,
nace en la egipcia la ilusión de amor.
(Dejando de leer.) Qué poético debe ser ese
país! ¡Voy a ver si este cigarrillo egipcio me
transporta a él. (Enciende el cigarrillo y ataca el
número.)
Deseos sin fin
de voluptuosidad,
en mi alma sentí
a veces al fumar.
Del opio gocé
su encanto embriagador,
y Egipto evoqué
en mis fiebres de amor, (se adormece.)
(cambia la luz de la batería quedando en un tono rojizo, y aparecen Ias egipcias)
Egipcia 1:
Sobre el tranquilo Nilo azul,
la noche tiende de su manto el tul,
y al grato son
de un canto de pasión,
nace en la egipcia
la ilusión de amor.
Diosa divina del placer,
adorna el cielo, llena de fulgor,
y al resplandor
del astro encantador,
fascinador, todo respira amor.
Ilusión querida,
sueño tentador.
Esfinges de Karnac,
dadnos el placer,
dadnos el querer
de un hombre soñador,
que por nuestro amor
quiera padecer.
Egipcias:
Sobre el tranquilo Nilo azul,
etc., etc.
Egipcia 1:
Noches misteriosas
inflamadas del perfume
pasional,
noches de aventura
en que el alma soIo quiere
ser carnal.
Del amor nací;
sólo para él quiero vivir.
Y moriré
pensando en el que amé.
Voz de barítono dentro:
¡Esfinges de Karnac!
Dadlas el placer,
dadlas el querer
de un hombre soñador,
que su ardiente amor
las quiere ofrecer.
Egipcia 1:
El hombre soñador
que su ardiente amor
nos viene a ofrecer.
Voz:
Tomad mi querer,
que quiero padecer
¡amor! ¡amor!
Todo este número, mientras canta la tiple, debe ser con evoluciones en las demás figuras, excepto Mimitos, que simulará estar soñando.
Nº6. Doncellitas
Rogarciano:
Doncellitas,
yo les ruego, por favor,
que me anuncien,
que me anuncien sin temor,
porque como ven,
aunque seductor,
soy un pollo bien
lleno de candor.
Doncellas:
Caballero,
al momento cumpliré,
mas precisa
que me diga sin tardar,
qué nombre he de dar;
pues sin yo saber
no podré anunciar.
Rogarciano:
Yo soy un querube,
lindo capricho,
rico calmante,
bello y fragante,
rosa olorosa,
hermosa, de Jericó.
Las damas
me acosan,
me estrujan,
me endosan
besos y abrazos locos.
Y mi nombre es,
sin sufrir error,
Rogarciano Dulce de Compota,
ser… vidor.
Doncellas:
¡Vaya un pollo!…
es talmente un bibelot,
con más años
que mesié Matusalén.
Yo le haré creer
que una gran pasión,
llena de ilusión,
sentiré por él.
(Se acercan a Rogarciano, dándole con el plumero en la cara.)
Rogarciano:
¡Ya caen gotas!
¡Ay, beldades, por favor,
no me limpien,
que no soy aparador!
Y si insisten más,
les demostraré
mi fogosidad.
Doncellas:
Bonito querube,
lindo capricho,
rico calmante,
bello y fragante,
rosa olorosa,
hermosa.
Rogarciano:
¡Ese soy yo!
Doncellas:
¡Te quiero, te adoro,
te ansío, tesoro.
vida, precioso, guapo.
Rogarciano:
Corderillo soy
de gran timidez,
pero si me asedian, también hago yo
be-bes.
Nº7. Una tarde en la Ribeira
Mimitos:
Con tus celos, me molestas,
y me causas malestar,
necesario es que refrenes,
esos ímpetus violentos,
que no puedo soportar.
Botafumeiro:
Perdóname rapariga
o carácter do chacal.
Mais al fin eu te prometo,
corregir este defecto,
que me face exasperar.
Mimitos:
El genio no tenías
tan especial,
cuando el amor me hacías
en Portugal.
Una tarde en la ribeira,
junto al río te encontré.
Eras tú tan arrogante y galante,
que de ti me enamoré.
Botafumeiro:
Nao récordes minha meiga
ese dia soñador,
que me invade o ternesa que expresa,
cuanto estimo o teu amor.
Mimitos:
Te acercaste a mí,
y yo te miré,
me dio un no sé qué,
que me estremecí.
Me invitaste tú,
en la barca a pasear.
Pronta yo accedí
con gran decisión
y tú, junto a mí,
cuando anocheció,
con pasión febril,
entonaste aquel cantar.
Botafumeiro:
San Pedro desde pequeno
foi marinheiro do mar,
e agora eu sou porteiro
de vos gloria selestial.
Mimitos:
Estrellas, bellas estrellas,
que por la noche brilláis,
decidme, estrellas, decidme,
si acaso también amáis.
Botafumeiro:
¡Oh, ardente coraçao
que te ves en mal estao!
¡Mas no digáis,
que vos amáisl
Nº8. Pasodoble torero
Toreras:
Porque este traje a los hombres
entusiasma y da valor,
vengo con él adornada
para vencer en amor.
Armas no traigo, porque mi cuerpo
y mis caricias, mis armas son,
y de mis ojcs, las llamaradas,
van con flechas al corazón.
Gitanilla, gitanilla,
yo sé,
que si alguno de mis redes
se va,
si tus clisos lo persiguen,
de tus clisos escapar
no podrá.
Gitanilla, gitanilla,
ven ya;
nuestro el hombre si tú vienes
será.
(Arrojan al suelo los capotillos)
Paso, pues, a la gitana,
que es la reina de Grana.
Gitana:
Tengo mi cuerpo alfombrao
con más de mil corazones.
¡Vaya charipé!
De los hombres que he matao
con carisias y traisiones.
¡Vaya charipé!
lAh!…
Y a pesar de mi majesa
un torero me chaló,
y sufro
de amores
traidores
por un hombre que me mata
con sus celos;
¡válganme los cielos!
¡que me mata de pasión!
¡Por Dios, gitano mío,
te pido por Dios!
lAyl
Toreras:
Pobresita gitana,
sufre penitas
por el torero
que la dejó.
Gitana:
Si sabes que me muero
de angustia y dolor…
lAy!
Toreras:
Pobresita gitana,
quién lo dijera,
que ella sufriera
por un calorró.
Gitana:
Torero,
en este bolero
van engarsaítas
toas las penitas
de mi garlochí.
Torero
majo y postinero,
si me das achares,
¡juro, por mi mare!
que lo has de sentir.
Toreras:
Gitana,
flor de mejorana,
si sufres achares
porque er maldesío
te dejó plantá.
Gitana,
has por olvidarlo,
porque el hombre es malo
y si te descuidas
te da la espanta.
Gitana:
Aquel chavó
de Grana,
me hiso a mí
desgrasiá.
Toreras:
Dejalo ya,
que ningún
calorró
vale ná.
